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Martes, 15 Marzo 2011 10:24

A la deriva de la tempestad y del Rock and Roll

Written by Francisco Veloquio

rock regiomontano 2LOS FANTASMAS, SU METAMORFOSIS Y EL VIENTO ROJO:

La gran poesía de nuestra época es el Rock. En él, las palabras son tan importantes como el ritmo. Jamás nadie ha asistido a semejante renacimiento poético desde Homero. Es el retorno de los bardos anteriores a la estructura, el retorno a la época oral. Es el reencuentro planetario. El Rock se canta en China, en la URSS, en todos los paises del mundo. El Rock es el idioma universal. El idioma del gesto y del grito. El idioma de la comunicación y la participación. Es una revolución fantástica.

McLuhan (1968)

Opinión recogida por P. Dommergues en "Le Monde".

FRANCISCO VELOQUIO

Introducción.

Muchas historias nunca inician donde se dice que empezaron, la gran mayoría de testimonios de las personas que vivieron determinadas épocas siempre van asociadas a los momentos autobiográficos de los mismos.

La música, el amor y sus circunstancias siempre son para él y las jóvenes las mejores épocas de sus vida. La fascinación tiene algo de embrujo en el ser humano. Máxime cuando estas han sido vivenciadas con cierta intensidad. Si no, no sólo habría una comezón en los pies, sino también existiría un espíritu que bien podría haber robado nuestros sueños.

Las siguientes notas reflexivas son un intento por comprender más allá de una corazonada ¿el significado que ha tenido la historia del rock and roll en nuestra ciudad? Se entiende, por supuesto, la superación ideológica cultural del bloque regionalista, provinciano y tradicionalista. Porque, no sólo basta una corazonada como la que sufría cierto poeta oportunista que cada vez que decía que le gustaba el rock, este era como si fuera una gripa, un típico estado enfermizo que va y viene con el pasar de la vida, pero donde su talento se convertía insoportable y aburrido por la pereza que le venía por su simpatía por la corrupción y la glotononeria.

Una cierta retrospectiva analítica de coyunturas del pasado se imponen al momento de dilucidar de buscar respuestas de cómo fueron los símbolos, los rituales y la identificación con un genero musical de enorme carga letal que los jóvenes del antes y después del 68 abrazaron con emociones encontradas en estas y otras latitudes.

El género musical Rock and Roll aquel que hablaba a los jóvenes de ir contra la guerra y el racismo y por la solidaridad. Tuvo un tiempo donde se manifestó dentro de sus posibilidades, pero también tuvo otro momento donde se derritió y sufrió las consecuencias represivas del aparato propagandístico del Big Brother. Porque también hay que tener presente que no todo lo que se manifestaba en el nombre del Rock era fuente de tolerancia sino, también en el nombre del Rock se impulsaban ideologías reaccionarias e incluso contra una convivencia natural entre los jóvenes. También en el nombre del Rock se dijeron muchas estupideces y muchos jóvenes creyeron en el llamado a la parálisis, a la pasividad, que ya no había nada importancia por qué luchar, cuando el anhelo de una sociedad y de un mundo mejor se imponían.

Habría que recordar que en muchos conciertos que se celebraron por aquellos años tanto en Estados Unidos, Inglaterra y en los países del Este europeo estallaba la violencia juvenil: una rebelión sin brújula, quizás, para el mundo adulto y un grito de liberación para los jóvenes.

En el contexto internacional los conciertos en directo de muchas bandas de Rock significaban un escenario oportuno de exponer la calidad musical el avance tecnológico y a su vez denunciar la opresión que vivían en sus realidades sociopolíticas. Pero estos sentimientos sólo tenían sus propios matices, roces y acercamientos de ámbitos que se tejían entre si, entre divergencias y convergencias territoriales del mundo de los jóvenes.

En 1968 apareció un disco (hoy de colección) con dos canciones de los Rolling Stones: Simpatía por el diablo, por un lado y por el otro, el manifestante callejero; las letras de las canciones quizás eran lo menos pero la portada (cuando estas eran una verdadera obra de arte en discos LPs 33) presentaba una gran fotografía donde jóvenes negros saqueaban automercados en las principales calles de la ciudad de Chicago. Aquella portada advertía de la olla de presión a punto de estallar de los movimientos de liberación nacional por todo el mundo que se venían incubando desde la posguerra.

Era el momento de tomar conciencia: la edad de la inocencia había llegado a su fin. Así, entre la constante represión política y cultural hacia los jóvenes de todo el mundo se fueron formando fantasmas que hoy en día regresan sólo para avisarnos que no han concluido los ciclos de construcción de coyunturas de combate, alternativa y compromiso.

El presente trabajo esta divido en dos apartados. El primero es una reflexión del episodio conocido como: el "Concierto Blanco". El segundo es un dialogo con Pedro Delfino acerca de sus experiencias de los homenajes dedicados a su sombra: Jimi Hendrix y su trayectoria conceptual e histórica de los caminos que siguió la psicodelia. Ambos apartados tienen en su haber cuarenta años y recordarlos es como convocar a los fantasmas. Como diría un vecino de mi barrio Rebel Rouser: "son todos unos señores pero con unos corazones muy jóvenes"

QUO VADIS: EL FANTASMA DE LA LIBERTAD.

Mirando hacia atrás y sin la maldición de convertirse en estatuas de sal.

Hace cuarenta años para ser preciso un día 10 de febrero de 1971, se efectuó al interior del palacio de gobierno del Estado de Nuevo León: "el Concierto Blanco", el primero de una serie que daría cuenta del nivel musical alcanzado por jóvenes que abrazaron el arte del Rock and Roll. La banda que llevaría y ejecutaría la propuesta vanguardista sería: Sierra Madre, la cual ya había demostrado sus habilidades musicales progresistas en la Arena Coliseo donde se llevaban a cabo los concursos de grupos afines al Rock en aquellos años.

Muchos jóvenes nos dimos cita en ese lugar para apreciar la música de Sierra Madre al que considerábamos la banda más madura de ese momento, pues: expresaba el sentir de las generaciones jóvenes y a su vez representaba una cierta transición de pasar de una música juvenil e inocente y simple a una propuesta más compleja, menos comercial y con más significado poético y político a pesar que no fuera de nuestras tradiciones culturales. Ya nos decían los viejos culiados "esa música no son tus raíces". El abismo entre padres e hijos estaba cantado.

El Rock and Roll se había convertido en la trompeta de Jericó al convocar a los jóvenes a protestar contra la guerra, por la liberación del espíritu, sobre todo por el derecho a reconocernos frente y contra el autoritarismo que ahogaba el grito juvenil de una época que dio lugar a grandes cambios sociales, políticos y tecnológicos.

Los viejos prejuicios disfrazados de nuevos espantapájaros gritando: "ahí viene el lobo ya se comió a caperucita roja".

El contexto sociopolítico existente en aquel año de 1971 era un escenario donde prevalecía un conflicto político entre el candidato y luego presidente de la republica: Luís Echeverría Álvarez (LEA) y el ex gobernador de Nuevo León: Eduardo Elizondo. En este conflicto se enmarca también la lucha por la autonomía de la Universidad de Nuevo León (UNL). Esto lo menciono porque era lo que estaba detrás del acontecimiento del Concierto Blanco rockero por naturaleza, en aquel momento fue uno de los escenarios más significativos para el público juvenil que gustaba asistir y escuchar música Rock en vivo. Un público que hasta ese momento no se había percatado de su inocencia de la existencia de palancas de manipulación de sus conciencias.

Quo Vadis (A dónde vas) no sólo es el nombre de una vieja novela, también es el nombre del grupo de Rock regiomontano que junto a los integrantes de Sierra Madre tuvo la osadía de presentarse al interior del palacio de gobierno y que traía entre manos un plan de varios conciertos donde el simbolismo de los colores blanco, verde, rojo expresaban transformación, muerte y transfiguración. El grupo pretendía realizar un acto poético en dicho recinto. La voz cantante era nada mas ni nada menos la de Alfonso Teja un precursor del Rock progresivo de nuestra ciudad.

Sin embargo, sólo se conoció una especie de introducción mal lograda del Concierto Blanco del que, como se sabe en retrospectiva, no sólo fue saboteado sino estigmatizado hasta la medula espinal por la generación de políticos de ese momento: un encontronazo de conciliábulos: en una esquina el enmascarado representando al gobierno Federal (LEA) como rudo, y en la otra esquina  Eduardo Elizondo  representando al gobierno estatal, al técnico. Vaya tremenda calamidad de aquellos años.

Ambas coordenadas no sólo chocaron entre si sino también lograron sacar de la arena política a los jóvenes que buscaban tener mas participación en la vida política y cultural del país.

La cuestión del por qué se convirtió en un acontecimiento significativo no sólo es por los sucesos que allí se vivieron como fue el caso de la provocación de jóvenes manipulables obedeciendo la voz del sabotaje encarnada en ambos gobernantes. Porque ambos se disputaban intereses en común: presupuestos como el de educación superior y la participación del voto juvenil, entre otros intereses espurios.

Se escuchaba en el ambiente social y cultural el grito a todo pulmón: libertad de pensamiento, libertad a presos políticos, y por supuesto no faltaba el eslogan ¡drogas, sexo y Rock and Roll!

Quo Vadis había demostrado sus habilidades rockeras musicales en todas sus presentaciones en la Jaula Magna; así lo demostraban, era un grupo local que había sido parido por Sierra Madre una gran banda que proporcionó otros dos grupos: La Tribu y Espectro 2000. Los tres en conjunto bajo el nombre de Sierra Madre lograron ganar un espacio en el concurso juvenil de Rock que se celebraba anualmente en la Arena Coliseo, si no me traiciona la memoria esto sucedió en 1969 y el primer lugar se lo había llevado el grupo: El Amor, que tiempo después reaparecería en Avandaro, el hermano mexicano del americano Woodstock.

Todavía se respiraba el ambiente caliente que había dejado el movimiento estudiantil y su represión en 1968. Así la atmósfera predominante era de una rebeldía no manifiesta aun en términos de una claridad o visión cultural y política que se planteara cuestiones de lucha por cambios radicales sociales y económicos del sistema prevaleciente. En realidad el autoritarismo siniestro y oscurantista del partido PRI-gobierno y sus simpatizantes empresariales de la derecha recalcitrantes siempre habían dado muestras de represión silenciando a las voces más críticas del sistema: el movimiento estudiantil universitario y normalista de la entidad. Era notable observar que en el DF las organizaciones populares de jóvenes y el movimiento estudiantil independiente se encontraban mucho más avanzado en horizontes de ideas vanguardistas que en las provincias. Sin embargo, en la entidad las redadas policiales en cafeterías, plaza publicas y barrios donde el estudiantado gozaba disfrutando escuchando música juvenil, moderna y rebelde era el pan de todos los días con el pretexto de drogas, sexo y rock and roll entre los jóvenes, no fueran a ser estos cooptados por la guerrilla de liberación nacional que habían exportado los países del bloque comunista. Una guerra fría cada vez más caliente dividiendo a la tierra en dos grandes bloques perversos y extremistas: el imperialismo yanki vs. el comunismo come niños. Ya lo decía el viejo Reber Rouser (alias el rojillo).

rock refiomontano 1

Porque no puedo ver el rostro del médico, porque sólo veo sabanas blancas.

Lo que sucedió en el Concierto Blanco fue el inicio de una escalada represiva que no término ahí, sino continuó con otra matanza en el D.F: el 10 de junio 1971 de estudiantes universitarios de todo el país, sino con la persecución y desaparición de líderes estudiantiles sobre todo los que habían convocado a dicha marcha en la ciudad de México siendo los principales organizadores de esta ciudad de Monterrey los más importantes en cuanto a la organización de la protesta.

Luego vino Avandaro y posteriormente la persecución a todo aquello que fuera contra el sistema.

Así, comprender los sucesos que ocurrieron durante el Concierto Blanco lo tendríamos que analizar desde una óptica a contra corriente, es decir; la provocación que vino de aquellos jóvenes creando un ambiente hostil al interior del palacio de gobierno, rompiendo objetos: bocinas, candiles y decoración del mismo, violentando en la vía publica quebrando vidrios de negocios por la calle Zaragoza, violación de una mujer a las puertas de un bar y el desmadre que siguió hasta perderse en los márgenes del rió Santa Catarina son hechos que atestiguan que seguramente fue parte de una orquestación donde la expresión maniqueísta fue la mas visible, ambos gobernantes podrían culparse entre si de haber sido uno de ellos el responsable de este "caos maldito" dejando a la posteridad a la especulación y al olvido a los cronistas de pincelar un Concierto Blanco que se convirtió en el capitulo negro del Rock en la ciudad. Sin embargo, este comportamiento caricaturesco de gobernantes siempre ha existido en las políticas oficiales  basta recordar aquella zaga continua entre el expresidente (LEA) y el expresidente López Portillo cuando se acusaron mutuamente de la debakle social y económica del país: "Tu también Claudio".

Queda claro que el perfil de los provocadores de los actos que enturbiaron el evento saboteándolo, vino de los entornos de los conciliábulos: Echeverrista y Elizondista. Seguramente los aspirantes a porros habían sido reclutados como se acostumbraba en aquella época por parte de sindicatos blancos y amarillos que cumplieran el requisito de ser buenos para los chingazos. El porrismo universitario así demostraba sus habilidades y se encontraban en plena expansión y desarrollo no sólo para agredir los bastiones de la oposición en escuelas y facultades de la (UNL) sino que también estaban entrenados para ir a reprimir los movimientos populares que se gestaban en esa época como era el caso de los posesionarios y de otros trabajadores que se negaban a ser absorbidos por las centrales sindicales charras: CTM, CROC y otra serie de hijos putativos.

El perfil idealista humanista del estudiante universitario no tenía nada que ver con los energúmenos contratados por las fuerzas oscurantistas del Estado. No se duda que entre los presentes se encontraban estudiantes que participaban con la bandera critica a la autonomía universitaria y que se colocaban en las filas del Ulisismo, Espartaquismo, Juventudes Comunistas, en su lucha por el proceso democratizador de la educación superior en la ciudad; también habían otros que les daba igual pero ahí se reunieron formas de izquierda cultural, un poco algo parecido a las expresiones contestatarias propiamente de la contracultura a la mexicana.

El bostezo único reclamaba su lugar.

El viejo espantapájaros gritaba: "hay que cortarles el pelo, meterlos a la cárcel por fumar marihuana y por vestir con ropas indecentes, el servicio militar obligatorio es su única opción para entrar en el mundo de los adultos". Con el pasar del tiempo los jóvenes se dieron cuenta que el servicio militar era una caricatura, una cortina de humo más para cerrarles el camino a la vida democrática que requería el país, no sólo no había entrenamiento militar sino también había mucha mota..

La transición forzada del color rosa al color negro.

No hay que olvidar el paso de los primeros grupos de Rock inocentón: los Rockets, Toppers, Matemáticos, Polo, Gatos Negros y otros que tocaban una música más melodiosa, baladas rosas y covers rockeros en español pero sin lograr no solo un sonido más maduro, sino que también las letras no decían nada a las inquietudes de los jóvenes en ese momento. Sin embargo, ellos también gestaron el gusto por ejecutar y bailar música divertida y romántica, lo atestiguan los eventos que se efectuaban los sábados por las tardes: tertulias, kermeses y bailes en las escuelas publicas de la entidad.

Las paredes de las avenidas principales eran escarapeladas bajo la lluvia magnética de las cuatro estaciones.

Fue el impacto de la guerra norteamericana en Viet Nam

Lo que vino a acelerar la necesidad de estar conscientes de lo que estaba sucediendo porque existían las posibilidades que pronto podrían verse involucrados en ella los jóvenes de todos los países que pertenecían a la orbita del país continente: Estados Unidos.

Es como si una neblina grisácea fuera cayendo sobre las cabezas de los jóvenes que fueron tomando seriamente las consecuencias que traería la guerra.

La escena rockera a inicios de los setentas se encontraba más animada porque se percibía un movimiento juvenil más amplio que se podía respirar por las grandes ciudades del país. Además de la capital, la ciudad de Guadalajara también fue un gran foco de concentración de grupos talentosos.

En Monterrey además se podrían apreciar grupos como: Zoológico Mágico, Sangre Joven, La Especie, Los Gervers, La Edad Media, entre otros, y sobre todo la experiencia que había tejido el guitarrista de todos los tiempos el tío "Simón más cuatro", junto también a su amigo Xavier Bátiz quienes reivindicaban un sonido más rockero-blusero, de ahí que muchos conciertos que se celebraron tanto al interior de la UNL, (mucho antes que los porros probaran las mieles del éxito del arribismo) como otros espacios sociales: locales de salón, clubes, cafeterías, y bares, fueran los espacios vitales de la nostalgia social de aquellos jóvenes que también lucharon por erradicar las novatadas universitarias: la denigración física y mental de los aspirantes a formar la colonia estudiantil. Los porros golpeadores eran los únicos que ejercían practicas gansteriles que propiciaban los cotos del poder ojete universitario.

Además en aquellos tiempos la ciudad apenas estaba creciendo, así que había una presencia de impacto migratorio en su mayoría jóvenes que venían a estudiar a la ciudad y esto desde luego ocasionaba que existiese un mayor consenso: una convocatoria donde se identificaban jóvenes de todos los estratos sociales y de todo tipo de inquietudes donde ya podríamos hablar de una cierta masa que haría con su ímpetu varias concepciones de guerrilla cultural: literatura, teatro, pintura; entre ellas la musical aliada al Rock y a sus formas progresivas. Los grupos anglosajones colonizadores naturales con su guitarrero nacionalista, el Rock ácido de California, el blues de Missisipi, la nueva izquierda con Highway 61, Country Metal Boy, Shine a Light la poesía del Rock, la escena contracultural con todos sus matices. Serian unas grandes influencias para el movimiento de la izquierda contracultural en el país.

En el juego del poder no juegan a las canicas: pobres muchachos soñadores. Decía el viejo espantapájaros convertido en político oficial.

Pero como los bellos sueños húmedos también terminan en tragicomedias. Ahora bien, veamos brevemente lo que buscaba (LEA) con su provocación, no solo era el presupuesto de la (UNL) que según a la renuncia de Elizondo este diría: "que se esfumó por malos manejos"; (LEA) también quería domesticar el lenguaje rebelde de los jóvenes deseaba a través de su apertura democrática lograr lo siguiente mediante su propuesta de reforma política para todas las entidades del país:

a) Conferir la calidad de electores a los mexicanos de 18 años.

b) Reducir a 21 años la edad de elegibilidad para los diputados y 30 anos para los senadores.

c) Ampliar a 250,000 habitantes o fracción que pasase de 125,000 los distritos electorales, creándose un total de 16 nuevos distritos.

d) Rebajar los índices de 2.5 por ciento a 1.5 por ciento de la votación total para que un partido nacional pudiese ser representado en la cámara de diputados y ampliar a un máximo de diputados por partido. La intención de esas reformas fue la asimilación de la parte de la juventud que se había sustraído al control del Estado Social, intento de encauzar sus inquietudes a través de partidos reconocidos oficialmente. A la posteridad se convirtió en el gran negocio.

De hecho podríamos analizar mucho más de este contexto de conflicto entre conciliábulos o conspiraciones, conjuras, etc.

No obstante lo que se tendría que precisar es lo siguiente:

El tipo de neblina negrecida que venia de los Estados Unidos y que pronto impactaría a México, por ejemplo: la presencia de todos los tiempos de un bacilo conservador que impera y controla desde tiempos inmemoriales: el miedo a los jóvenes y la domesticación del lenguaje. Pensaban los políticos de aquel tiempo y muchos continúan haciéndolo hasta hoy, los jóvenes que habían vivido las décadas de los sesentas y los años setentas tendrían que ser considerados potencialmente marginados de y por el sistema porque representarían a mediano plazo una voz colectiva que podría ser utilizada por intereses ajenos a la vida de los valores nacionalistas del país.

Cuando cualquier sector representativo de la comunidad enfrenta una medida oficial el gobierno lo identifica sistemáticamente como enemigo. Aunque no se diga expresamente, este criterio surge con toda evidencia del accionar posterior, que se endurece progresivamente ante la crítica, determina situaciones de crisis y ante ellas sólo apela a calificar como provocadores o agitadores a quienes encabezan o se movilizan contra la medida de que se trate. Se consolida así un criterio maniqueísta que supone inexorablente bueno todo criterio oficial y definitivamente mala toda reacción popular.

Lo repulsivo de la viruela nacionalista.

La oligarquía regiomontana y nacional pegaba de gritos a los cuatro vientos. Como una forma de negación de los vicios que ellos mismos habían creado, debilidades e injusticias regadas por todo el país, y de histérica repulsa conformista de todo lo que significara autocrítica, protesta o aspiración de cambio: decían los viejos cobardes: al que no le gusten los desempleados, los enfermos, los secuestros, la censura, la deuda externa, los baches, la carestía, los asesinatos, el endeudamiento del Estado, que se vayan a otros pinches países porque aquí no queremos verlos ni en figuritas de chocolate.

El parteaguas de un colofón.

El año 1971 en palabras de Keith Richards guitarrista de los Rolling Stones comentaba a una revista de la época: "el problema en esta época es que muchos toman un disco roñoso como antes se interpretaba la Biblia, por favor no hay que exagerar, se trata nada más de un disco que uno puede amar hoy y olvidar mañana o amarlo toda la vida, pero eso no significa que haya que tomar como una doctrina todo lo que se dice...Sólo al cabo de muchos años supimos que lo que hacia ganar a DECCA nuestra grabadora que era mucha plata no se quedaba en Inglaterra. Se giraba a los Estados Unidos para pagar las bombas que se arrojaban en Viet Nam. Prefiero no pensar a cuantas personas pueden haber matado con lo que produjeron nuestras canciones como: Satisfacción o Píntalo de Negro, desde todo punto de vista yo me quedo con la mafia antes que con DECCA".

rock regiomontanoEl final de la hermandad Freak.

Así hemos llegado después de cuarenta años a una vida cultural, material y espiritual estropeada por la magia negra del control que ejerce el Big Brother sobre la juventud. Quedándonos solos y con los puños en los bolsillos, haciendo puentes babilónicos con la paradoja entre la ideología de la transformación del mundo que cautivó a muchas generaciones. La melancolía social nutrida por la desesperación y el pesimismo porque la vida no cambia marcaron para siempre a los jóvenes de ayer y  hasta cierto punto a los de hoy.

Continuará en el próximo número de Revista Pantagruélica.

EL DELFIN ELECTRICO: FANTASMA DE LA PSICODELIA.

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