header
Miércoles, 12 Marzo 2014 16:13

Ese obscuro objeto de la psicología

Written by Francisco Veloquio

veloquioreich

- LOS ASPECTOS SOCIOPOLÍTICOS IGNORADOS EN LAS DOCTRINAS PSICOLÓGICAS.

Introducción.

La presente reflexión es producto de una serie de preguntas que regularmente se hacen en ambientes donde se discuten temas de psicología. Sin embargo, a la psicología que voy a referirme es una Psicología que posee una dimensión crítica, además de elementos políticos a una construcción dialéctica de la misma y que conlleva una filosofía del conocimiento y una práctica social concreta. Muchos psicólogos en la historia de la psicología adoptaron el método dialectico para dar vida y frescura a razonamientos verdaderamente vanguardistas en las perspectivas históricas sociales. Entre los más importantes de esta tradición se encuentran: L. V. Vigotsky, Wilhem Reich y Henri Wallon. Psicólogos exiliados de las aulas académicas oficiales y tradicionales.

Es decir, el mensaje de la psicología dialéctica es contribuir a salir del oscurantismo a donde fue llevada la psicología con propósitos banales como el mercado de ideas, denominándola, según sus promotores, de científica por tener bases epistémicas como: el naturalismo, humanismo, y positivismo.

El objetivo del presente texto es señalar las limitaciones y las simulaciones de esa psicología de lo "social", que no termina de comprender la falsificación del principio de neutralidad que se hace en nombre de una ciencia cada vez más alejada de los problemas reales y sociales de la humanidad. No obstante que más adelante se presentaran aspectos de los proyectos más relevantes de W. Reich y de H. Wallón. Por ahora, sólo inscribimos a la psicología de Vigotsky, denominada socio histórica, como una aproximación al tema de la existencia de la política oculta en las doctrinas psicológicas dominantes en el mercado de las profesiones.

Donde ríen los locos: la psicología para ser ciencia requiere estar desprovista de la política.

Las doctrinas psicológicas han desarrollado conocimientos ambiguos respecto a las costumbres sociales de los individuos. Así, estas doctrinas han formado referencias y creencias en las personas respecto a lo que piensan de si mismas, e incluso también han llegado a conformar expectativas culturales, casi siempre de tipo cerrado en cuanto a sus posibilidades de realización de las mismas. Además de los puntos de vista que se hacen los individuos de las relaciones que tienen hacia los demás, y de su entendimiento de las causas de los problemas psicológicos y sus soluciones, también reflexionan acerca de las políticas sociales que las apoyan, pero éstas nunca son filtradas en la realidad social. Existe un enmascaramiento por parte de psicólogos que obstruyen sus posibles lecturas: la realidad social y sus coyunturas no existen para muchos partidarios de esas corrientes psicológicas. Por eso las descripciones y explicaciones psicológicas son eminentemente políticas a pesar de su negación por dichos partidarios. Cuando se les pregunta ¿Qué son las políticas públicas de salud, educación, bienestar social; políticas comparativas y/o de compensación o políticas neoliberales o reformistas?, sólo señalan que son ideologías y que no pertenecen a la psicología científica.

La irrupción de la psicología socio histórica en los dilemas de lo social de las psicologías de la órbita positivista.

La psicología socio histórica es políticamente la única en poner en un mismo plano de enfoque los fenómenos psicológicos y las costumbres sociales. El concepto de que la psicología está compuesta por mediaciones humanas significa que las facetas centrales de la actividad psicológica son transformables. Las transformaciones psicológicas requieren la alteración de las mediaciones sociales y tecnológicas de nuestra conciencia, así como construimos y modificamos artefactos humanos. Esta habilidad de la conciencia de refinarse, humanizando su medio ambiente social y tecnológico, es la libertad mas completa porque nada queda fuera del control humano.

La psicología socio histórica niega que la condición humana se realice a través de fuerzas naturales dentro del organismo, porque estas han sido sustituidas por mediaciones; ni tampoco por fuerzas naturales externas pues, éstas fundamentalmente han sido dominadas. Virtualmente todo el problema que pone en peligro a la humanidad son auto creados. Ejemplo de esto son los desastres naturales y sociales que ocurren y repercuten ampliamente en la base social. Sin embargo, sus consecuencias son mínimas y pueden ser mitigadas, aún más con el mejoramiento de las aplicaciones tecnológicas y de los procesos de conciencia colectiva. Pero para su materialización concreta ¿qué tipo de prácticas sociales son requeridas para los psicólogos? ¿Por qué los desastres sociales son creados por personas de carne y hueso y los desastres naturales son consecuencias de los mismos?

Los verdaderos peligros de la humanidad son: las guerras, la contaminación, la malnutrición, viviendas inadecuadas, la explotación entre los seres humanos, el desempleo, el estrés y las condiciones de trabajo peligrosas. Todos estos peligros son fundamentalmente problemas socioeconómicos y tecnológicos que podrían eventualmente remediarse con cambios económicos, sociales y tecnológicos protagonizados por seres humanos. ¿Entonces donde está la psicología? No será la manipulación una característica más de esa psicología ambigua tan deseada en las academias oficiales. ¿Entonces, dónde dejan a los seres humanos convertidos en gobernantes psicópatas que han tomado las riendas de lo social?

Las amenazas al medio ambiente social y natural como han sido los depredadores humanos que están presentes en muchos gobiernos neoliberales en la actual etapa de la globalización económica y que afectan a millones de ciudadanos. Además, la insuficiencia de la reserva de alimentos y los cambios climáticos han sido virtualmente eliminados porque los límites naturales del organismo humano han evolucionado hacia dimensiones aún no comprendidas por la ciencia oficial. Pero esto no quiere decir haber sido eliminados realmente. También las observaciones de la vida de los animales han demostrado que han sido abrumados por peligros del medio ambiente porque su sensibilidad, inteligencia y reacciones son limitadas por inmutables o una mutación muy lenta de mecanismos biológicos. Los animales no pueden controlar a su medio ambiente ni a si mismos. Los humanos pueden dominar los dos. La psicología socio histórica promueve la libertad humana con relación a la naturaleza la sociedad, la tecnología y la conciencia, dando énfasis al hecho de que la actividad humana no es natural y mucho menos vino del cielo como suponen los psicólogos que han abrazado con mucha fe la doctrina cognitivo-conductual.

En contraste, los puntos de vista de la psicología no social (la psicología que no toma en cuenta la influencia de la sociedad en sus doctrinas), proponen que las características de los fenómenos psicológicos y las prácticas sociopolíticas no son cambiables ni fiables. La influencia de la sociedad en el fenómeno psicológico es ignorada y aunque no es eliminada al darle tan poca importancia falsamente la universaliza como el límite inevitable de toda variación. Los psicólogos creen que los limites de la variación psicológica o son naturalmente impuestos sobre el individuo, o son escogidos naturalmente por el individuo (a la gente tan sólo le gusta hacer las cosas así). Sin embargo, los límites en realidad son sociales porque todo aspecto del fenómeno psicológico es social. A pesar de la insistencia de doctrinas que se autodefinen "científicas" distorsionando lo social.

El ignorar lo social en la psicología asegura que la forma en que la gente piensa de si misma, como trata a los demás como entienden y resuelven sus problemas, automáticamente caerá dentro de parámetros sociales no reconocidos. Además, las grandes costumbres sociales que procrean a la psicología son oscurecidas ciegamente. Entonces estas persistirán de una forma alienígena, más allá de nuestro conocimiento y control. Es como los psicólogos que juegan a la gallina ciega, negando lo social o haciendo de ello un constructo no imaginado, no elaborado o clasificado como objeto no conocido. Consecuentemente, las doctrinas de la psicología no social dan por inalterable el estado de la socio política y de la propia psicología.

Existen tres escuelas de la psicología no social –el naturalismo, el humanismo y el positivismo imperialista (positivismo por experiencia). Las tres cosifican los fenómenos psicológicos y los postulados sociopolíticos. Dentro de cada escuela, hay grupos que con entusiasmo aceptan esta cosificación dual. Afirmando la congruencia de sus postulados no sociales con el estado de las cosas, y utilizan estos postulados para rechazar la posibilidad de cambiar la actividad psicológica y las costumbres sociales.

Hay otros grupos dentro de las escuelas de psicologías no social, que no satisfechos con el estado de las cosas proponen postulados de las características y los orígenes del fenómeno psicológico, ignorando el factor sociedad. Dichos postulados dan por absoluta toda activad psicológica y costumbre social, así como los puntos de vista autodeclarados antisociales. Unos ejemplos comprobaran esta contienda.

La mayoría de la psicología naturalista explícitamente afirma el estado de la sociedad y la psicología. Lo que no sorprende al ver el hecho de que el punto de vista naturalista de la psicología moderna fue establecido por Galton y otros elitistas, que explícitamente buscaban justificar la prevalente distribución en la sociedad de rasgos cognitivos y de personalidad, usando categorías como clase social, sexo y grupos étnicos. Defensores contemporáneos del naturalismo, como los sociobiólogos, reconocen que el atribuir la monogamia y propiedad privada a tendencias orgánicas, solidifican estas costumbres en la práctica. En otras palabras, la formula biológica del territorialismo se traduce fácilmente en los rituales modernos de la propiedad de bienes. El exceso de conservadurismo provoca obnubilaciones de conciencia y pérdida de memoria al apoyar la existencia de una ciencia psicológica de la política en la medición de la inteligencia humana, negando su conceptualización.

Sin embargo, no todos los psicólogos naturalistas son explícitamente conservadores. El trabajo de Piaget ejemplifica sistemas de psicología naturalista nacidos a la oposición de costumbres sociales dañinas. Piaget fue perturbado por los antagonismos sociales y las relaciones sociales autoritarias e intentó evadirlos postulando formas cognitivas endémicas y universales. Piaget esperaba que "debajo las diferencias múltiples y caprichos de la acción humana hubiera una racionalidad común y universal que se desarrolla". Esta racionalidad se presumía era el producto de mecanismos de autorregulación, como el equilibrio que prevalecería a pesar de perturbaciones sociales. Piaget relegó las influencias sociales a un papel secundario en el desarrollo cognitivo porque sospechaba de su impacto. Su teoría psicológica fue así la menos parcialmente motivada por su orientación política.

Hemos visto que los conceptos psicológicos de Piaget no evaden la presencia de la sociedad y están realmente encapsulados por la misma. A pesar de su abstracción del contenido de la forma cognitiva, estas formas reflejan modos de pensamiento y relaciones sociales occidentales. En su búsqueda de escapar de la realidad social, Piaget no se dio cuenta de que la defensa asocial en sus teorías la construyó de ladrillo y argamasa social. Es decir, las características del desarrollo cognitivo que Piaget considera más natural eran en realidad productos de su sociedad. En lugar de escapar de la sociedad a la naturaleza, Piaget hizo su sociedad parecer más natural.

Paradójicamente, el mismo intento escapar de la sociedad, le dio a la sociedad un aire de permanencia ineludible. Piaget no descubrió una común racionalidad universal que unifica a todas las personas. Él idealistamente presume de esta observación y finca, e ideológicamente la impone también a quienes en realidad son ajenos a la noción. La ingenuidad de confiar en la naturaleza para proporcionar la armonía humana es evidente en las declaraciones políticas de Piaget.

Él fue tan lejos como para declarar que las leyes del equilibrio biológico tienden cada vez más hacia la igualdad, la reciprocidad y la justicia, independientemente de las costumbres de cualquier sociedad. Esta tendencia se presume que se deriva de un sentido de justicia que originalmente tiene sus raíces en la reciprocidad del respeto mutuo hallados en la infancia en lo socio moral del niño. Esa es su encrucijada científica e ideológica. El hecho de que la armonía, la justicia y la igualdad siguen siendo una meta lejana para nuestra sociedad, para nuestro planeta parece que nunca llegarán las normas de convivencia. Esto sólo demuestra que la biología es tan incapaz de promover la armonía política, así como es incapaz de promover un desarrollo cognitivo uniformemente hacia todos.

Por desgracia, las teorías psicológicas naturalistas que tratan de eludir los males sociales, en última instancia nos dejan inexorablemente atrapados dentro de ellos como la socio biología lo hace. Existen filósofos que han criticado mordazmente las soluciones idealistas del naturalismo a los problemas sociales, entre los más importantes ha sido Marcuse quien ha puesto el dedo en la llaga.

Brillo de luna y anestésicos.

La psicología humanista se opone firmemente a la cosificación naturalista y concibe la actividad psicológica como libremente elegida en vez de naturalmente impuesta. Psicólogos humanistas, que con el propósito de esta discusión se consideran existencialistas y fenomenólogos, suponen que las personas inventan libremente su propia psicología basándose en sus capacidades e intereses. Por lo menos, los individuos pueden ejercer mucha autonomía si se oponen a todo intento de la sociedad de influirlos. Ciertamente, este es el ideal que subyace en conceptos tales como: la autorrealización, la auto aceptación, conciencia de si mismo y la percepción autoconstituida. Como ejemplo de esto último Merleau Ponty afirma: "que el cuerpo tiene una intencionalidad original en el sentido de que segrega en si mismo un significado que le viene de ninguna parte proyectando ese significado al mundo material que lo rodea".

La ironía del humanismo al preocuparse con la libre elección, absolutiza los fenómenos psicológicos y las prácticas socio-políticas. La preocupación en el proceso de elegir, expresar y crecer tiene prioridad sobre la atención a lo que es escogido y expresado. El autoanalisis involucrado en la decisión sobre las actividades que nos interesan supera a un análisis social de los contenidos de la actividad. No importa que actividad se elija, o el contenido que expresa, siempre y cuando uno lo haga de todo corazón y se sienta bien al respecto. Los valores sociales y las consecuencias de la actividad son subordinadas a los sentimientos personales de placer, de modo que el bien y el mal, lo satisfactorio y lo no satisfactorio, se definen en términos subjetivos de si la persona se siente feliz o no.

Los humanistas no reconocen las emociones, percepciones y toda función psicológica son socialmente derivadas. Consecuentemente nuestras decisiones emocionales y comprensivas para restaurar nuestra visión del mundo o para aumentar nuestra felicidad son hechas a través de nuestros valores sociales. Sin embargo, los valores sociales son ignorados en la preocupación de los humanistas con el acto de elegir. Esto deja el factor social de la decisión sin complicación alguna. Entonces la libertad de los humanistas procura una decisión entre opciones socialmente estipuladas. Esto es algo parecido a lo que ocurre en una situación típica encarada por un consumidor en el mercado, lo que compra y de donde se proveen los productos esta fuera de su control.

Tan sólo la meta de percibir y actuar de acuerdo con lo que es personalmente gratificador, refleja el predominante valor social del individualismo burgués. Tomando en cuenta este valor como indispensable para la satisfacción psicológica lo hace absoluto. Entonces, el proceso de escoger alguna actividad incorpora valores tanto como el contenido de la actividad. Esto es un ejemplo más del hecho que los procesos psicológicos que los psicólogos interpretan como carentes de carácter social, típicamente están llenos de el. Tanto la forma como el contenido del fenómeno psicológico son completamente sociales.

La preocupación de los humanistas en el crecimiento de la agenda personal no sólo da por absoluto el aspecto social del fenómeno psicológico, sino también absolutiza las prácticas socio políticas al hacer en la reexaminación sistemática de la naturaleza de la sociedad el camino que la reestructuración social debe tomar.

En la preocupación con el proceso (y falta de interés en especificas estructuras sociales), nunca se nos dice en detalle que tipo de sociedad tendría la mayor posibilidad de maximizar las posibilidades de una satisfactoria autorrealización. Sí señalan la usual referencia a las actuales condiciones sociales de inhibición y restricción junto con proclamaciones abstractas favoreciendo el amor, la comunidad, la confianza, la honestidad y cosas similares. ¿Pero qué convenio social especifico podría hacer posible todas esas cosas? ¿Y como lo obtendremos? Para muchos escritores conscientes, el pensamiento popular es parecido al humanismo porque no hay mucha diferencia entre ambos.

La indiferencia al cambio social deja el estado de las cosas en un plano sin importancia e inalterable dentro del cual toda actividad se acopla. Esa libertad restringida es la esencia de la psicología y de la filosofía humanista. Por instancia, dentro de su percepción, Mearly Ponty dijo: "El mundo se mantiene él mismo a lo largo de mi vida, porque es el ser permanente dentro del cual hago toda corrección a mi conocimiento, un mundo que por su unidad se mantiene inafectado por mis correcciones." También Sartre tipifica esta libertad alienígena en su dicho: "el ser libre no es el poder escoger la época en la cual uno nace –lo que no tendría sentido- sino poder escogerse en cualquier época". El no poder concretamente analizar, reformular y desafiar el sistema social es la razón del porqué hasta las actividades aparentemente más antisociales son ultimadamente compatibles y asimiladas por el estado de la situación social.

A pesar de la antipatía a la vida social opresiva, el humanismo nos encierra dentro de la rutina cotidiana al mismo grado que otras formas de individualismo que no lo niegan. El humanismo no es mas liberador que la filosofía individualista del Renacimiento que pinta a la libertad individual y el auto interés como justas prácticas de la economía capitalista. De hecho, los filósofos del Renacimiento son más acertados en pintar las implicaciones conservadoras políticas del individualismo que los humanistas en enfocar su potencial liberador. El argumento que destaca es el por qué la doctrina liberal asume un antagonismo entre lo privado y lo público, entre el individuo y la comunidad, la libertad individual que propone paradójicamente sólo se puede realizar al someternos a un poder público alienígena y externo el que últimadamente es hostil a la libertad y a la autonomía humana.

Epistemicidio: La psicología de los funcionarios asesinos.

La epistemología imperialista o positivista absolutiza los fenómenos psicológicos y las practicas socio políticas al mismo grado que la epistemología naturalista y humanista. Los imperialistas interpretan el fenómeno psicológico como átomos independientes cuyas cualidades son fijas y solamente varían cuantitativamente. De acuerdo con los imperialistas, la inteligencia, el amor, el auto concepto, la depresión, y la agresión son simples factores homogéneos cuyas cualidades son tomadas a la ligera, presumiéndolas universales y no dignas de investigación. La investigación al respecto sólo necesita enfocarse en el grado en el cual diversos individuos presentan esas cualidades. Dando prioridad a la cantidad que a la calidad, a la medida que a la conceptualización, oscureciendo el carácter social de la psicología.

Así, definiendo la agresión por la cantidad de golpes realizados, elimina el sentido de la acción, su significado y el contexto de la situación. Se hace imposible percibir los valores sociales que dan paso a la decisión de cometer el acto que hacen fácil o difícil el decidir actuar o no, o las expectativas que aparecen sobre las repercusiones después del hecho.

Contender con el positivismo imperialista oscurece el carácter social, puede sonar falso en vista del hecho que la metodología imperialista es usada para investigar la influencia social en la psicología. En efecto, todo estudio del imperialismo da énfasis a la culpabilidad del medio ambiente. Irónicamente, sin embargo, su epistemología atomística introduce la comprensión de la sociedad como un sistema integro con un carácter definido. Pero, la sociedad es disuelta en factores independientes cuyos orígenes y carácter son tácticamente dados por separado. Estos factores entonces son trasquilados, cortados de su sentido socio histórico. Como Bronfenbrenner ha señalado: "los factores sociales son tratados como variables cuantitativas que poseen mucha estimulación o estrés, sin importar su alto contenido de contexto social. Elementos o variables sociales son fenómenos singulares desnudos del complejo de cosas que los sostienen en contexto. Consecuentemente, nuestro entendimiento de la variable en si y su contenido debe sufrir cambios". Brumer lo explica bien en su crítica voraz de las variables: "Las mismas características que le dan al análisis de variables su alto merito –la cuantitativa consistencia de las variables, su simplicidad, su facilidad de manipulación como una especie de libre venta, su habilidad de poder ser brindadas en relaciones decisivas- son las características que llevan al análisis de variables a pasar por encima del carácter de los factores operativos reales en la vida de grupos y la real interacción y relación entre esos factores".

En su ensayo: Las patologías sociales en las ideologías profesionales de C.Wright Mills da eco a la idea. Declara que: "el enfoque en los hechos no toma en cuenta las estructuras normativas en las que se encuentran". Mills entonces, explica en detalle las implicaciones políticas de esta metodología atomística: "El punto de vista liberal del múltiple factor no lleva a cabo a una concepción de causa la cual permitiría puntos de entrada a mas amplios tipos de acción, especialmente acción política...Si uno fragmenta la sociedad en factores, en pequeños elementos, naturalmente uno necesitara bastante de ellos para poder tener algo y uno nunca podría saber si no falta alguno. Un énfasis formal sobre el entero mas la falta de consideración a la estructura, mas un enfoque en situaciones desparramadas no hace fácil el cambiar la actualidad social".

Trapos sucios y platos rotos.

Los cambios sociales se hacen más tardíos con la concepción de factores sociales y psicológicos como cambiables tan sólo en forma cuantitativa y no de una forma cualitativa. Es muy conocido que la metodología imperialista-positivista fue ambiguamente considerada y originalmente diseñada precisamente para hacer los cambios sociales complicados y difíciles. Describiendo el hecho social como la obediencia a invariables leyes sociales, unifica el orden público mediante el fomento de un sentido de resignación a la condición social de uno. Aunque Comte y Saint Simón de ninguna manera rechazaban la necesidad de reformar el estatuto social, ellos fundaron el positivismo para cambiar formas de pensar trascendentes y principios revolucionarios que podrían derrocarlos. Estos hechos fueron interpretados como existentes dentro de un orden social que era en si más allá del análisis. De hecho el enfoque atomista de investigación objetiva inmunizó a toda la sociedad de la investigación. Marcuse ya lo había anticipado en 1960.

Los imperialistas-positivistas liberales están tan atrapados como sus antepasados del siglo XIX. Hablando de las buenas intenciones de investigadores imperialistas quienes confiesan su interés en reformar la sociedad. Mills dice: "Estos escritores (no obstante) típicamente asumen las normas que usan y después tácitamente las sancionan. Hay pocos intentos de explicar las desviaciones del reglamento en términos de las mismas reglas y no hay un encaro riguroso de las implicaciones del hecho de que transformaciones sociales implican transiciones en ellas". Las inadecuadas doctrinas psicológicas de lo no social van de mano en mano. Ambas reflejan un fracaso en reconocer las bases sociales de la actividad psicológica. Ya debe de ser obvio que mecanismos no sociales no son la verdadera fuente de la psicología, así como sabemos que la luna no es la fuente de la luz lunar.

Así como la luz lunar proviene de una fuente externa, los determinantes de la psicología y sus postulados como no son influenciados por la sociedad realmente, reflejan relaciones sociales que son la verdadera fuente de procesos psicológicos. Procesos naturales, elección individual y la psicología fragmentada con elementos sociales inconscientemente representan el carácter de sistemas sociales concretos. Así como la ciencia tuvo que rechazar la ingenua ilusión de que la psicología proviene de fuentes no sociales. Tal desmitificación iluminará la naturaleza del fenómeno psicológico y de prácticas sociales, lo que brindará la oportunidad de poder hacer que ambas funcionen mejor.

Los puntos de vista no sociales de psicología que cosifican fenómenos psicológicos, cosifican también las prácticas sociales que son la base de fenómenos psicológicos. Sin embargo, el cosificar prácticas sociales también cosifica la psicología. La falta de pensar y actuar en las perspectivas socio históricas, de transformar la sociedad, fuerza a los psicólogos a tomar un punto de vista social respecto a la psicología y la naturaleza humana. Si se toma a la ligera a la sociedad, el aspecto social de la psicología es tomado a la ligera e ignorado.

Si los puntos de vista políticos realmente subyacen la conceptualización y la aceptación de las doctrinas psicológicas, entonces es lógico que la aceptación de la psicología socio histórica empezará a crecer de forma que el cambio social sea cada vez más políticamente deseado. Conforme se vaya haciendo más imperativo el cambio social, el aspecto social de la psicología se va haciendo mas obvio.

Entonces llegaremos a la realización que nuestro estado psicológico y sociológico es uno de muchos. El actual va a ser comparado con otros y su carácter específico, concreto y único, va a ser iluminado. Cuando la condición social actual sea vista como mejorable, el potencial individual de creatividad y satisfacción social será actual. La potencialidad individual será conforme el actuar social sea concebido a ser mejorado.

REFERENCIAS.

CHATELET Francois. (1990) Historia de las ideologías. Saber y Poder (del siglo XVIII al XX). Ed. Premia. México.
KOZULIN Alex. (1990) La psicología de Vygotsky. Ed., Alianza. Madrid.
MARCUSE Herbert. (1981) Razón y Revolución. Ed. Alianza. Madrid.
PIAGET Jean. (1975) Introducción a la epistemología genética. El pensamiento biológico, psicológico y sociológico. Ed., Paidos. Buenos Aires.
WERTSCH James.(1988) Vygotsky y la formación social de la mente. Ed, Paidos. Barcelona.

(Imagen tomada de Internet / Derechos reservados por el autor)