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Lunes, 21 Enero 2013 12:05

Pensar en la UANL

Written by Ximena Peredo

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Hace unos meses, tres estudiantes de la UANL fueron detenidos por la policía de San Nicolás, llevados a los separos, golpeados a puñetazos y amenazados con darlos por "perdidos en el camino". A Denisse Márquez, la única mujer, le luxaron un hombro y la amenazaron con darle "tablazos". A Julio Vértiz y a Juan Antonio Cobos los desnudaron y obligaron a hacer sentadillas. Les robaron mil 500 pesos. Los tuvieron incomunicados y no tuvieron derecho a hacer si quiera una llamada telefónica.

Fueron aprehendidos dentro de la Universidad "Autónoma" de Nuevo León, mientras escribían mensajes como "Democracia real en la UANL", y "Transparencia de fondos", en unas vallas de triplay que sirven de cerco a unos trabajos de construcción, sobre las cuales los alumnos de la Universidad llevan escribiendo las últimas semanas leyendas políticas y románticas, entre otras.

La violación a la autonomía y luego la aprehensión de estos alumnos, sólo podría justificarse en caso de que la seguridad de terceros estuviera comprometida, pero los tres estudiantes caligrafiaron sobre un muro de expresión. Manifestaban sus ideas, solamente. Ideas que, está claro, están afectando a los intereses de todo aquel que se ha beneficiado de ver languidecer al pensamiento crítico universitario.

En el año 2010 un grupo de estudiantes universitarios comenzaron a organizarse como un grupo de reflexión político-académico. Es decir, no sólo se saben dentro de una sociedad, sino que comprenden que la vergonzante privatización a la que están sometiendo a la universidad pública, así como los abusos que han venido soportado decenas de generaciones en el pasado –fraudes electorales y un currículum obsoleto- obligaban a la organización.

Desde entonces, han convocado a foros de discusión sobre violencia social, militarización y seguridad ciudadana, entre otros. Se manifiestan en contra de las cuotas, denuncian que la Universidad se ha convertido en un centro de exclusión social. Se reúnen en asambleas. Se identifican bajo el nombre de Asamblea Estudiantil y son una bocanada de aire fresco en el desierto. Los tres detenidos forman parte de este movimiento.

Esa tarde del viernes 14 de Septiembre, la directora de Filosofía y Letras, la Dra. María Luisa Martínez, acudió al CEDECO a pagar la fianza y a retirar los cargos contra estos tres estudiantes de su facultad. Confirmó que de ninguna forma había existido perjuicio contra las instalaciones de la Universidad. Sin embargo, los policías de San Nicolás aseguraron a EL NORTE haber recibido una llamada de autoridades universitarias para aprehender a estos universitarios.

El asunto no es menor. El Dr. Jesús Ancer, Rector de la UANL, ya va muy tarde para presentar un posicionamiento público sobre este lamentable episodio. No me extraña que esté apostando al triunfo de la desmemoria regiomontana, pero me parece que erra al creer que la Asamblea Estudiantil no merece respeto y atención. Este es un movimiento universitario en pleno crecimiento. No vale la pena intentar reprimirlo ni neutralizarlo, así sólo crecerá enrabiado. El Rector tiene la oportunidad de trascender en la historia luminosa de la institución si aprende a escuchar y a consensar.

No quiero parecer pesimista pero las autoridades estatales –entre quienes incluyo a los políticos universitarios- no parecen estar preparados para recibir una respuesta ni de la ciudadanía informada ni de los universitarios críticos a sus prácticas antidemocráticas y de saqueo. De muestra el último botón, la presidenta de la Comisión Estatal de Derechos Humanos ha dicho que le tomará tres meses investigar si hubo o no violaciones a derechos humanos en estas tres aprehensiones ilegales.

Pretender hacerse obedecer por la vía de la represión es no comprender que esas tácticas han caducado. Los nuevos movimientos sociales nacen de la lógica y se esparcen por vías intangibles. No son ideológicos. Son horizontales. Dañarlos es mucho más complicado que antes porque renuevan sus ideas a la menor provocación intelectual. La sociedad no sólo merece sino que precisa de una universidad que nos sacuda a fuerza de preguntas.

Señor Rector, estamos esperando su respuesta.

(Imagen tomada de Internet / Derechos reservados por el autor)