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Sábado, 02 Julio 2011 19:46

UDEM: debate sobre feminismo y libertad de expresión *

Written by Varios autores/as

udem_05MEMORANDUM / Censura en la UDEM

* Por considerarlos de interes para el debate universitario sobre la censura académica y la libertad de expresión, en 2008, como parte de la Sección que entonces titulamos MEMORANDUM, sacamos al ciberespacio este conjunto de textos que habían sido publicados en la prensa (El Norte, La Jornada) y ampliamente  reproducidos por internet en los meses de enero-Febrero de 2005. ¿En seis años y medio transcurridos habrá cambiado sustancialmente la UDEM? ¿Se ha erradicado la censura y el control ideológico sobre profesores y alumnos?¿Ahora se permite la libertad de cátedra y la libre expresión de ideas? En todo caso el debate sigue abierto. Y Revista Pantagruélica contribuye a fomentar y hacerlo público. A no perder la memoria de la crítica y el desasosiego intelectual que intermitentemente surgen en las universidades, en las revistas y en los periódicos.

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Alumnos, ex alumnos, colaboradores, catedráticos, personas cercanas a la UdeM, padres de familia y miembros de la sociedad civil:

Los recientes despidos sucedidos en la Universidad de Monterrey, y principalmente sus razones, preocupan a muchos de nosotros. Sabemos que es nuestro deber y nuestro derecho expresar lo que pensamos al respecto y que la unión de todas estas voces es la que puede colaborar con la mejoría de una institución tan importante como la UdeM y, por tanto, con la mejoría de la sociedad neolonesa y mexicana.

No buscamos chivos expiatorios, la responsabilidad es compartida por hacer y por dejar hacer.  Les invitamos a que lean con atención la carta que hemos preparado y de estar de acuerdo la “firmen”, enviando un correo electrónico a la cuenta Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo., donde explícitamente den su consentimiento para que su nombre aparezca al calce, así como el grupo al que pertenecen según la lista  siguiente:

Alumno

UdeMEstudiante

Ex alumno UdeM

Catedrático UdeM

Catedrático

Colaborador UdeM

Padre o madre de alumno UdeM

Ciudadano

La misiva será enviada en los próximos días a los miembros del Consejo de la UdeM y será publicada en uno o varios periódicos de la localidad. Aquellos que así lo deseen pueden colaborar con el pago de las inserciones en dichos periódicos, les solicitamos nos lo expresen en el mismo mensaje electrónico. Por último, anexamos al final algunas de las notas que han hablado sobre el tema en los medios de comunicación. Esto con el fin de contextualizar los hechos, aunque no necesariamente compartamos todo lo que ahí se expresa.

Agradecemos su atención y su compromiso,Evangelina Nájera Márquez    Colaboradora y exalumna UdeM Rodolfo Salazar Gil  Colaborador y exalumno UdeM.

Monterrey, N.L. Febrero 2005

Miembros del Consejo General Universidad de Monterrey:

Nos dirigimos a ustedes para expresar nuestra profunda preocupación ante el estado de cosas que impera actualmente en la Universidad de Monterrey, el cual se ha venido ventilando de manera pública en medios de comunicación con un alcance local, nacional e internacional. El reciente despido de la Doctora en Filosofía Marta Sañudo y la Maestra en Educación Guadalupe Viesca es muestra para propios y extraños de que la Universidad de Monterrey ha estado llevando a cabo acciones opuestas al espíritu con el que se constituyó la institución y que está inscrito en los valores, principios, fines y objetivos que conocemos, valoramos y compartimos.

Como todos sabemos, la universidad es por definiciónel recinto donde se estudia el conocimiento universal, y es el hogar donde se generan nuevos saberes que aportan crecimiento integral al ser humano. En este contexto ninguna idea o tema puede esconderse o ser vetado. Aunque como institución adopte ciertas posturas que la definan hacia el exterior y demuestre con ello su madurez, la universidad debe al mismo tiempo defender enérgicamente la apertura al diálogo diverso y  plural que la vida académica requiere. Es oportuno preguntarse: ¿Cuál es el mensaje que con sus acciones la UdeM está intentando dar a la comunidad en la que está inserta? ¿En qué medida, hoy por hoy, puede la institución aludida catalogarse como verdadera universidad? ¿Quiere ser esta Universidad un foro donde se puedan discutir todos los temas relevantes para nuestra sociedad? ¿Está lista para ser un actor notable e incluirse en el debate público, o más bien tiende al aislamiento?

La UdeM, como institución educativa, es un organismo de interés social y por lo tanto, todos y todas tenemos la responsabilidad y el interés en que los valores como la justicia, la libertad, la apertura, la fraternidad, la honestidad, el pluralismo, la sensibilidad a la expresión humana y la búsqueda permanente de la verdad que la Institución enarbola vuelvan a ser los rectores de cada una de las acciones que emprende y un ejemplo por seguir.

Todos nosotros: alumnos, ex alumnos, colaboradores, catedráticos, padres de familia, personas cercanas a la UdeM y ciudadanos estamos decididos a promover y a actuar en favor de una sociedad con desarrollo integral, que se destaque no sólo industrial yeconómicamente, sino que también privilegie al saber y la dignidad humana. Creemos que hoy es necesario detenerse a reflexionar acerca de ciertas acciones y actitudes que empañan el espíritu de la Universidad.

Es momento de escuchar y, con humildad, hacer un ejercicio de autocrítica.Les pedimos, con el respeto que nos merecen, hagan lo propio y nos permitan volver a creer y enorgullecernos de esta institución. Atentamente,

 

FUI UN PRETEXTO I / Rosaura Barahona

(Publicado en el Periódico El Norte, 11 de enero, 2005)

¿Cómo se sentiría usted si por su causa corrieran a dos personas de su trabajo? Fatal, ¿no? Bueno, pues así me sentí cuando me dijeron que habían corrido a Martha Sañudo y a Guadalupe Viesca de la UDEM por culpa mía y sin darles derecho de réplica.

¿Por qué me ocupo de algo que debería ser una cuestión interna de la UDEM? Porque me involucraron y me usaron como pretexto para deshacerse de ellas, cuando la verdad, no tuve vela en el entierro, pero les vine como anillo al dedo. No escribo esto para defender a Martha ni a Guadalupe por tres razones: una, no necesitan mi defensa; dos, no sea que vaya a dañarlas si lo hago, y tres, sólo puedo escribir desde mi perspectiva.

Mencioné el tema en mi artículo del 16 de diciembre y pensé que iba a ser una novedad, pero la noticia ya se conocía en la comunidad. El asombro fue enorme no sólo porque ambas académicas tienen un bien ganado prestigio, sino porque Víctor Zúñiga, un estudioso de lo social, fue quien ejecutó la orden de correrlas con argumentos difíciles de creer. Éstos son los antecedentes. En octubre, el grupo "Equilátera" de la UDEM me invitó a un seminario sobre la condición femenina actual. Les dije que yo estaba vetada en la UDEM y les pedí verificar si podía ir. Más tarde me llamaron para decir que no había problema. Pregunté si estaban seguras; dijeron que sí. Acepté.

La cita fue el 2 de noviembre y el seminario lo inauguró el propio Víctor Zúñiga, cosa extraña dados los acontecimientos posteriores. Me grabaron y el video puede revisarse. Fui cuidadosa al hablar porque no quería dañar a ese inquieto grupo. Habría unas 50 personas en el auditorio. Lo que dije son hechos comprobables: que los tiempos han cambiado, que la familia se ha transformado y ahora hay muchos tipos de familias (nos guste o nos disguste); que los títulos se deberán dar en femenino por ley y que la UDEM y la UANL ya no tendrán opción; que nos siguen pagando menos a las mujeres que a los hombres en igualdad de circunstancias...

Mi presencia en la UDEM inquietó a algunas personas.Rafael Garza Mendoza, uno de los vicerrectores, llamó a Víctor ¡desde España! para que investigara lo sucedido. Víctor lo hizo y entregó un reporte a Rafael.Una señora conservadora, con influencia y acceso al Consejo de la UDEM, se molestó y mandó un e-mail a uno de sus integrantes denunciando a Guadalupe y Marta como organizadoras del evento. Se volvió a investigar y se vio que ninguna de las dos tenía nada que ver con el seminario; pero se concluyó que, de todos modos, deberían correrlas porque sus nombres aparecían en la lista negra que el Consejo elaboró con el personal que tenía una ideología peligrosa.Zúñiga explicó a Guadalupe Viesca, Directora del Departamento de Humanidades, que la corrían por "solapar a una maestra (Martha) con ideas feministas".

A Martha la corrieron porque "el aceptar que me invitaran fue la gota que derramó el vaso"; nadie le había dicho que había un vaso, menos, que lo estaba llenando y no tuvo que ver con mi invitación.En honor a la verdad, Víctor le dijo a Guadalupe que "técnicamente no la estaban corriendo" porque le ofrecían la opción de quitarle la dirección y dejarla como maestra dando las clases que quisiera y ganando el mismo sueldo. Pero ella sabe que cuando una persona se traga su dignidad y se agacha, se pierde para siempre, así que no aceptó.Víctor dijo que ojalá y yo no escribiera sobre ellas porque les haría mucho daño si las etiquetaba como feministas.

¿Ya se olvidó la UDEM de cuando buscaba la acreditación de SACS y necesitó mostrar un centro de investigaciones, que mostraron el "Centro de estudios de la familia y la mujer" (ahora cerrado)? A Tere Celestino, valiosa investigadora del tema, también la corrieron, junto con su jefe, Roberto Rebolloso.Este vergonzoso asunto tiene dos cosas positivas: una, que sacó a flote la existencia de la lista negra macartista que incluye a los maestros con ideologías "amenazantes" (¡como el feminismo!) y dos, que existe un veto para discutir ciertos temas dentro de la UDEM.El veto no está por escrito, pero ya se prohibió tocar temas como la infalibilidad del Papa, el cambio de modelo de la familia, el matrimonio entre homosexuales, la legalización del aborto, la libre empresa, el género y, en particular, los derechos de la mujer.

La página web de la UDEM establece que es una universidad de inspiración católica y que pretende ser la mejor en América Latina en los próximos años. Dura tarea. Son 119 y muchas con programas espléndidos y sin represiones ideológicas.¿No se sentirá mal la UDEM al declarar en su Misión, Visión y Valores cosas con las que no cumple? Lástima que no tenga espacio para ahondar en eso. Léalos y verá que, en varios casos, dicen es una cosa y hacen otra.El tema es extenso; por lo mismo, continuaré tratándolo en mi próximo artículo.

 

FUI UN PRETEXTO II / Rosaura Barahona

(Publicado en el Periódico El Norte, 13 de enero, 2005)

Retomo el asunto del injusto despido de Guadalupe Viesca y Martha Sañudo de la UDEM.

Un fragmento del inciso Valores UDEM en su página web dice: "Esto lo reflejamos en el servicio, trabajo, responsabilidad individual y social, respeto, honestidad, sensibilidad a la expresión humana, trascendencia, pluralismo y apertura a la unidad armónica, dignidad de todo ser humano y búsqueda permanente de la verdad; todos (sic) ellos englobados en la integridad".

Un maestro sugería que tras "pluralismo" pusieran un asterisco y, abajo, una nota: "Se aplican restricciones", porque prohibir la discusión de ciertos temas en una supuesta universidad es preocupante. Otra maestra brillante y ajena a la UDEM dijo: "Una actitud así, en cualquier universidad, significa un retroceso para toda la comunidad".Tiene razón.

Las universidades que limitan la libertad de cátedra nos dañan a todos porque restringir ciertas formas de pensamiento al pretender "cuidar" a los alumnos va en contra de la educación integral.Varios maestros me confirmaron que, en efecto, en el más puro estilo de escuela parroquial, ya se les advirtió que hay temas indiscutibles dentro del Campus. Es obvio que la UDEM tiene su propia definición de pluralismo: el Consejo decide qué se puede discutir y qué no. Adviértanlo en su página web porque eso no es pluralismo.¿No preocupará esa actitud a los responsables de establecer la Ciudad del Conocimiento? ¿Usted cree que nuestras universidades serán respetadas cuando esto se conozca fuera de Monterrey?

La única posibilidad de que las personas puedan discutir cualquier tema a fondo y con solidez es que lo conozcan. La UDEM puede vetar ciertos temas, pero jamás podrá prohibir ni controlar la realidad y sus estudiantes ya están vinculados con todo "lo prohibido".

No fui yo quien los molestó. En todo caso serían algunas de mis ideas, pero ésas ni siquiera son mías. Las he hecho mías a través de un largo proceso, pero las tomé de libros que hay en su biblioteca. (Les sugiero vetarlos, no sea que alguien más se contamine).

Víctor Zúñiga, a la hora de reclamar que me hubieran invitado, recordó que estoy vetada en el Tec. Es una mentira. Ni estoy ni he estado vetada en el Tec jamás.En el 96 me retiré cuando se vio la necesidad de renovar, con gente más preparada y joven que yo, el equipo del que formaba parte y preferí no obstaculizar ese válido proceso. Estoy feliz con mi nueva chamba, pero el Tec es mi casa y lo visito con frecuencia, invitada por maestros, alumnos y directivos. De hecho he sido invitada, en tres ocasiones, a volver a trabajar ahí mismo.¿Por qué me habría de vetar el Tec? ¿Por lo que escribo? Podrán no estar de acuerdo con muchas cosas, dado que incluso al Tec lo critico cuanto lo considero necesario, pero ahí el concepto de pluralismo es otro.

No fui yo la causa de los despidos de la UDEM; fue una lucha de poderes internos. El rector, Paco Azcúnaga, a quien respeto y estimo, se debilitó mucho al morir Adalberto Viesca. Algunas personas dentro de la universidad vieron ahí la oportunidad de crear o reacomodar sus propios cuadros pensando que a Paco ya le queda poco tiempo como rector.

Rafael Garza Mendoza, por ejemplo, aprovechó la lista negra del Consejo para incluir a otras personas de las que a él le interesaba deshacerse, de modo que en realidad hay dos listas y no sólo una. (Le recuerdo que son expertos en educación de una supuesta universidad humanista).

Conozco a Guadalupe Viesca desde hace años. Fue mi alumna. Pertenece a una excelente generación de estudiantes de Letras. Jamás me enteré que fuera nieta de Camilo Sada, uno de los fundadores de la UDEM, porque ella nunca tocó el asunto. A diferencia de otras personas, no usa su origen para hacerse valer porque vale por ella misma.El semestre pasado, la UDEM la invitó a formar parte del Comité de Honor y Justicia "dada su indiscutible calidad moral y profesional". (¿Entonces?).

Martha Sañudo ha escrito varias veces en este periódico con claridad y lucidez. Tiene una preparación excepcional en filosofía y en teología. Ambas son profesionales y personas que respetan a los demás porque se respetan a sí mismas.Una pregunta que ha surgido todo el tiempo es: ¿Si fueran hombres, las habrían tratado igual o las tendrían en puestos superiores, dada su calidad y su formación?Otro de los argumentos de Víctor fue que cumplía órdenes de "esos grupos de poder contra los que no se puede luchar".

Si los que pensamos y hablamos no podemos confrontarlos ni cuestionarlos a nivel racional, ¿quién lo hará?No soy tan importante como la UDEM dice. ¿Qué algunos de mis textos son polémicos? Tal vez. ¿Pedirán, por eso, que EL NORTE me vete?

Parafraseando a Maquío, quiero decir que el País seguirá cambiando con udemes, sin udemes y a pesar de las udemes. No somos una isla y todos los temas y las personas vetadas seguirán su desarrollo natural. Estamos en el Siglo 21. Patético resulta quien lo olvida.

 

LA UDEM ES COHERENTE / Carolina López 

(Publicado en el Periódico El Norte, 15 de enero, 2005)

¿Será tan difícil ajustar la propia vida a los compromisos que hemos adquirido? ¿Vivir de acuerdo con lo que se cree y se profesa? ¿Mantener la palabra dada? ¿O respetar los principios que rigen en la empresa o institución para la que se trabaja? Salta a la vista que una de las virtudes humanas más olvidadas en estos tiempos es la coherencia. Hoy en día es más importante quedar bien con los demás que defender nuestra forma de pensar.

A pesar de saber que la fidelidad a nuestros criterios da unidad y estabilidad a nuestra vida, cada vez somos más infieles a ellos.Cómo recuerdo a aquel maestro que no se cansaba de repetirnos en su cátedra que un hombre coherente puede compararse a una novela. Porque lo que caracteriza a la novela es su argumento. Y la vida del hombre, nos decía el profesor, debe tener un argumento sólido y mantenido en líneas generales a lo largo de toda ella.Sin embargo, la realidad nos dice que no es nada fácil mantenernos firmes en una época en donde se apuesta por los cambios. Se cambia de todo y además con gran frecuencia. Aquella sabia filosofía de conservar, de guardar, de mantenerse fiel a lo que uno cree y le han enseñado durante su vida, se ve con cierto recelo.

En estos días vivimos obstinados en hacer borrón y cuenta nueva de aspectos nucleares de la vida. Se cambia de marido o mujer como si se cambiara de camisa. Cuando un hijo nos da problemas, optamos por el camino más fácil: cambiarlo de escuela.

Si los amigos cuestionan nuestra forma de vivir, los cambiamos por otros más "open mind", que nos endulcen el oído. En el aspecto material pasa lo mismo. Cada Navidad cambiamos la decoración del pino para estar a la moda; o de los muebles de la casa, aunque el bolsillo sufra las consecuencias.También hay una tendencia frívola en el cambio de imagen personal. Lo que dicen las revistas de belleza hay que seguirlo al pie de la letra.

Si hoy la moda son las mechas rojas, aunque parezca apache me cambio de "look". Y el vestuario no nos puede durar más de una temporada. Si echamos un vistazo al ámbito de la política, se da el mismo fenómeno. En cada campaña nuestros gobernantes nos prometen dedicarse con todas sus fuerzas a promover el bien común y a proteger la vida digna y los bienes de todos sus gobernados. Pero al poco tiempo de ganar las elecciones, la mayoría de ellos cambia su discurso radicalmente. Se dedican, casi por completo, a velar por sus intereses partidistas y particulares. Y luego nos quejamos de lo mal que nos va en la vida.

De esa mala suerte que nos persigue, o del vacío que invade nuestro interior. ¿No será que el éxito en la vida consiste, en gran parte, en cumplir -pasando por encima de los fracasos y las crisis- lo que un día nos comprometimos?

En estos días, algunas personas se han sorprendido de la decisión que tomó la Universidad de Monterrey de retirar a un grupo como de ocho maestros de su plantel. La razón fue simple: la UDEM establece en sus estatutos que es una universidad de inspiración católica, y como tal debe hacer respetar y promover los valores cristianos. Sin embargo, existían maestros dentro de la universidad que abiertamente promovían creencias e ideologías contrarias a las que pretende inculcar la UDEM a sus alumnos.

Así pues, lo único que hizo esta institución al tomar esta decisión fue ser coherente con su identidad, con su imagen y con su misión.Sería un engaño a los alumnos y padres de familia decir que es una universidad de "inspiración católica" y al mismo tiempo promover conductas o ideologías contrarias.

Es por demás claro que cualquier empleado de una empresa o miembro de un partido político o club social, por ejemplo, que lleve a traicionar los compromisos adquiridos, que induzca al abandono de valores que se promueven en la organización donde colabora, no pueda permanecer en ella.No veo por qué sorprenda a algunos que un grupo de maestros, que no van de acuerdo con el principal estatuto de la universidad donde colaboran, hayan sido cesados o removidos de su puesto.

Lo extraño sería que ningún plantel educativo tuviera la libertad de contratar o suspender al personal docente.Hay que aclarar que no dudamos que buena parte del grupo de maestros en cuestión sean expertos en su materia, pero aquí el problema no es que sean expertos o no en su cátedra, sino que no hayan sido capaces de respetar los principios católicos que promueve la Universidad de Monterrey.

De tal manera que seguramente estos profesores encontrarán trabajo en alguna de las numerosas universidades laicas que existen en la ciudad. El caso es que gran parte de los problemas que enfrentamos como personas y como sociedad, es que no vivimos de acuerdo con lo que somos. A la menor oportunidad traicionamos nuestras creencias y compromisos.

Por eso se antoja la pregunta: ¿Cómo estaría México si los ciudadanos y las instituciones fuéramos congruentes con los principios que nos rigen?

No hay mejor conclusión que las palabras de Juan Pablo II en una de sus homilías: "Sólo puede ser digno de alabanza aquel que acepta incomprensiones, persecuciones, antes que permitir rupturas entre lo que se vive y lo que se cree".

Hoy la UDEM ha demostrado que es una institución coherente con lo establecido en sus estatutos. Que no es una universidad que se limita a discursos hermosos sobre los valores que promueve, sino que los lleva a la práctica.

 

¿SIGLO XXI O XIX?

Abraham Nuncio

(Publicado en Periódico La jornada, 25 de enero, 2005)

 "Estamos en el siglo XXI. Patético resulta quien lo olvida." Así concluía Rosaura Barahona, editorialista de El Norte, el segundo de un par de artículos en los que explicaba y denunciaba el despido injusto de dos maestras de la Universidad de Monterrey (Udem), una de las universidades privadas en manos de Alfa y otros grupos industriales emblemáticos de esta ciudad. Se lamentaba Rosaura haber sido pretexto para que echaran de mala manera y con argumentos de suprema intolerancia a Martha Sañudo, doctora en ética, y Guadalupe Viesca, doctora en filosofía y teología, de esa institución.

A ella la había invitado un grupo de universitarios a dar un seminario sobre temas que son tratados cotidianamente en la televisión, en la radio, en Internet, en revistas que expenden en cualquier supermercado: los cambios en la familia, las reivindicaciones de la mujer y la discriminación de que es objeto, a pesar de ello. Verbi gratia.

 Rosaura pidió a ese grupo asegurarse de que su intervención en la Udem no fuese a perjudicar a sus integrantes (se sabía vetada en el claustro). El grupo verificó que su iniciativa no sería causa de conflicto. Aparentemente la respuesta fue en elsentido de que no habría problema alguno. El sociólogo Víctor Zúñiga, responsable del área involucrada, participó en la inauguración del seminario. Con el argumento de que a Guadalupe Viesca "la corrían por solapar a una maestra (Martha) con ideas feministas" y a la doctora Sañudo por aceptar que Rosaura Barahona fuera invitada, el propio Zúñiga, distanciado en sus trabajos académicos de cualquier sospecha de oscurantismo, ejecutó el despido de ambas maestras.

Su justificación: él sólo cumplía órdenes de "esos grupos de poder contra los que no se puede luchar". Es terrible que un hombre de convicciones abiertas como Víctor se vea obligado a comportarse como un vulgar burócrata represor. Y no menos terrible que la orden de esa conducta no hubiere venido del rector Francisco Azcúnaga, hombre honorable y flexible hasta donde se sabe, o del consejo de la Universidad de Monterrey, sino de ciertos grupos de poder. (Por no decir de los dueños de la Udem y de no pocas cosas más.)

El episodio, grotesco en mucho más de un sentido, pudiera parecer menor. No lo es. Ilumina la existencia de un clima social intolerante y conservador, y sus cuñas: los métodos entre macartistas y mafiosos que han distinguido al grupo Monterrey (auténtico club de Toby) en el propósito de controlar política e ideológicamente a una sociedad fincada -por paradójico que pueda sonar- en la industria y las finanzas.

Las maestras despedidas estaban en la lista negra de la Udem; ahora lo estarán en la de otras universidades y empresas regiomontanas. La represión en la Udem ocurre en un peculiar contexto. El gobierno de Natividad González Parás pretende convertir a Monterrey en la Ciudad Internacional del Conocimiento, en una suerte de Boston. Y como parte de este proyecto compró la franquicia del Forum Universal de las Culturas a Barcelona. Las bases de ese proyecto son en extremo pobres. Las instituciones de enseñanza superior en Monterrey, sin distinción, no tienen una plataforma significativa de investigación que las justifique como tales. Peor aún: siguiendo el modelo neoliberal para los países capitalistas subordinados, las pocas plazas académicas permanentes se están restringiendo o cerrando.

Antes de los despidos de las maestras aludidas en la Udem habían ocurrido otros. Y en similares instituciones, también propiedad de los empresarios del grupo Monterrey, se ha presentado el mismo fenómeno. La coartada puede ser ideológica, como puede verse en el caso de esas académicas, aunque lo ideológico y la real politik vayan en este caso de la mano. Leamos: "La razón fue simple: la Udem establece en sus estatutos que es una universidad de inspiración católica, y como tal debe hacer respetar y promover los valores cristianos (...) Sin embargo, existían maestros de la universidad que abiertamente promovían creencias e ideologías contrarias a las que pretende inculcar la Udem a sus alumnos". El argumento es de otra editorialista de El Norte, Carolina López. Ese argumento desmiente lo que la propia universidad da a conocer en su página de Internet como parte de sus valores: respeto, sensibilidad a la expresión humana, trascendencia, pluralismo, apertura. Y afirma el doble discurso con el que los grandes empresarios regiomontanos pretenden invalidar a quienes defienden intereses distintos de los suyos.

A la intolerancia y el conservadurismo se añade la ausencia de una infraestructura que propicie el conocimiento: en el área metropolitana de Monterrey no existe una importante biblioteca pública y ni siquiera una modesta hemeroteca. El analfabetismo funcional -y constitucional- desborda la mancha urbana. La clase rectora (empresarios y políticos) quiere a su ciudad cosmopolita, pero con la condición de que todos confundan al siglo XXI con el siglo XIX.

(Imagen tomada de Internet / Derechos reservados por el autor)