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Viernes, 24 Junio 2011 18:25

La autonomía de la UANL: Conmemoración Sui Géneris

Written by Juan Ángel Sánchez
autonom 61969, AÑO DEL MOVIMIENTO POR LA AUTONOMÍA UNIVERSITARIA.

Quizá esté yo equivocado y tú en lo cierto, quizás

con un esfuerzo de verdad nos acerquemos.

Sir Karl R. Popper*

I. Explicar para justificar

En 2008 la Universidad pública estatal; UNL-UANL cumplió 75 años de vida que fueron conmemorados "oficialmente". En el próximo otoño, alguien, algunos ex-alumnos y ex-maestros conmemorarán los primeros cuarenta años de de la consecución de la Autonomía de su alma mater.

Este trabajo, al igual que otros que aparecen en esta edición , son ya, una forma de conmemoración de lo que, quiérase o no es parte de la historia de la Institución, pues lo que sucedió hace cuarenta años así como los hechos que se sucedieron durante los siguientes cuatro años tuvieron un impacto y una trascendencia que aún no ha sido establecidos. El balance aún esta pendiente y la espera de que tanto los 75 de vida como los cuarenta de Autonomía sean ubicados en su justa dimensión motiva estas líneas.

Hemos escrito en otra parte, que a diferencia de otros casos de insurgencia estudiantil-magisterial al interior y exterior de las instituciones de enseñanza superior, el "Movimiento" en la UANL, logró importantes conquistas políticas que satisficieron las demandas de estudiantes y profesores; tuvieron como denominador común, en gran medida implícito, un componente anti-autoritario y se abrieron caminos a la democracia, fue un movimiento triunfante.

Cuando, en diciembre de 1969, el Dr.Oliverio Tijerina, fue designado primer Rector de la Universidad Autónoma de Nuevo León, quedaron plasmadas en forma efectiva las primeras conquistas del Movimiento, entre ellas, una prioritaria: democratizar la institución

El Consejo Universitario , máximo órgano de gobierno, quedó integrado por un contingente estudiantil que representaba un tercio del total. Las Juntas Directivas, máximo órgano de gobierno al interior de escuelas y facultades, estaban integradas paritariamente, a diferencia del pasado inmediato en que sólo integraban a sólo tres alumnos.

Diciembre de 1969 fue el escenario en el que fueron elegidos, en la forma más democrática posible, en el seno de las Juntas Directivas los Directores de todas las dependencias académicas.

Merced a este impulso de innegable corte democrático, como ya se dijo, y pese a la precariedad legal de la Autonomía, fue constante la participación activa de estudiantes, dentro y fuera de los órganos de gobierno, de modo tal que se satisficieron demandas como la creación de una nueva preparatoria, hoy la número 9, y a mediano plazo se hizo realidad uno de los más sostenidos anhelos: la cancelación del examen de admisión lo que hizo posible que todo el que así lo deseara y -cumpliera el requisito de escolaridad previo, podría ingresar a

* El mito del marco común, Paidós,Barcelona, 2005, p.13

cualesquiera de las Escuelas Preparatorias y/o Facultades de la Universidad- El pase automático fue realidad.

A lo largo de los doce meses escasos que duró el rectorado del Dr. Tijerina, fueron tomando cuerpo una serie de acciones en las que se perfilaban de manera tenue los rasgos de un nuevo modelo de universidad pública, producto a su vez de una dirigencia que advino al poder merced a la fuerte conmoción política de corte positivo, que cimbró a la institución educativa.

Pero ¿Qué ha sucedido a lo largo de estos largos y sinuosos cuarenta años? ¿Cuál ha sido el destino de las conquistas políticas, de indiscutible índole democrática? ¿Alcanzaron el máximo desarrollo posible y se volvieron obsoletas? ¿A la evolución siguió su involución y se transformaron en su contrario o perdieron todo significado, valor y efectividad?

En lo que sigue, intentaremos dar respuesta a estos interrogantes a la busca de una cadena multi -causal que permita entender por qué es, como es, actualmente la Universidad Autónoma de Nuevo León y por ende, cómo asimiló y desasimiló todo lo que la modeló y configuró en el cuatrienio1969-72, con el ánimo de propiciar un balance crítico y autocrítico que está inscrito en la lista de los pendientes.

II. En busca de respuestas: Un ensayo de interpretación.

II.1Los Presupuestos

Es de sobra sabido que nada surge de la nada, ni se destruye en ella, por lo que con la ventaja que da la visión a distancia, aquí postulamos, más que como hipótesis de trabajo, como hilo conductor: 1) que el cuatrienio de activismo político y las secuelas que protagonizaron estudiantes y profesores de la universidad pública estatal y cuyos efectos mediatos e inmediatos se prolongaron, al menos, más allá de los siguientes seis años, fue posible gracias al surgimiento de una fuerza opositora que se inscribió con diversos matices a la izquierda del espectro político y con una clara vocación democrática , que de manera inevitable, encontró terreno fértil en la entonces UNL.

2) que, sin demérito de lo valioso de las luchas emprendidas con el mismo objetivo en otras instituciones educativas y sindicales, el recién nacido Sindicato de Trabajadores de la Universidad de Nuevo León fue, junto con una poderosa organización estudiantil con vigencia restringida hasta 1971, el factor más duradero e influyente en el trazo de las tácticas y las estrategias de la lucha estudiantil magisterial y, dado el desarrollo del conflicto se convirtió en una sólida instancia de poder que dio respaldo a la existencia de lo que aquí denominamos la Fuerza Opositora de Izquierda.(FOI)

Atendiendo a lo arriba señalado postulamos, además, que la emergencia, auge y decadencia del movimiento pro-democratización de la Universidad, los logros políticos obtenidos, las cuotas de poder conquistadas, estuvieron estrechamente ligado al Sindicato universitario y al Consejo Estudiantil mientras se mantuvo vigente, y que, la FOI entró en fase terminal cuando en 1980 su dirigencia fue víctima de un golpe de mano que le asestaron, el Gobierno estatal y la autoridad universitaria.

Reiteramos lo ya dicho arriba: En lo que sigue, pasamos revista a vuelo de pájaro a las etapas en las que, a nuestro juicio, se puede dividir el período, en que bajo el impulso de la FOI, se gestó, desarrollo, cobró relevancia y caminó, luego, hacia su declive total la más sólida corriente de oposición que haya actuado en el seno de la máxima casa de estudios. Nos mueve un solo propósito: entender qué es hoy, que significa y cual es la connotación de la "A" en el acrónimo UANL, a diferencia de hace cuarenta años.

Esta versión de los hechos acaecidos entre 1969 y 1980, reposa más en la opinión (doxa) que en la verdad objetiva (episteme) por lo que es susceptible de ser refutada por quien cuente con la evidencia de los hechos duros.

En busca de claridad, la revisión que realizamos contempla los siguientes apartados: 1) La etapa de formación del FOI (II.2); 2) La ofensiva del día siguiente.(II.3) Etapa Uno. Fases 1 y 2; Etapa Dos. Fases 1 y 2: Etapa Tres. Fases 1 y 2

II.2 La etapa de formación del FOI.

El Movimiento Estudiantil Magisterial (el "Movimiento") que en el verano y otoño de 1969 cimbró a la entonces UNL, no fue un rayo luminoso en cielo sereno, más bien fue un producto neto del espíritu de los tiempos, se incubó a lo largo de la década, pero fue también fruto de factores previos que actuaban a nivel mundial.

Como los más influyentes de entre ellos, destacaríamos,- lejos de ser exhaustivos- los siguientes-

Como telón de fondo estaba la "guerra fría" que tenía al mundo dividido en dos campos, con dos visiones del mundo, dos modelos de sociedad irreconciliables. Dos ideologías, cada una de las cuáles pretendía ser "La Verdad" y que echaban mano de hasta de los medios más inimaginables para salir adelante en la contienda. Capitalismo versus Comunismo.

Bajo ese marco toda oposición al status quo era etiquetada como "comunismo.

En ese enfrentamiento entre izquierdas y derechas, de progresistas contra reaccionarios actuaron como catalizadores y acendraron la criticidad de las conciencias de los jóvenes de todo el mundo la Revolución Cubana, la Guerra de Vietnam y por supuesto el mítico 68, convertido en símbolo de la rebeldía de la juventud del mundo luchando contra el establishment en todas sus advocaciones. Era no otra cosa que la lucha contra el autoritarismo; de lo nuevo contra lo viejo.

Inscritos en la memoria de las generaciones inmediatas anteriores aparecen también como factores de influencia todas las luchas contra el autoritarismo del régimen príista desde las luchas de ferrocarrileros y maestros a fines de la década de los años 50; las de los médicos y campesinos en 1960, todas ellas víctimas de la más feroz represión con las que quedaban en evidencia las grietas en las que se expresaba la debilidad que empezaba a padecer la hegemonía priísta.

En el terreno doméstico se produjeron episodios que incidieron de manera más directa en la emergencia de la fuerza opositora de izquierda democrática que tomó a la UNL como escenario de acción

La guerra fría tuvo un fuerte impacto en terrenos domésticos. He aquí algunos de los episodios más relevantes.

En 1962 el empresariado regiomontano protagonizó una de las más fuertes luchas contra el gobierno federal en su rechazo al libro de texto gratuito que era, en su opinión, una vía de adoctrinamiento comunista.

La paranoia anticomunista que enfermó muchas mentes, que hizo surgir al Comité Regional Anticomunista y Acción Democrática, acogiendo a las "buenas conciencias" causaron la cancelación del festival de la Juventud que las izquierdas estudiantiles de todo signo intentaron celebrar en Sabinas Hidalgo N.L. en abril de 1963 y que pese a la autorización gubernamental corrieron el peligro de ser víctimas de la violencia "anti" que había sido sembrada entre la población. De ello fueron salvados por contingentes del ejército.

Como una acción de signo opuesto, en 1964 fue fundado por militantes del Partido Comunista Mexicano el Sindicato de Trabajadores de la Universidad de Nuevo León. Fue en el país el primer organismo de ese tipo que además incluyó sin distinciones a trabajadores docentes y no docentes. Durante ese año y los siguientes, hasta 1968, el STUNL mantuvo una lucha permanente por su reconocimiento que mediante subterfugios de todo tipo le escatimaba el gobierno estatal.

En 1965 una protesta de estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras que imputaban a su Director, Agustín Basave Fernández del Valle, una serie de irregularidades tanto académicas como administrativas, se convirtió en un conflicto a nivel de toda la Universidad, que respondió con una protesta casi unánime por la represión policíaca de que fueron víctima los contingentes de estudiantes que custodiaban una madrugada, su Facultad.

En los meses de marzo y abril de 1968 se suscitó un serio conflicto entre el gobierno estatal y los estudiantes y muchos de sus padres, a raíz de la pretensión del Gobernador Eduardo A. Elizondo, de implantar un sistema de pagos de cuotas diferenciadas promovido por una fórmula como la siguiente:"Quienes puedan pagar deben hacerlo y quienes no puedan pagar, pero quieran y puedan superarse, deben recibir educación a crédito, restituyendo (sic) cuando estén en mejores condiciones económicas" (Poder y lucha sindical, de Carlos Ruíz Cabrera, Monterrey, 1990, p.161)

El enfrentamiento entre universitarios y el gobierno estatal, derivó en un acuerdo del H. Consejo Universitario, que rechazó por inviable la llamada Ley Elizondo.

El episodio puede considerarse sin duda, como antecedente de todo lo que acontecerá al año siguiente pues se movilizaron las fuerzas que luego contenderían a propósito de la Autonomía, pues como se sabe la propuesta gubernamental movilizó a favor a organismos empresariales tales como el Centro Patronal de Nuevo León, la Cámara de la Industria de la transformación y la Cámara Nacional de Comercio y en contra a entidades pro-liberales y democráticas como el Círculo de Estudios Mexicanos, el Partido Popular Socialista, la Sección 50 del SNTE y la Gran Logia de Nuevo León.(op. cit, p. 161)

Como queda dicho, el conflicto suscitado por la propuesta, culminó con la intervención del H. Consejo Universitario, a quien le correspondíó, con toda legitimidad, decretar lo inviable de la iniciativa, y puede ser visto como una muestra, la más significativa, del grado de organización y del impulso que movería, año y medio después, a amplios núcleos de universitarios, a enfrentar al monopolio PRI-gobierno. Todo ello antes del mítico 68 en la capital de la República y zonas aledañas, que ha sido considerado, sin discusión, como el detonador de todo lo que fue, a lo largo del país, el Movimiento Estudiantil Magisterial.

II.3 La ofensiva del día siguiente.

El objetivo primordial del Movimiento al interior de la UNL se cumplió: quitar al gobierno estatal la facultad de designar a las autoridades universitarias y trasladarlas a manos de profesores y estudiantes encuadrados en órganos colegiados integrados plural y democráticamente los que así adquirieron la facultad y también

la responsabilidad de tener injerencia en la toma de decisiones respecto al trazo de al vida de la institución, de hacer, "su Universidad" Autónoma. Fue por ello, como ya se dijo, un movimiento triunfante.

Sólo que el autoritarismo gubernamental, invisible, pero con una gran capacidad de respuesta no iba a permitir que una de sus piezas más valiosas para la construcción y consolidación de la hegemonía, le fuera sustraída impunemente y un día después, si es que no antes, de la toma de posesión de quien fue el primer Rector de la Universidad Autónoma de Nuevo León, desató una ofensiva destinada a volver las cosas atrás, a lo que consideraba su estado natural, a recuperarla para el sistema, volver la oveja al redil.

Los objetivos estaban claros, los tres con la misma prioridad: 1) lavar la afrenta que le inflingiera la oposición; 2) recuperar el control absoluto de la Universidad y 3) extinguir la Fuera Opositora de Izquierda. (FOI).

Tal y como lo evidencia el estado de cosas actual, el sistema de poder político mexicano logró, plenamente, sus propósitos.

La ofensiva se prolongó por largo tiempo. Ubicamos su inicio en el mismísimo 1969 y su culminación en 1980, año en el que las autoridades universitarias y gubernamentales se apoderaron del más valioso de los activos de la FOI:

II.3.1Primera etapa. Primera fase.

El período al que hacemos referencia tiene su inicio en el mismo 1969 hasta el primer trimestre de 1971. Comprende en su mayor parte el rectorado del Dr. Oliverio Tijerina y su sustitución en 1971 por el Ing. Héctor Ulises Leal Flores.

Las condiciones en las que el gobierno de Eduardo A. Elizondo, otorgó la "autonomía", como un recurso para desestructurar la protesta universitaria contuvieron, al menos, un fruto envenenado: lo precario de la legalidad y de la legitimidad del estatus adquirido.

Los universitario quedaron comprometidos a entregar, el 31 de mayo de 1970, el proyecto de una nueva Ley Orgánica, que al ser puesto en mano del Gobernador, fue a parar al cajón de los pendientes, prefigurando una maniobra a la que nos referimos más adelante.

Otra de las armas de la ofensiva lo fue la prensa impresa, particularmente el periódico "El Norte", que fiel a su esencia emprendió una campaña signada por el anticomunismo más rampante con la cual desvaloraban todas y cada una de las acciones del nuevo gobierno universitario.

Aún cuando el virus anticomunista no había inoculado a amplios sectores, si prendió en ciertos grupos de universitarios y de ex universitarios, quienes a través de desplegados casi cotidianos, cuestionaron el rumbo "marxista leniista" que según ellos, tomaba la institución educativa. Algunos de ellos habían cobrado vigencia desde el mismo verano del 69 cuando el conflicto crecía día a día.

A guisa de ejemplo cabe mencionar a la Asociación de Maestros Universitarios, el Frente pro-Dignidad de la Universidad, entre otros.

Un ataque frontal a la nueva dirigencia universitaria, lo fue la suspensión del subsidio federal que se padeció desde el mes de febrero de 1970, y la promesa de entrega a cambio deque el Rector Tijerina se deshiciera de los miembros del Partido Comunista que figuraban en su equipo de trabajo, condición que fue cumplida, pero que sólo agudizó las presiones.

En enero de 1971, la ofensiva gubernamental dio un gran paso en la consecución de sus pretensiones con la renuncia del Dr. Oliverio Tijerina, quien no encontró otra manera de responder a la serie de exigencias que se le presentaron, no todas ellas visibles, y sucumbió a las presiones.

En las postrimerías del rectorado del Dr. Tijerina se produjeron dos hechos, aparentemente irrelevantes, pero que al paso del tiempo , cobrarían amplia relevancia que, por diversas razones, no se han analizado con ojo crítico; no se ha esclarecido la magnitud de los compromisos que se signaron con el gobierno federal ni tampoco las repercusiones mediatas e inmediatas que todo ello tuvo en el acontecer político de la universidad y del estado.

Hasta 1969, un grupo de profesores universitarios, de probada convicción liberal encabezados por el Ing. Héctor Ulises Leal fueron compañeros de viaje en las luchas de quienes fundaron y consolidaron el Sindicato de Trabajadores ; ocuparon puestos de responsabilidad en los comités directivos lo que les hizo adquirir beligerancia política que se manifestó con su actuación durante el Movimiento.

A fines de 1970 y a la renuncia del Rector, como se dijo, se fueron perfilando como un grupo disidente dentro del Sindicato, y por una extraña coyuntura que también, espera ser esclarecida, se hicieron de la Secretaría General del Sindicato gracias a una extraña concesión del Partido Comunista en la Universidad.

Esto no tendría importancia si a corto plazo "los ulisistas", dicho sea sin ánimo despectivo, optaron por marginar a sus antes compañeros de viaje y más tarde, los combatieron frontalmente. El caballo de Troya cumplía una vez más su cometido.

Vistas las cosas a distancia, nada tiene de extraño, ni de casual, el que el Ing. Héctor Ulises Leal Flores haya sustituido en el puesto de Rector, al Dr. Oliverio Tijerina.

II.3.2- Segunda fase de la primera etapa.

En este período, el gobierno estatal jugó la carta más fuerte en aras de recuperar el control de la universidad estatal al promulgar en el Congreso Estatal una Ley Orgánica de propia factura, con la que se ignoró tajantemente el proyecto de Ley hecho por los universitarios; instauró como supremo órgano de gobierno a la Asamblea Popular Universitaria integrada por miembros de organismos sindicales y colegios de profesionistas todos ellos de filiación príista, y que de inmediato se hizo cargo de de nombrar a toda la plantilla de Directores de escuelas y facultades colocando a la cabeza como Rector a un médico militar con grado de Coronel el Dr. Arnulfo Treviño Garza.

El golpe bajo dado por el gobierno estatal, aunado a la destitución de todas las autoridades revivió el activismo político, esta vez exacerbado por la intervención de las fuerzas policíacas que respaldaron la toma de decisiones del nuevo gobierno universitario.

Esta audaz, pero inefectiva medida política se convirtió en el pretexto a la mano para una intervención directa del gobierno federal, específicamente del entonces Presidente de la República, que utilizó la agudización del conflicto para obligar a la renuncia del Gobernador del estado, y para imponer, a la vez, una nueva Ley Orgánica que tuvo como eje central la instauración de la Junta de Gobierno, como autoridad encargada de nombrar autoridades que canceló de un plumazo una de las conquistas más valiosas logradas en 1969

El Ing. Héctor Ulises Leal Flores, que fue destituido cuando fue promulgada la Ley hoy abrogada, fue elegido nuevamente Rector, mediante un simulacro de elección universal, aunque conservó, sin embargo, intactas las facultades de la recientemente nombrada Junta de Gobierno.

El nuevo Rector disfrutó de un apoyo gubernamental irrestricto; fue portador de proyectos de reforma académica que no fueran aprobados por el H. Consejo Universitario dada la férrea oposición que le presentaron los grupos políticos que ahí actuaban, lo que le llevó a cancelar el Consejo Universitario a promover ceses de los más destacados líderes de oposición a su rectorado, que nunca se concrearon. Más tarde llegaría al extremo de desconocer a la mismísima Junta de Gobierno.

En el período comprendido entre julio de 1971 y diciembre de 1972, recibieron particular impulso las acciones orientadas a despolitizar, a toda costa, la Universidad y a suplantar las acciones políticas por la violencia física,- el Consejo Universitario fue cancelado con intervención de policías judiciales-, aparecieron los "llamados porros" como instrumentos de "disuasión".

De todo esto queda como mejor ejemplo las tomas y re-tomas del Hospital Universitario en las que se llegó al extremo de combates armados.

La comunidad universitaria respondió a la ofensiva gubernamental con una nueva oleada de activismo político que tuvo su momento culminante entre los meses de abril y mayo de 1971, en los que se vivió una huelga de trabajadores universitarios respaldada por organismos estudiantiles de viejo y nuevo cuño en protesta por las maniobras gubernamentales.

A ella se unieron grupos de profesores de Facultades como Medicina, Ingeniería Mecánica, Comercio y Administración, dando así origen a una disímbola coalición de fuerzas que coincidieron en un solo objetivo: luchar en contra del Rector, el proyecto de Universidad que pretendió imponer, contra la represión selectiva abiertamente tolerada e impulsada por los gobiernos estatal y federal, todo lo cuál culminó en la ingobernabilidad de la Universidad y en un Rector itinerante, que perdió todas las sedes que había escogido para seguir en el cargo.

Fue algo más que mera coincidencia que el rectorado del Ing. Leal Flores terminara cuando fue destituido por la Junta de Gobierno en vísperas de que el PRI nominara a su candidato a Gobernador del estado: el Dr. Pedro Zorrilla Martínez.

Hasta aquí la estrategia política gubernamental tendiente a recuperar el control de la Universidad; cobrar las afrentas que se le inflingieron en 1969 y derruir la fuerza opositora de izquierda, por vía del golpeteo político mediante enfrentamientos a veces abiertos y en otras con maniobras seudo-legales, habían tenido éxito a medias, pues como resultado en la UANL , a principios de 1973, cobraba vida una nueva correlación de fuerzas políticas que ya no combatían entre sí por razones ideológicas.)

Tercera etapa. Primera Fase.

A la vista del desenlace que tuvo la gestión del Ing. Héctor Ulises Leal Flores, quien al término de su período aspiró a ser nominado candidato a Gobernador por el PRI, hecho que ha asido interpretado como una de las más sólidas evidencias de que fue cooptado por el sistema PRI-Gobierno, es apreciable un cambio e la estrategia gubernamental a la persecución de los objetivos que venimos reiterando.

La tarea prioritaria es, ahora, normalizar la Universidad, tal y como lo requiere el gobierno federal y para ello hay que sacar el mayor provecho al logro del rectorado anterior que consiguió, por la buena y por la mala, desterrar el activismo estudiantil.

Hay que mencionar que en los dos años anteriores, los activistas universitarios más radicales, tomaron caminos que los apartaron de la Universidad, a saber: la vía maoísta que formó comunas en los cinturones de miseria de algunas ciudades, entre ellas la nuestra, y por otra parte la actividad guerrillera que perseguía la transformación revolucionaria, ya no de la Universidad, sino de la sociedad.

En esta fase, es obligado distinguir dos momentos, el primero abarca el rectorado del Dr. Lorenzo de Anda y el segundo el del Dr. Luis Eugenio Todd, aquél durante los últimos meses del gobierno de Luis M. Farías y el último a partir del inicio de la gestión del Dr. Pedro Zorrilla.

-Primer momento

A partir de enero de 1973, el gobierno echó mano de una singular estrategia de cooptación, como la mejor respuesta política al papel que desempeñó la FOI en la disímbola coalición que combatió como un todo al "ulisismo".

Como fruto de ello el Partido Comunista recibió la prerrogativa de nombrar a uno de sus miembros como Coordinador General de Preparatorias, lo que representó, en el papel, la posibilidad de participar en al dirigencia de la Universidad, y de integrase, así, al gobierno de la misma.

La otra cara de la ofensiva, la coerción, no desapareció del todo, pues en los primeros meses del año, Rectoría y Sindicato, en una maniobra relámpago avalada por el gobierno estatal, despidió a unos 300 trabajadores, docentes y no docentes a causa de su adhesión y militancia en el "ulisismo"

En febrero de ese año, después de unas reñidas elecciones en las que la planilla patrocinada por el Partido Comunista, contendió contra la respaldada por connotados integrantes de la corriente ulisista, el Partido recuperó la dirigencia y con ello la dirección ideológica del Sindicato, sólo que en una nueva condición: como fuerza integrada, como uno más de los grupos políticos que compartían el gobierno de la Universidad.

Dada la cuota de poder que se le reconoce la Izquierda se convierte en polo de atracción gracias a la existencia de la cláusula de admisión sindical. Ahora para obtener empleo hubo de contarse que r con la aprobación del STUANL, lo cual, como es de suponer, incrementó gradualmente el poder de la dirigencia sindical y del Partido Comunista

Aquí hacemos lugar para mencionar, de manera obligada que la dirigencia estatal del Partido Comunista, desaprobó de manera casi permanente, la conducta política de los comunistas universitarios; un grupo de ellos fueron acusados de colaboracionismo de derecha y expulsados por los siguientes cuatro años de dicha organización política.

-Segundo momento

El segundo momento de esta fase lo marca la llegada del Dr. Luis Eugenio Todd a la Rectoría y con ello, el retorno del llamado "Grupo Médico" a la dirigencia de la Universidad, de la que había sido desplazado en 1969 y a la que regresa con el claro propósito de conquistar la hegemonía que le permita, mediante acuerdos consensuados, recuperar el control político de la Universidad.

Fue en este lapso que por la fuerza de los hechos se crearon las condiciones para que, de manera tácita, pero efectiva, se estableciera un compromiso político entre, por una parte la FOI: STUANL-Partido Comunista y el Grupo Médico y los aliados naturales de éste, todos ellos de filiación priísta, particularmente el grupo de Ingenieros encabezados por maestros de la Facultad de Ingeniería Mecánica.

El rectorado del Dr. Luis E. Todd, tuvo como sello característico el respeto a las posiciones de poder obtenidas por todos los integrantes de la "disímbola coalición" que combatió al "ulisismo", que se hizo extensivo a todos los que con el "Grupo Médico" compartían la dirigencia de la UANL, incluyendo por supuesto a todos los personajes de izquierda que apoyados por una base social de maestros y estudiantes, habían ganado posiciones de dirigencia y con ello poder y beligerancia política.

El trato del Rector Todd, particularmente con la FOI, consistíó en un "toma y daca" cuidadosamente medido; concedía las peticiones de todo tipo,-aunque luego sus subalternos se encargaban de retardar el cumplimiento., a cambio de mantener la paz en la institución y posibilitar los acuerdos que le permitieran llevar adelante sus proyectos.

Su estilo personal de gobernar jugó un papel muy importante. El trato oscilaba entre cultivar la amistad de algunos conspicuos personajes de la izquierda, pero al mismo tiempo dando aliento, por debajo de cuerda a todos aquellos que se perfilaban, abierta o embozadamente, como oposición a aquellos..

Los comunistas y sus aliados lograron tener presencia situándose a la cabeza de dependencias tales como las Escuelas Preparatorias número 1,3, 5, 6 y 16, la Coordinación General de Preparatorias y la Facultad de Filosofía y Letras, teniendo siempre como garantía y respaldo al STUNL. El compromiso político, la "alianza contra natura" como fue llamado por un distinguido ex alcalde de la ciudad se hacía más sólido día tras día.

El trato diferenciado cobró especial dedicatoria hacia los comunistas, e introdujo el germen de la división, acendró los recelos, las divergencias, l y la desconfianza entre los dirigentes de las ínsulas de poder en manos de la izquierda, se llegó hasta las rencillas y las descalificaciones y acabaron combatiendo unos contra otros en aras de mostrar y demostrar que "su línea" ideológica cada vez más pragmática, era superior a la de las otras capillas. El canibalismo que la izquierda aún no ha podido superar estaba en su esplendor.

La discordia se enseñoreó entre los diversos grupos de comunistas y se sembró la semilla de la cual surgió un fruto lo más indeseable: la sobrestima del poder propio que hizo a todos perder la capacidad de análisis concreto de la situación concreta, lo que los llevó a perder el piso y a embarcarse en aventuras políticas que al final, favorecieron al adversario que no había dejado de serlo... y pronto lo demostraría.

La sutil estrategia rindió sus frutos en cuanto que el Dr. Luis E. Todd, Rector, concedía a unos y escatimaba a otros dependiendo del estilo personal con el que actuaba cada uno de los personajes de izquierda.

En uno de los extremos del espectro se situaron aquellos que cultivaban una cercanía personal con el Rector y recibían privilegios especiales. Otros, en un punto medio, tuvieron luz verde para hacer crecer su esfera de poder con escaso apego a la legalidad, mientras que en el extremo que resta, otros tuvieron que acudir a la presión política, a las amenazas verbales y hasta sufrieron algunos golpes encubiertos con los que se intentaba menguar su beligerancia y su poder.

Por encima de todas los enclaves de poder que la izquierda conquistó el Sindicato de la Universidad estuvo siempre como el bastión que dio respaldo a todos cuando fue necesario, pero ello no impidió que se produjera un fenómeno no por natural menos nocivo, el surgimiento de caudillos circunscritos a su dependencia y con ello la tendencia a sobrestimar el poder con el que contaban. Ello acentuó la división al interior de los comunistas universitarios y a la sobrestima se agregó pronto la soberbia reforzada por motivos ideológicos a saber: la presunta o real validez universal de las verdades que el marxismo postulaba y que cada quien interpretó a sus conveniencias.

Estos y otros factores que escapan al presente análisis se combinaron para que en 1977, se suscitara un fenómeno que tuvo, dos años después, los efectos más nocivos imaginable: la decisión de quien encabezaría como secretario general del STUANL, que debería ser tomada a nivel del organismo de partido correspondiente,- la legendaria célula "Dr. Angel Martínez Villarrreal",- pasó a las manos de un notorio dirigente comunista universitario,- que lo fue,- quien supo y pudo sacar provecho a la correlación de fuerzas actuantes en la Universidad y, por igual, al interior del PC, para imponer a un candidato.

Digámoslo en breve: Tomás González de Luna, licenciado en Leyes y en Filosofía; ex maestro de la Escuela Preparatoria # 1; maestro de la Facultad de Filosofía de la que era entonces Director; ex- Secretario de Conflictos del STUNL, y Secretario General de la UANL . en el rectorado del Dr. Oliverio Tijerina, echando mano de una política de toma y daca como la del Rector Todd, logró imponer a Carlos Jiménez Cárdenas como cabeza del Comité Ejecutivo sindical que fungiría de 1977 a 1979.

Etapa III. Segunda fase

Como está sucediendo en este 2009, treinta años ha Nuevo León se preparaba para elegir Gobernador, Alcaldes, Diputados locales, federales y senadores. (no esta vez) La UANL, ante la renuncia de Luis E. Todd, anticipaba la elección de Rector y el STUNL, se disponía a elegir comité ejecutivo para el siguiente bienio.

Como es usual en años electorales, la efervescencia política desborda a todos los aspirantes; se alteran los equilibrios políticos; los compromisos políticos quedan en suspenso, todo se vale ( casi todo) y se juega un juego que a la larga resulta de suma cero. Pero todos hacen su apuesta a pesar de que el poder que unos ganan es a costa de quienes lo pierden.

En meses previos al año electoral, el PRI designa a Alfonso Martínez Domínguez como su candidato a la gubernatura y dados sus antecedentes como feroz enemigo del Movimiento Estudiantil en 1968; involucrado en la formación del grupo de corte paramilitar "Los Halcones" que reprimieron con violencia inaudita la manifestación del 10 de junio de 1971, hubo justificación plena para la leyenda urbana y universitaria que lo anunciaba como "la mano dura que venía a acabar con los comunistas y demás izquierdistas de la UANL." ( Si ello no era un propósito deliberado, lo insólito es que se convirtió en realidad)

La coyuntura ofreció la mejor de las posibilidades para medir fuerzas y dar cauce a la pretensión legítima del Grupo Médico y sus aliados filopríistas, particularmente FIME que agrupaba a ingenieros de todas las ramas, de sustraer al Sindicato de las mano de la FOI/PC, en tanto que los grupos nucleados alrededor del organismo sindical, que , por cierto, tenía beligerancia política y poder en todas las secciones, abrigaba la también legítima pretensión de llegar, con uno de los suyos, a ocupar la Rectoría.

Con este objetivo en mente, Tomás González de Luna, repitió la estrategia de hacía dos años, prometió más posiciones en el Comité Ejecutivo a los Directores de las Facultades que tradicionalmente participaban en esos procesos; desoyó y descalificó la oposición que enfrentó al interior de las ruinas en que se había convertido la célula del Partido Comunista, e impuso a Cástulo Hernández Gálvez como secretario general del sindicato, lo que le permitió contar con el organismo sindical como instrumento a su disposición para ir en pos de la Rectoría.

La descomposición al interior de la FOI/PC, había alcanzado su punto más alto y el Grupo Médico había avanzado terreno al conseguir que en la Sección # 1 del Sindicato, con sede en el Hospital Universitario, se generara una fuerte disidencia que levantó una Planilla de Oposición a la de Cástulo Hernández, y que postuló a la Sra. Elva Villarreal de Jiménez, esposa de quien había presidido el Comité ejecutivo anterior, influyente impulsor ahora de la planilla contestataria. Ambos sumaban ahora en las filas de aquellos a quien antes habían combatido.

El compromiso tácito entre ambas fuerzas se había roto. El Grupo Médico buscaba apoderarse del Sindicato, lo que pondría a la FOI al borde de la extinción, en tanto que sus adversarios consideraban que tenían el poder y la influencia suficiente para ocupar la Rectoría.

Desde 1978 y entre febrero y septiembre de 1979, se produjeron conatos diversos de enfrentamiento entre Rectoría y Sindicato, todo ello a propósito de violaciones diversas al Contrato Colectivo y la represión selectiva que la autoridad universitaria realizaba. En muchos de los casos las protestas sindicales eran justificadas, pero magnificadas en aras del rejuego electoral que se vivía.

Lo lamentable del caso es que la medición de fuerzas entre ambos bandos era volcada hacia el exterior, específicamente hacia el Palacio de Gobierno, en una aceptación tácita de que era el Gobernador del Estado, Alfonso Martínez Domínguez, quien iba a decidir, en términos de sus muy particulares intereses, quien iba a inclinar la balanza para uno u otro bando. La FOI,- lo que quedaba de ella-, valoró al extremo la presión política y con ella jugó su mejor carta.

Esa carta fue una huelga decretada por el Sindicato universitario, en protesta por las múltiples violaciones, arbitrariedades y atropellos de los derechos de los trabajadores, por parte de las autoridades universitarias, no sólo el Rector, sino en toda dependencia en donde de habái producido una escisión entre los trabajadores universitarios. El objetivo de las acciones sindicales como es de imaginarse, era dar al Gobernador del estado, una muestra del poder que la hacía merecedora de asumir la dirigencia de la UANL.

En refuerzo de lo antes dicho: en su despacho del Gobernador del estado éste, espetó a un grupo de sindicalistas universitarios lo siguiente: el que escribe fue testigo:

-"Mira Tomás. Ustedes, el Partido son una fuerza importante con poder real y una muy valiosa influencia en la Universidad, pero yo no puedo designarte a ti, reconocido comunista, como Rector, porque se me echarían encima los empresarios"

-" Tú no puedes ocupar ni ese ni ningún otro puesto, pero les ofrezco, desde la misma Secretaría General para abajo el puesto que quieran, para la persona que ustedes me digan. Reitero: menos tú".

Para poner un punto y seguido al asunto: el 13 de septiembre de 1979, el Dr. Alfredo Piñeyro López, fue designado Rector de la UANL, por la Junta de Gobierno.

Entre el 5 de febrero de 1980 y los días finales del mes de abril se producen los hechos con los que se pone punto final a esta fase y a esta etapa. (vid Carlos Ruíz, Imágenes. LA UANL 1933-2003, Grupo Impulso Cultural, Monterrey, 2003,pp.322-328)

La Asamblea General Representativa del 5 de febrero de 1980, afrontó hasta llegar a la violencia, la aparición del Movimiento Sindical 5 de febrero, integrado por 378 trabajadores de 24 secciones, quienes manifiestaron "haber retirado toda credibilidad y confianza en el Comité Ejecutivo actual y por ello participar en la oposició". Demandan la renuncia de la dirigencia.

El 14 de febrero los presidentes seccionales de FIME y la Preparatoria # 22 desconocen al Comité Ejecutivo y convocan una Asamblea General Representativa que desconoce definitivamente al comité encabezado por Cástulo Hernández, nombran uno distinto encabezado por Carlos Jiménez. Prestos acudieron a comunicar al Rector la buena nueva.

A la defensa de la legalidad se convocan manifestaciones en las que participan trabajadores de varias secciones, entre ellas las Facultades de Filosofía, Psicología, Ciencias Químicas, Preparatoria # 1, lo que evidenció la honda división interna.

Entre el 17 y el 21 del mismo mes Carlos Jiménez y su comité ejecutivo acuden ante el Tribunal de Arbitraje para demandar el reconocimiento que, por cierto el Rector ya había otorgado diciéndose respetuoso de las decisiones de los trabajadores.

A fines del mes de abril el Tribunal otorgó el reconocimiento al nuevo comité y así es posible poner el punto final a la etapa y a éste trabajo.

En la pugna entre la FOI y el Grupo Médico, éste último consigue hacer suyo el control del STUANL, que desde entonces a la fecha es sólo una dependencia más en el organigrama de la UANL.

Con este traslado de dominio, el sistema político hegemonizado en aquel entonces por el PRI logró a plenitud las metas que se había propuesto en 1969 con "La ofensiva del día siguiente": 1) Recuperar el control político de la UANL; 2) Extinguir a la FOI que después del golpe quedó desarticulada y aislada; y 3) cobrar la afrenta que le significó la derrota política inflingida por el "Movimiento" en ese mismo año.

Hacer explícita la involución que sufrieron las conquistas políticas del activismo estudiantil y magisterial de hace cuarenta años y como contrapartida, la exitosa estrategia de control político instrumentada por sucesivas administraciones que ya cumple casi treinta años hasta llegar a un punto en que la autocensura ha sentado sus reales no puede ser hecha si no se toma en cuenta el tránsito que llevó al mundo del capitalismo industrial a la globalización informatizada; la transición a la democracia que vía la alternancia en el poder vive el país, la miríada de implicaciones que ello ha traído consigo, que a veces refuerza el autoritarismo y en otras hace avanzar un paso la democracia para, luego, hacerla retroceder.

Esperamos que haya quien se ocupe pronto de la cuestión.

Septiembre de 2009.

(Imagen tomada de Internet / Derechos reservados por el autor)