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Viernes, 04 Marzo 2011 09:04

Viridiana y el orden médico *

Written by Francisco Veloquio

viridianaEn su libro Vigilar y Castigar, escribe Michel Foucault que los castigos de la cárcel que parecen menos crueles que las torturas de antes sólo pueden ser así porque otros sistemas de la sociedad han tomado esta función de control. Si en otra época una persona era penalizada de forma simbólica para provocar miedo a aquellas personas que pudieran cometer este crimen, hoy en nuestra sociedad disciplinada, la importancia más grande está en las prácticas para controlar a la sociedad y hacer que los individuos interioricen las reglas y la moral para que se autocontrolen y normalicen a si mismos.

Los sistemas más eficaces que hemos desarrollado para eso son la educación, con su sistema escolar obligatorio para toda la infancia y en el cual el Estado tiene el monopolio de elegir los valores que se transmiten, y la medicina, incluso la psicología con su poder enorme de definir lo que sea normal en la salud y en el estado de ánimo de una persona.

En este artículo quiero dedicarme a una crítica de esta función de control de la medicina en nuestra sociedad.

Según el libro de Foucault: Enfermeras, matronas y brujas, el proceso de una medicina a favor del pueblo en general fue interrumpido en Europa de una forma muy brusca en la Edad media cuando mataron a una cantidad increíble de mujeres con conocimientos sobre la vida, la salud, y la sociedad. La clase poderosa de esta época acusó a estas mujeres de trabajar en contra de la sociedad y estar en contacto con fuerzas diabólicas llamándolas brujas.

Al mismo tiempo se constituyó una nueva clase de médicos que se llamaron licenciados y que se autorizaron luego por estudios universitarios que sólo eran – y todavía son- accesibles para muy poca gente. En esta época ellos casi no tenían conocimientos porque les faltaba la experiencia empírica que las "brujas" habían transmitido de una generación a la otra.

Pero después se desarrolló la investigación científica y se descubrieron muchas técnicas de control de síntomas y causas de la enfermedades que sin embargo tienen un valor muy grande para las mujeres. Con eso se convirtió el conocimiento común del pueblo sobre sus necesidades para la salud en una ciencia elitista.

Los médicos de hoy no tienen la capacidad ni el interés de explicar al paciente de una forma comprensible lo que pasa con su cuerpo y su mente. Por eso se crea una dependencia insoportable. Como paciente, no puedo valorar lo que me manda un médico porque según el no me explica sus razones y motivaciones. Y con eso en general hemos perdido la confianza en nuestra propia capacidad de encontrar lo que es bueno para la mujer. Eso no significa que todas las técnicas médicas sean malas o que no puedo confiar en el consejo de una persona con mucha experiencia, pero esta persona también tiene que respetarme como persona con necesidades individuales.

Lo importante es entender este mecanismo: la medicina que se muestra con la intención de curar a tanta gente como sea posible, al mismo tiempo, tiene un interés importante de mantenerse con su poder y monopolio de controlar a la gente. Ni hablar del hecho de que la medicina en nuestra sociedad es un factor determinante del sistema económico. El hecho de que hombres y mujeres nos dejemos quitar nuestra propia capacidad de decidir sobre nuestro propio bien tiene consecuencias fatales.

Porque aunque tenemos capacidades importantes de controlarnos de forma racional, este control está limitado. Y nuestro cuerpo que se expresa en forma de bienestar o malestar puede ser un factor importantísimo para hacernos aprender de una forma autogestionada y autosuficiente. Claro que con eso no se debe perder la capacidad de diferenciar muy bien entre las causas en mi malestar que puedo influir y decidir yo mismo, y otras que están creadas por la sociedad, por el sistema político.

Por ejemplo, malas condiciones de trabajo pueden ser un factor importante que no puedo cambiar sin correr el riesgo de perder el puesto y menos cuando el desempleo cunde por todas partes.

Por otro lado me entero de que la causa de mi malestar no es la debilidad de mi cuerpo y que no se cura con fármacos, pero esta causa puede ser el estrés que me provoca el trabajo eso me puede hacer capaz de resistir en el futuro a los que me hacen trabajar en malas condiciones y no luchar en contra de mi cuerpo que no quiere aguantarlas.

En este sentido me parece un paso para la emancipación de hombres y mujeres que se liberen de la dominación de poder médico y se tomen la responsabilidad de su propio bien.

Eso intentan los centros de salud feministas que hay en mucho países del mundo. Su mayor interés es transmitir los conocimientos científicos de la medicina en un lenguaje popular e informarse sobre las enfermedades y las posibilidades de tratamiento para poder valorarlos y decidir lo que les parece bien.

Aunque este problema es uno que compartimos con los hombres la situación de las mujeres esta en desventaja pues la medicina esta dominada por hombres, de manera que muchos procesos naturales para las mujeres a ellos les parece ajeno a su experiencia y por eso patológico.

La situación insoportable es que específicamente en la ginecología todavía dominan hombres. A pesar que son las mujeres quienes dan a luz, son hombres los que controlan la investigación sobre la anticoncepción, el diagnóstico durante el embarazo, la forma de parir. Muchas veces se empieza ya con el control del médico durante la adolescencia, en la cual muchas jovencitas toman hormonas para evitar el acne en sus caras y los dolores de dismenorrea. Luego se continúa con la concepción hormonal que estropea mucho de la experiencia original del cuerpo y además tiene muchos efectos secundarios.

Mas tarde, algunas mujeres se ven enfrentadas con el hecho de no conseguir un embarazo cuando quieren parir y empiezan tratamientos para la fertilidad. Por fin a la edad de la menopausia, cuando no se puede cumplir más el ideal de la mujer joven y hermosa, se mandan otras hormonas que esconden este cambio natural.

Muy relacionado con eso se observa la incapacidad de nuestra ciencia de interpretar la relación entre el cuerpo femenino y el estado de ánimo. Cada vez se hace más necesario que las mujeres busquen a mujeres médicas y que además estén dispuestas a trabajar e investigar con mujeres tanto en este tema como en otros importantes que conciernen exclusivamente a la esfera femenina y que además respeten las experiencias personales que pueden eventualmente confesarse entre mujeres expertas y no expertas para comprender la relación entre cuerpo y estado de ánimo.

Cuando las mujeres se quitan los dolores, el malestar, el miedo de hacer un parto autogestionado entre mujeres...sin entender la causa de esos sentimientos, de forma hormonal, es decir química, casi drogadas, evitamos al mismo tiempo la ocasión de descubrir la causa de estos dolores y el potencial de luchar en contra de estas causas. Es por eso importante el trabajo que se realiza para la emancipación, librarse del poder de la medicina.

Las mujeres organizadas tienen que descubrir sus propias necesidades y capacidades de sus cuerpos y hacer de la medicina algo mejor, de utilidad, que contribuya al desarrollo como personas.

Todas las ciencias poseen este efecto de control con el interés de mantener su poder. La medicina es sólo una de muchas. Pero afecta a las mujeres cuando están más propensas a enfermar son vulnerables cuando ya se encuentran más débiles, con necesidades de apoyo y con poca fuerza de resistir. Es por ello que entre mujeres tienen que preocuparse por su situación y profundizar en lazos más profundos de solidaridad y tolerancia cuando se hace referencia a estos temas antes de que se encuentren dependientes del control médico sádico. El espacio de mujer es no solo de ella sino entre las mismas mujeres.

*(Viridiana además de ser el titulo de un film de Luís Buñuel es también el nombre de un grupo de mujeres estudiantes de distintas escuelas universitarias que un día se hartaron de los contenidos ñoños de sus planes de estudios y conformaron un grupo de análisis de lecturas críticas acerca de sus condiciones de vida y de salud).

(Imagen tomada de Internet / Derechos reservados por el autor)