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Martes, 14 Junio 2011 11:38

La autonomía de la UANL

Written by Roberto Benavides González
au 6El próximo octubre, además de ser aniversario de la Gran revolución Soviética de 1917, es el 40 aniversario de la conquista de la Autonomía de la UANL, una de las más importantes Universidades del país. Un movimiento impulsado por la mayoría de estudiantes y un importante número de trabajadores universitarios organizados en el STUANL logró derrotar a la derecha universitaria y conquistar la Autonomía, que básicamente se materializó al establecer en la Ley Orgánica de la Universidad el derecho de estudiantes y maestros a elegir a los Directores de las Escuelas y Facultades y al Rector. Hasta entonces el Gobernador en turno nombraba al Rector y a los Directores.

El movimiento por la Autonomía en 1969 fue, por supuesto, un movimiento político; en cierto sentido se expresó como una prolongación del movimiento político de los estudiantes universitarios que antes habíamos participado en el movimiento estudiantil mexicano que en 1968 cimbró las estructuras del autoritarismo de los gobiernos priístas y que tuvo --el 2 de Octubre en Tlatelolco-- un desenlace trágico. En 1967 participamos también en la lucha contra el Plan Elizondo –que pretendía elevar las cuotas a los estudiantes universitarios bajo la premisa aristocratizante y privatizadora de que "todo Alumn@ debía pagar a la universidad lo que cuesta su educación". Se ideaba un sistema de préstamos para que posteriormente fuesen liquidados por los estudiantes. El entonces rector, Eduardo Elizondo, propuso este modelo con el que se pretendía terminar con la Universidad Pública Gratuita -que era como operaba hasta entonces la UNL.- las cuotas que pagábamos eran casi simbólicas. Una huelga general de estudiantes apoyada por maestros y trabajadores derrotó este infame proyecto que ahora, a la chita callando, se ha venido implementando en nuestra universidad. Hoy es prácticamente imposible que hij@s de trabajadores o de campesinos accesen a la UANL.

También los estudiantes universitarios habíamos participado en 1966/67 en apoyo a los estudiantes de la Universidad Nicolaita de Michoacán; participamos activamente en 1964 en el movimiento contra el director de Filosofía y Letras, el Dr. Basave. El activismo estudiantil participaba, además, activamente en la solidaridad con movimientos sociales, con obreros huelguistas, despedidos o reprimidos; con gente que llegaba a la Ciudad y al no tener donde vivir se posesionaba de terrenos. . . en fin, el espíritu de ayuda, de solidaridad de los estudiantes de esa época fue inmenso. No debemos olvidar nuestros actos en solidaridad con la Revolución Cubana, nuestras acciones contra la Guerra de Viet – Nam y en contra del Imperio Norteamericano. Son también inolvidables nuestros gritos Ho, Ho, Ho Chi Min, Che, Che, Che Guevara y muchos más; días llenos de acción, de emoción y convicción de que algo bueno hacíamos por el Pueblo, por los Pueblos de América y del Mundo, por la Humanidad. Felices días aquellos.

que Yo militaba en la corriente Espartaquista a finales de los 50 y principios de los 60 había formado José Revueltas y otros compañer@s; esta corriente se ubicaban a la izquierda del Partido Comunista Mexicano. Nuestra base teórica era el Marxismo–Leninismo; pretendíamos organizar a la clase obrera y, junto con ella, derrocar al gobierno burgués que sirve a la oligarquía, tomar el poder e instaurar un gobierno al servicio de los trabajadores y de las demás capas explotadas de la población, en pocas palabras, hacer una revolución proletaria y establecer un sistema económico socialista.

José Revueltas y sus camaradas de la célula Carlos Marx, se habían separado del Partido Comunista Mexicano después de las grandes movilizaciones obreras de finales de los 50' y de las huelgas ferrocarrileras del 58/59; habían venido construyendo una base teórica del movimiento Espartaquista que finalmente se plasmó en el documento "El Proletariado Sin Cabeza". El argumento central de este manuscrito, sostiene que en México la clase obrera No tenía un Partido que la organizara y condujera hacia su liberación definitiva, hacia la toma del poder, y se decía que el Partido Comunista Mexicano era históricamente inexistente. Las últimas derrotas de finales de los 50 y principios de los 60 -sobre todo la derrota de los ferrocarrileros- eran la expresión más notable de la incapacidad del PC para conducir al proletariado mexicano. Su reformismo lindaba en los hechos con el oportunismo.

La tarea nuestra, desde esta perspectiva critica al Partido Comunista, era construir el verdadero partido de la clase obrera, el partido que históricamente organizara a los trabajadores y los condujera a su liberación definitiva: al derrocamiento de la burguesía y a la instauración de una nueva sociedad.

La organización fundada por Revueltas y sus camaradas se llamó Liga Leninista Espartaco (LLE) "Por la Creación del Verdadero Partido de La Clase Obrera". En Nuevo León se formó con una célula de militantes que iniciaron la divulgación de los principios y las primeras formas de organización. Luego de una serie de discusiones y discrepancias, los militantes de Nuevo León se separaron orgánicamente de LLE y se inició una organización, si bien coincidente con los principios del Espartaquismo, orgánicamente independiente. Años después constituimos el MER: Movimiento Espartaquista Revolucionario. Nuestra organización se estructuraba en células, comités locales, comité central; combinábamos el trabajo abierto democrático de masas con la organización clandestina. Para acceder a la Organización Revolucionaria se pasaba por varios filtros, desde el trabajo en las organizaciones democráticas, círculos de estudio donde proporcionábamos y recibíamos formación teórica (historia, estudio de la realidad política mexicana y mundial, economía política, textos de experiencias de organizaciones políticas, etc.). Textos básicos fueron: "El Manifiesto Comunista" con su biografía, "Trabajo Asalariado y Capital", "Salario Precio y Ganancia" de Marx y Engels; de Lenin estudiábamos "Por dónde empezar", "Qué hacer", "Dos tácticas de la Socialdemocracia", "Un paso adelante y dos pasos atrás"; la pretensión era formar intelectualmente a los militantes.

Nuestra estrategia general era construir la Vanguardia –el Partido- Revolucionario en todos los sectores, en todos los estratos sociales, pero sobre todo en el seno de la Clase Obrera. Nuestra tarea central era buscar relaciones, contactos en sindicatos, fábricas, escuelas, colonias, barrios, ejidos para reclutarlos a las organizaciones abiertas, grupos sindicales, de barrios, en las escuelas desde donde iniciábamos las denuncias, las luchas por las demandas más sentidas por la gente. De ahí a los más consecuentes, a los más disciplinados, los iniciábamos en los Círculos de Estudio y luego a las células de la organización. Diseñábamos una táctica y tareas especificas para cada lugar o centro de trabajo, publicábamos volantes, periódicos para divulgar nuestros puntos de vista sobre problemas específicos y denunciábamos los problemas más generales del país.

Para las universidades y normales elaboramos una plataforma cuyos ejes centrales fueron: Democratización de las Universidades y Normales, luchar contra La Aristocratización y Privatización de las Instituciones de Educación Superior, luchar contra Los exámenes de admisión; luchar por aumento a los Presupuestos de las Universidades; la Cogestión académica y la participación de Estudiantes y Maestros en la conducción de la vida académica y de las Universidades; el fortalecimiento de la Investigación Científica en las Universidades. Nuestra participación en la Universidad de Nuevo León fue parte de nuestras tareas políticas arriba descritas. Participamos siempre organizadamente; formamos una Organización Estudiantil abierta: la Unión Democrática Estudiantil (UDE); formamos grupos de estudiantes democráticos –de la UDE- en casi todas las escuelas y facultades; actuábamos siempre en una sola dirección, por ejemplo: ganar las mesas directivas estudiantiles, contra El autoritarismo de los Directores y por la democratización de la vida escolar, contra el atraso académico y los profesores barcos, y participábamos en los espacios culturales y deportivos, etc.

A los y las estudiantes más consecuentes, conscientes, disciplinados y entregados a la causa, los organizábamos en los círculos de estudio y posteriormente los reclutábamos para militar en las Células de la Organización Revolucionaria, desde donde se actuaba como dirección del movimiento amplio; se participaba con mayor disciplina, con más responsabilidad de las tareas, desde ahí se impulsaba el trabajo político en toda la Universidad.

No es posible explicarse el Movimiento Estudiantil de la Universidad de Nuevo León y los movimientos particulares que mencionamos arriba contra el Dr. Basave, en Solidaridad con estudiantes de otras Universidades, contra El Plan Elizondo, en el Movimiento del 68 y con mayor razón el Movimiento de la Autonomía al que hacemos alusión en este escrito, si no se comprende que el impulso político, ideológico, organizativo provenía de una Organización Política Revolucionaria. Por supuesto que la nuestra no fue la única organización formada por estudiantes –hombres y mujeres- que organizada y disciplinadamente actuaba. Nuestra táctica era clara: el adversario a derrotar era la Derecha Universitaria conformada por grupos ideológicamente conservadores, anticomunistas proclives a la utilización de la violencia que funcionaban con apoyo externo o de sectores de la Iglesia Católica y de Empresarios, grupos del PRI –aunque en algunas escuelas hacíamos acuerdos con sectores estudiantiles priístas para enfrentar a la derecha. Con el Partido Comunista y sobre todo con los estudiantes de La Juventud Comunista en general, realizábamos acuerdos, alianzas para enfrentar a la Derecha, sin olvidar nuestras divergencias. Con la raza de la JC la relación fue siempre más fraterna que con los profesores del PC, con los cuales siempre hubo discrepancias. Cuando a finales de los 70' el grupo de Rhi Sauci y Ramos Zavala se escindió del PC, iniciamos una discusión del texto Revueltiano "El Proletariado sin Cabeza".

Nuestra participación en el movimiento de la Autonomía Universitaria en 1969 se dio en general en el marco de los principios arriba descritos. Buscábamos realmente democratizar la Universidad, convertirla en un espacio de libertad en medio de un sistema político autoritario, en un espacio donde estudiantes y maestros lográramos mejorar académicamente nuestra institución, desde donde pudiésemos ayudar a nuestro Pueblo. Para nosotros la Autonomía significaba la apertura de la universidad y la desaparición de los exámenes de admisión; entendíamos que como Institución de Educación Superior deberíamos exigir más presupuesto al Gobierno. Jamás vimos la Universidad como un Botín de guerra que habría que repartirse y creo que la inmensa mayoría de jóvenes que participamos en el movimiento lo hicimos con esta convicción de la justeza de nuestra causa. Considero que también los Jóvenes de la Juventud Comunista, los cristianos de la OCU participaron con estos principios y con esta misma convicción.

Asunto distinto con grupos de Maestros, incluso algunos miembros del Partido Comunista, los cuales desde el triunfo del movimiento empezaron a presionar para obtener puestos administrativos. La presión funcionó, por lo pronto, con la llegada de T González de Luna al segundo puesto de mando en la Administración Central: la Secretaría General, y éste ubicó en puestos secundarios a gente ligada al PC o a su facción. Paulatinamente se fue imponiendo o tomando carta de legitimación esta filosofía de la Real Politik: la de buscar la repartición de la Administración Universitaria por el espacio mismo, como porción a repartir o a disputar, como reparto de un botín ganado. Esta concepción se convirtió a la postre en la tumba de la Izquierda Universitaria. Por esta práctica de "chambismo", se olvidaron de los Principios Éticos del movimiento y fueron cambiados por un pragmatismo a ultranza, lo que a la larga llevó a sectores del PC a realizar acuerdos con la derecha fascista de la Universidad, incluso a pactar con el Gobierno priísta. Estas actitudes llevaron al Comité Estatal del PC a expulsar de sus filas a un número importante de universitarios.

Si bien el Movimiento Estudiantil logró derrotar a la derecha universitaria -incluso expulsó vía Consejo Universitario a uno de sus principales ideólogos e impulsores, el Dr. Roberto Moreira, y eligió al primer Rector por l@s Universitari@s, el Dr. Oliverio Tejerina T- no logró consolidar un proyecto o mínimamente un programa que le diera continuidad al movimiento. Es a partir del año escolar de septiembre de 1970 que se expresa esta crisis de Proyecto o de Programa del Movimiento; se aplica al igual que años anteriores -por falta de cupo en las Escuelas Preparatorias- el Examen de Admisión y se rechaza a un importante número de aspirantes. Un grupo de activistas estudiantiles ligados a nuestra Organización, encabezan la lucha de los rechazados; se toma el Aula Magna junto con Padres de familia y se proyecta la formación de una Prepa Popular que "estaban de moda en el País". Se inicia la inscripción, la formación de grupos y el reclutamiento de profesores y se realizan actos de presión para que las autoridades universitarias reconozcan a la nueva Preparatoria. Una comisión de Padres de familia, de Activistas y de rechazad@s inicia la interlocución con las autoridades las que, finalmente aceptan reconocer a la Prepa Popular como una nueva Preparatoria de la UANL: la posteriormente famosa Prepa Nueve. En la construcción de esta nueva escuela preparatoria, vamos a enfrentarnos de nuevo con la administración universitaria, sobre todo con su Secretario General. El problema inicial fue el coordinador de la nueva prepa, luego la selección de la Planta de Maestr@s. Se van realizando acuerdos, malos ajustes y pleitos, finalmente, da inicio por las mañanas y en Aulas de la Facultad de Comercio la Preparatoria número Nueve.

La Autonomía de la UANL ha sido un esfuerzo histórico de los universitarios de finales de los 70' por impedir que el Gobierno del Estado y el Gobierno Federal continuasen utilizando a la Universidad como un instrumento más de sus políticas. Lo que sucedió en el periodo de los 70', de la Universidad ya Autónoma y lo que ha sucedido hasta nuestros días, precisa de una descripción y análisis de lo sucedido con las Organizaciones Revolucionarias de la Izquierda Universitaria que, sin lugar a dudas, fueron las impulsoras y el soporte del movimiento por la autonomía.

Estas Organizaciones, tanto La Juventud Comunista, como el Espartaquismo y la organización de los Cristianos de Izquierda de la OCU (Obra Cultural Universitaria) evolucionaron, se transformaron o desaparecieron como estructuras político–organizativas del ambiente universitario.

Esta transformación dio origen por una parte al movimiento guerrillero de los 70 en diferentes expresiones y, por otra, al movimiento que llevó la organización, la propaganda y agitación al seno de la clase obrera, al Pueblo.

El análisis que sigue es precisamente la forma como evoluciona esta vanguardia del movimiento y cómo su desarticulación política y orgánica deja a la UANL y su Autonomía en manos de corrientes y grupos de "Izquierda" y Derecha que, en el fondo, se parecen mucho en su concepción de Universidad y en su accionar político.

A partir de 1970, se inicia para la universidad la autonomía. La nueva legalidad generará un proceso político sumamente interesante; se transita de una universidad que como institución formaba parte de las atribuciones del Poder Ejecutivo del Estado, ya que el Gobernador en turno designaba hasta entonces al rector y a los directores de escuelas y facultades. Recordemos que en los años 70', el sistema político mexicano era un sistema carente de democracia, autoritario, con un sistema electoral en manos del gobierno federal, con un modelo de partido único, o casi Único, con una endeble división de poderes en la que el Ejecutivo -de hecho y de derecho- actuaba por encima de los otros dos poderes. En Nuevo León se consideraba a la UNL como parte del Gobierno del Estado; los puestos de rector y directores de escuelas y facultades se consideraban puestos a designar, por lo que ser rector o director significaba tener alguna relación, algún nexo con el Gobernador en turno y con su partido, el PRI.

Transitamos de esta Universidad antidemocrática, donde los maestros y los estudiantes carecían de derechos políticos, a una Universidad donde por la Autonomía, por la nueva legalidad, se les otorga ahora el derecho de elegir a sus autoridades. En medio de un sistema antidemocrático, autoritario, el movimiento estudiantil ganó para maestros y estudiantes el derecho de elegir a sus autoridades por medio del voto; trascendente triunfo que tal vez nunca fue o ha sido lo suficientemente valorado.

El derecho al sufragio de estudiantes y maestros genera en si mismo una nueva realidad política. Los maestros se convierten en el sector más importante de la universidad; de sujetos sin derechos ahora pueden no sólo votar, sino también ser votados. La nueva situación sorprende, y lo mismo sucede en la mayoría de las Escuelas y Facultades, con los maestros en general quienes no estaban organizados (tal vez los que pertenecían al STUANL eran los de mayor identidad), su única organicidad era la académica. Las minorías se agrupaban o eran influidas en torno a los ideales de las organizaciones de la izquierda o de la derecha.

El modelo de voto ponderado, donde 50 por ciento del poder decisorio corresponde al cuerpo docente y el otro 50 por ciento corresponde a los estudiantes, convierte a estos últimos en la masa electoral susceptible de ser atraída hacia una u otra candidatura, ya que el o la candidata a dirigir la escuela o facultad, será siempre un profesor (no tengo a la mano los datos exactos de la elección de los primeros directores en la autonomía, electos por estudiantes y maestros). En términos generales, la tendencia en estas elecciones fue la influencia decisiva del movimiento estudiantil que aún se conservaba organizado e independiente, quien no pocas veces, dejó sentir su apoyo a algún candidato profesor(a) que, aun siendo parte de la minoría del cuerpo docente, surgía con una victoria electoral.

El movimiento estudiantil triunfante no sólo arrebató al Estado el derecho de estudiantes y profesores de elegir a sus autoridades, sino que además influyó de manera determinante en la elección del primer rector y de los primeros directores de la Autonomía. Aún se conservaba el aliento del Movimiento Estudiantil de finales de los años 60' y persistía en el ambiente la influencia política, organizativa e ideológica de las Organizaciones Revolucionarias.

¿Qué fuerzas participaron o participamos en este trascendente movimiento? Plantear esta cuestión no deja de ser un tanto subjetivo en cuanto a que él que esto escribe, formó parte de una de esas fuerzas políticas participantes y obvio es que, desde esa perspectiva, es desde donde se plantea el asunto.

Según mi apreciación fueron estas:

Los derrotados: El Gobierno del Estado; sectores de maestros de derecha influidos ideológica y políticamente por la Iglesia Católica o por sectores de ella, por los empresarios (la Oligarquía Regiomontana) y por el Partido Acción Nacional; maestros influidos ideológica y orgánicamente por el PRI, sectores de estudiantes al mismo tiempo influidos por estos grupos de maestros.

Los vencedores: El Movimiento Estudiantil influido por las Organizaciones Revolucionarias: Juventud Comunista, El Espartaquismo, Obra Cultural Universitaria, maestros influidos ideológica y orgánicamente por el Partido Comunista, Maestros influidos Ideológica y orgánicamente por el PRI, Trabajadores Universitarios influidos en general por la Izquierda y la gran mayoría de Estudiantes que sin pertenecer a ninguna organización, lucharon desinteresadamente por considerar que era una causa justa. Veamos según mi perspectiva hacia donde evolucionaron estas fuerzas.

Las Organizaciones Revolucionarias que actuábamos en Nuevo León y en el País influidos por la situación del Movimiento Revolucionario en América Latina y por lo sucedido en el Movimiento del 68 y la represión que se generalizó posteriormente en casi todo la Nación, entramos en una crisis política y programática. El debate central giró entonces en torno de la vigencia de la lucha armada en México como forma principal de la lucha política revolucionaria. Aquel debate como sabemos no fue solamente teórico, sino que dividió estructuralmente a las Organizaciones Revolucionarias; llevó a la desorganización y, a la larga, a la desintegración de varias de ellas. Las Organizaciones que actuábamos e influíamos en el movimiento estudiantil de la UANL, no fuimos la excepción; es posible asegurar ahora que, a principios de los 70', el Espartaquismo, la Juventud Comunista e incluso la OCU, habían dejado de actuar organizadamente; se dejó de educar a la vanguardia estudiantil y con ello se dejó huérfano de principios y de ética al Movimiento Universitario.

Esta crisis se reflejó en la descomposición del activismo estudiantil que se expresó de diversas formas: surgió el radicalismo infantil de algunos sectores de estudiantes que sostenían tesis como la de la agitación permanente en la Universidad que rayaba en un desprecio casi absoluto a la razón de ser fundamental de la Universidad que es la académica, la de preparar los cuadros profesionales que la sociedad requiere en sus diversas áreas. El extremo de estas tesis fue la corriente que sostuvo que "La Universidad es una Fábrica" desarrollada por los estudiantes de la Universidad de Sinaloa conocidos como "los enfermos". Otra expresión del deterioro del movimiento estudiantil fue la cooptación de sectores de la vanguardia estudiantil por los diversos grupos de maestros de la derecha y de la Izquierda que ya se organizaban para disputar las direcciones de escuelas y facultades, paulatinamente el pragmatismo se fue apoderando de la política Universitaria. La compra de líderes fue un recurso que desarticuló y desprestigió al liderazgo estudiantil. La "Nueva Política Estudiantil" –bailes, concursos de reinas, semanas culturales, viajes, en fin, distracciones múltiples, surgió con el objetivo de alejar a l@s estudiant@s de la política, de su actuar como grupo independiente y de la solidaridad con sectores del pueblo. Esta política resultó eficiente de tal forma que l@s estudiant@s se convirtieron en una "masa de maniobra" del Rector o del director en turno.

El bloque de fuerzas triunfante no logró unificarse más allá de las demandas del Movimiento Estudiantil que luchaba por la Autonomía, por la Paridad. Es decir que este bloque no construyó un proyecto de Universidad. Lo que existía eran visiones o propuestas diversas pero realmente nunca se crearon condiciones para discutir y unificar estas propuestas en una sola; ésto generó en el seno de las fuerzas triunfantes un especie de que cada quien actúe según le parezca o lo interese; esta unidad es o fue en si misma, una unidad muy endeble y la desconfianza entre los aliados se generalizó.

El primer Rectorado democrático encabezado por el Dr. Oliverio Tijerina Torres (al que se le identificaba con el sector de Izquierda o nacionalista del PRI), inició con el Lic. Tomas González de Luna en la Secretaría General de la Universidad (´éste identificado con el Partido Comunista). Esta conformación expresó la alianza o unidad de los dos sectores principales del Magisterio Universitario que lucharon y apoyaron la Autonomía. Sin embargo, esta conformación duró poco tiempo. Los embates y las agresiones de la derecha debilitaron esta unidad de por si endeble. La renuncia -primero del Secretario General y después del Rector- evidenció la debilidad de la alianza.

La Derecha, la Oligarquía, el Gobierno, nunca aceptaron su derrota en torno a la Autonomía. De inmediato iniciaron acciones contra las autoridades recién electas y desestabilizar el nuevo orden universitario fue su consigna. Tenían que impedir por todos los medios, la normalización de la vida académica de la Universidad bajo los nuevos mandos, donde el objetivo inmediato fue: "exhibir la incapacidad de las Autoridades Democráticas para conducir la Institución".

Las medidas son diversas: congelación del presupuesto para ahogar financieramente a las nuevas autoridades; creación artificial de problemas para justificar tomas de Rectoría utilizando "porros"; denuncias calumniosas en los medios de comunicación contra los funcionarios de la nueva administración, principalmente contra los miembros del PC; desconocimiento de la autoridad del Consejo Universitario; aplicación de exámenes de admisión dejando fuera de la Universidad al mayor numero de alumn@s -casos de Medicina e Ingenierías- etc. Sin embargo, el objetivo central de esta política desestabilizadora: deteriorar, quebrar, romper el Bloque de Fuerzas que logró derrotarlos, Hacia allá estaban encaminadas todas estas acciones.

La desestabilización de los grupos de derecha, las presiones desde el Gobierno del Estado, el deterioro del movimiento estudiantil, la incapacidad de los grupos de maestros del bloque de la Izquierda para mantener la unidad, alentó la desesperación de la Derecha, de la Oligarquía y del Gobierno para venir por la revancha y recuperar para sí la Universidad. Por medio del Gobernador Elizondo se propone una nueva Ley Orgánica para la Universidad donde se introduce como Máximo Órgano de Gobierno Universitario la tristemente célebre Asamblea Popular del Gobierno Universitario, que estaba formada por Líderes de las Cámaras Patronales, Líderes Sindicales y algunos mas, y por 3 alumnos y 3 Maestros Universitarios.

Las movilizaciones y protestas no se hicieron esperar; de nuevo se unificaron todas las fuerzas que habían conquistado la Autonomía; se estalló de nuevo una Huelga General y el Gobierno de Elizondo y la Derecha, tomaron Rectoría para que La Asamblea Popular de Gobierno nombrara como Rector al Coronel Treviño Montero, lo que radicalizó más la lucha de los Universitarios que estaban organizados en el Consejo Universitario y que habían nombrado como Rector al Ingeniero Héctor Ulises Leal.

Dos fuerzas se enfrentaron nítidamente: La Derecha y el Gobierno contra la Izquierda y el movimiento estudiantil que aún se conservaba. Finalmente se abrió la posibilidad de que el Gobierno Federal interviniese para que el presidente Echeverría cobrara facturas pendientes al Gobernador Elizondo -que al parecer había sido uno de los pocos gobernadores que no apoyaron su candidatura a la presidencia de la República-. Echeverría mandó de componedor amigable a Bravo Ahuja, Secretario de Educación. Este propuso una nueva modificación a la Ley Orgánica de la Universidad: se eliminó la Asamblea Popular y se instituyó una Junta de Gobierno de 11 ex rectores o Universitarios destacados como máxima Autoridad de la Universidad. Al entrar en vigor esta nueva legislación, el Gobernador Elizondo renuncia como Gobernador del Estado y de inmediato el Congreso Local se reúne y nombra Gobernador Sustituto al Lic. Luis M. Farías. Por su parte la Junta de Gobierno recién electa, se reúne y designa como Rector al Ing. Héctor Ulises Leal.

El inicio del segundo nombramiento de Rector del Ingeniero Héctor Ulises Leal ahora por la recién nombrada Junta de Gobierno, si bien marcó una segunda derrota de las fuerzas de la Derecha en su intento de recuperar la universidad, ahondó también la ruptura que se había venido gestando en el bloque de la Izquierda, pues la exclusión de los miembros del Partido Comunista de la Administración Central y el acercamiento o relación de la Administración del Ing. Ulises con el Gobierno de Echeverría, dio pretextos ideales para que el ala más oportunista del PC, sustentara sus tesis de acuerdos y alianzas con la Derecha y el Gobierno del Estado. Así desde el Gobierno del Estado, Luis M. Farías, conduce la Alianza de la Derecha Universitaria y el sector oportunista del PC para derrotar al rectorado del Ingeniero Hèctor Ulises Leal y abrirle de nuevo camino al regreso de la Derecha al control la Universidad.

La táctica del Gobierno, la Derecha y el Oportunismo, fue la misma que había sido utilizada contra El rector Oliverio: desestabilización total de la Universidad, ahogar presupuestariamente a la Administración Ulisista, generar un caos total en la Universidad, tomar la rectoría y edificios de la administración. En las escuelas y facultades, se establecían vergonzantes acuerdos entre sectores del PC y fuerzas de la Derecha para arremeter contra otras fuerzas de Izquierda. Ejemplo inolvidable es el sector del PC de la Facultad de Filosofía y Letras que, encabezado por Tomas González de Luna, acuerdan con la Derecha en ese lugar, encabezada por Ramón Estrada –La Ramona-, tomar la Facultad violentamente. El Director electo por estudiantes y maestros, el Dr. Leonardo Iglesias González, fue desconocido y lo que siguió fue que la Facultad de Filosofía y Letras quedara en manos de Tomas González de Luna y de su grupo y que, la nueva facultad de Psicología en terrenos del Área Médica se quedara en manos de la célebre "Ramona". Así, en muchas escuelas y facultades se genera un clima de inestabilidad e incertidumbre: la legalidad estaba rota. La idea de desestabilizar la universidad estaba en marcha, generar el caos para que lo opinión pública y los mismos Universitarios se convencieran de que la Administración del Ing. Ulises era incapaz de conducir la Universidad se estaba cumpliendo.

Lo que siguió fue convencer a la mayoría de la Junta de Gobierno que la única salida al caos era la remoción del Rector; para ello también utilizaron todos los recursos: presiones, tentaciones para lograr la mayoría, la que finalmente consiguieron. Los hombres honestos que no aceptaron las presiones, ni tentaciones, actuaron dignamente y renunciaron a un órgano que finalmente enterró la Autonomía Universitaria. La mayoría de 6 destituye como Rector al Ing. Hèctor Ulises y nombra a un oscuro Profesor de la Facultad de Leyes, Lorenzo de Anda, Rector de trànsito para abrirle camino al regreso de la Derecha a la Rectoría.

El regreso de la Derecha no se hace esperar. La Izquierda huérfana de principios y de la ética del movimiento de los 70', se entrega a los acuerdos, cochupos, que tarde que temprano llevaron a la derrota total. Las agresiones se generalizan en casi todas las escuelas y facultades contra profesores, estudiantes y trabajadores identificados con el Movimiento, con la Izquierda; una a una es arrebatada al Movimiento de la Autonomía las Direcciones de Escuelas y Facultades, En 1980 nos es arrebatado el STUANL. El vergonzante acuerdo que sectores del PC habían pactado con el Gobierno del Estado y con la Derecha Fascista Universitaria –mediante el cual "para ellos" la Izquierda, o sea un sector del PC, sería el STUANL y que para la Derecha seria la Rectoría", fue roto.

El pacto con el enemigo daba sus frutos. La represión y el desmantelamiento de lo poco que quedaba de la Izquierda en la UANL se impusieron. Se desató entonces una brutal cacería contra la izquierda para que todo el terreno universitario fuera prácticamente arrasado.

Sin lugar a dudas la Oligarquía Regiomontana que tiene una influencia política indudable, -su poderío económico la convierten en uno de los grupos de presión más influyentes del País- exigió al Gobierno Federal y al del Estado, acabar, liquidar, a la Universidad Democrática y Autónoma, extinguir la influencia de las Organizaciones Revolucionarias. Ellos con sus aparatos de Inteligencia de información tenían suficientemente claro que el Movimiento Estudiantil Universitario fue el fermento de concientización y politización de cientos o miles de Estudiantes y que los más conscientes fueron participes del heroico Movimiento Armado de los años 70'; lo mismo sabían (La Oligarquía y el Gobierno) que del movimiento estudiantil surgieron cientos de estudiantes que llevaron sus conocimientos, su ayuda, su solidaridad, sus ideas políticas y organizativas a los Trabajadores, a las fábricas, a los sindicatos, a las colonias. Recordemos que el Movimiento de los Ferrocarrileros, encabezados por Demetrio Vallejo y Valentín Campa, siempre contó con el respaldo y la solidaridad de Estudiantes y Maestros Universitarios.

En el bárbaro ataque al Sindicato Ferrocarrilero, el 10 de marzo de 1972, resultaron asesinados dos ferrocarrileros y el estudiante preparatoriano Natividad de J. Leal Hernández (recuerdo que el Rector Ing. Héctor Ulises Leal encabezo su sepelio). En esos años fue muy común ver a estudiantes involucrados en muchos movimientos de trabajador@s que luchaban por democracia en sus sindicatos o por mejores condiciones de vida y trabajo, recuerdo ahora sólo algunos: Medalla de Oro, Mineros de las secciones de Fundidora, Aceros planos, Asarco, el recuento de Cristalería contra el sindicato blanco, las huelgas en Gacela y Confecciones y Maquilas, la huelga Gamesa, en la Panificadora Bimbo, con los electricistas de STERM, con los Telefonistas y no olvidemos que el movimiento de los posesionarios fue no sólo apoyado sino dirigido por Estudiantes de la UANL.

Por lo que el retorno o regreso de la Derecha y el Gobierno a la UANL se puede explicar no sólo por la incapacidad de la Izquierda, por el abandono de la vanguardia estudiantil a la Universidad, por la traición de sectores de la Izquierda; debemos considerar la exigencia de la Oligarquía Regiomontana al Gobierno para que extirpara de la UANL a la Izquierda, a sus principios, a su Ética. Sin dudarlo Luis M. Farías y Alfonso Martínez Domínguez cumplieron con ese compromiso.

Septiembre de 2009.

Posdata: faltarían algunas cosas en este intento de valorar lo que sucedió con nuestra Universidad y su Autonomía, sobre todo el STUANL; cómo fue posible que casi con la mano en la cintura la derecha nos hayan arrebatado nuestro sindicato, esto merece una reflexión posterior.

(Imagen tomada de Internet / Derechos reservados por el autor)

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