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Martes, 07 Junio 2011 13:03

La Universidad de Nuevo León rompe el silencio.

Written by Ulises Leal Flores / Héctor González
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Entrevista al Ing. Héctor Ulises Leal Flores. Rector 1971-73.

28 de mayo, 2009.

XHFZ Radio. Programa Tribuna Libre.

Lic. Héctor González. Estamos platicando con el Ing. Héctor Ulises Leal Flores, Rector de la UNL del 71 al 73.

Ing. Ulises, ¿el problema surge cuando Usted pide informes sobre los terrenos rescatados al Río, que el Presidente de la República, Adolfo López Mateos, donó para construir la ciudad universitaria? ¿Usted pide cuentas al Patronato Universitario y ahí surge el conflicto de aquellos años?

Ing. Héctor Ulises Leal Flores. Ese es el segundo conflicto. El primero era que la universidad se quedó sin recursos del estado y con una deuda. El gobierno no estaba dispuesto a dar sus recursos a la universidad ni hacerse responsable de ese préstamo que la universidad no tenia por qué asumir.

El planteamiento fue buscar una solución al problema económico, pero el Lic. Elizondo, el gobernador, estaba decidido a seguir con su proyecto y lanza la ley en la cual se entregaba el gobierno de la universidad a representantes de fuerzas ajenas a la misma.

Yo fui rector por dos períodos. El primero, que estoy mencionando, duró menos de dos meses: tomar posesión, hablar con el gobernador, buscar una solución. A fin de cuentas, el gobernador decide imponer su ley. Entonces hubo que luchar para que esa ley no prosperara, conseguir el apoyo de personas en todo el país, incluyendo a las universidades, para que vieran lo que estaba pasando y defender la educación pública. Ese período fue de resistencia para que esa ley no siguiera adelante y defender la educación pública establecida en la Constitución.

Cuando el movimiento creció (circunstancias que menciono básicamente en este texto que será editado en breve, denominado La lucha olvidada de la Universidad de Nuevo León. 1971-73), el país estaba inmerso en un problema grande. Las universidades estaban decididas a luchar juntas para defender el principio de la educación pública. Inclusive había anuncios de manifestaciones que se iban a hacer en la Cd. de México, única y primera después de la masacre de la época de Díaz Ordaz.

Luego sucedieron una serie de acontecimientos que se fueron sumando y explotaron en un momento crucial cuando interviene el gobierno federal para buscar una solución. Pero el problema ya era nacional.

No era una disputa entre empresarios de Nuevo León y el presidente Luis Echeverría. Siempre hay problemas entre los empresarios y otros grupos con el gobierno, porque luchan por sus intereses. Pero se menciona, porque el Lic. Elizondo era parte del grupo de empresarios de Monterrey, él servía a ese grupo e impuso su proyecto de grupo privado contra un proyecto de desarrollo social de la nación, basado en la Constitución que nos rige.

Claro. Se mezcla con otros aspectos como se mezclan todas las cosas, como en una manifestación se suman x, y o z. ¡Se suman hasta desconocidos a ver qué esta pasando! Eso es otro problema, el nuestro era defender la universidad social para el desarrollo del país con igualdad: sin miserables, sin desvalidos, sin marginados, sin pobres, sin gente muriéndose de hambre. Ese es el proyecto que defendimos. Pero nuestro movimiento estaba al margen de dichas intromisiones, nada tenía que ver con intereses extrauniversitarios.

Yo me comprometí a defender nuestra universidad, desde nuestro puesto de responsabilidad, para que todos los que salgan de ella tengan la oportunidad de servir. No de servirnos de los conocimientos para beneficio particular, no sumirnos en pobreza para que otro se enriquezca, sino prepararnos para servir a la sociedad, a quienes no se pudieron preparar como nosotros.

Porque la universidad del estado, y el gobierno como ejecutor y responsable del desarrollo del estado, nos daba la oportunidad de tener los conocimientos para trabajar junto con la sociedad para su desarrollo.

H.G. ¿Y en qué momento usted renuncia a la rectoría, cuando ya la violencia era grave? Por que desde la facultad de medicina se formaron grupos, incluso muy violentos. A mí me tocó transmitir para este grupo Radio Alegría una balacera donde participaban Alfredo Piñeiro, quien luego fue rector, y otras personas, con piedras y otros medios de agresión.

H.U.L.F. Yo no renuncié. Yo fui rector dos períodos El primero es el que estoy mencionando. Terminó cuando se decidió crear la Universidad Autónoma de Nuevo León.

H.G. ¿Ustedes no la pidieron en esa época?

H.U.L.F. No. Nuestro problema era que no se ahogara la universidad, que no se estrangulara negándole sus recursos que son parte de los recursos dedicados a la educación del estado. Sin ellos, no hay dinero para pagar a los maestros y al resto del personal. La ley expedida por Elizondo, expresión de su proyecto, no resolvía eso.

H.G. Incluso se habla de que renunció por eso.

H.U.L.F. Así es. Cuando llega el nuevo gobierno de Farías las cosas se empiezan a complicar.

Porque los grupos se polarizan interiormente, dado que la universidad no está formada de una comunidad aislada del medio. Todos quienes integramos la universidad somos parte de la sociedad.

Había profesores que trabajaban en privado y otros en el gobierno, si se polarizan fuera sus sentimientos se reflejan en la universidad. De tal modo, la universidad explota en estos procedimientos y los intereses se contraponen. Surgen las intervenciones de tipo "político" (de alguna forma no es lógica la palabra pero así se acostumbra decir), e interfieren en el desarrollo de la universidad.

¿Qué pasó? El problema de medicina era viejísimo. Yo lo conocía desde los años 40. La facultad de medicina no crecía, creo que tenía casi 1,200 estudiantes. Piñeiro dice que cuando el entró la escuela tenía 280 estudiantes el primer año, cuando yo era rector el máximo de aceptados era de 220. En tantos años de distancia, menos ingresos y además con una diferencia: cuando él entró los 280 egresados eran de la Universidad de Nuevo León. Durante mi rectorado, la escuela sólo aceptaba 19, los demás lugares estaban comprometidos con instituciones privadas. Había más de mil aspirantes a medicina y sólo abrían 19 plazas para nuestros estudiantes.

Ese problema no se pudo resolver con el movimiento estudiantil, me tocó enfrentarlo. La solución no la busqué yo solo. Los padres de familia y los alumnos fueron a verme, ellos querían ingresar a la universidad y no se los permitían. Hablé con la facultad de medicina, sus directores decidieron que no ingresaba ni uno más de los 19. Los padres buscaron una solución, en esa negociación surgieron los enfrentamientos.

H.G. ¿Es cuando se hacen las llamadas "aulas anexas"?

H.U.L.F. Así es. Se formó una comisión de alumnos y padres de familia que habló con la escuela de medicina. Nada se consiguió. Entonces les ofrecí la opción. Con la sola mención de ellas, así como cuando se dice ¡"arriba el candidato"!, de manera automática el grupo posesionado de medicina abrió el conflicto impugnándome como el "ingeniero aulas anexas".

Pero el problema surgió porque intervino la sociedad, a la vez que intervinieron otros grupos para aprovecharse en el camino, generando conflictos adicionales.

H.G. ¿Renuncia Elizondo, llega el gobernador sustituto, Luis M. Farías en 1971 y usted se retira de la universidad?

H.U.L.F. No. Entonces mi compromiso era que la universidad sobreviviera, había que nombrar rector ya siendo autónoma de acuerdo con la nueva ley (emitida tras la renuncia de Elizondo). La universidad surge por una ley, no por un acuerdo de Elizondo, Este armó un decreto para que se nombrara a su director.

Ahora vea usted. Cuando me dijeron que el Congreso del Estado, en el 75 aniversario de la universidad, hace un acto solemne al que invitan a los rectores, me incluyeron. Dicen allí la historia de cómo se fundó, pero afirman que en los años 50 (¿¡!?) hubo un decreto y se autonomizó.

Una versión muy vaga, los diputados no mencionan este período, hablan mucho de la universidad de ellos. Todos los partidos fueron a saludar el aniversario de la universidad y no mencionaron una palabra de la ley que ellos expidieron.

Eso me sorprendió. Si hablan de la Universidad Autónoma de Nuevo León debían mencionar por lo menos que hubo un decreto, cómo salió, cómo se discutió, cómo se hizo la ley. Porque la ley es el sustento del estado. No la mencionaron.

H.G. Por eso habla usted en su libro de la lucha olvidada. Tenemos una llamada a punto de irnos. Buenos días.

LLAMADA: Muy buenos días licenciado, muchas gracias maestro. No nos conocemos mi nombre es Tomas Pérez Alvarez, yo fui el representante estudiantil del comité de lucha de la escuela superior de economía del Instituto Politécnico Nacional, nosotros impulsamos esa movilización del 10 de junio de 1971, que costó la vida desgraciadamente a muchos de nuestros compañeros.

Yo le quiero decir una cosa, maestro, con todo respeto. En base a lo que usted está diciendo, de esa aspiración a que a través de la educación, en forma individual y colectiva como sociedad y como nación, podamos superarnos. Es algo de lo que nosotros no estamos arrepentidos. Si hubiera nuevamente la oportunidad de apoyar esta universidad con esos antecedentes participativos, no como los que hoy existen de una universidad totalmente apagada y sin participación ciudadana, maestro, estoy a sus órdenes el día que guste.

Nos contactamos, el licenciado tiene mis teléfonos y lo felicito. Licenciado, muchas gracias por darnos la oportunidad de escuchar esta versión de esos años tan importantes y tan difíciles para nuestra Universidad Autónoma de Nuevo León. Gracias.

H.G. Ingeniero Ulises, su visión de la universidad actual y futura.

H.U.L.F. La universidad está viva y esperando su oportunidad de servir.

H.G. Con eso se dice todo. ¿No siente usted a los estudiantes menos participativos, más desgastados?

H.U.L.F. Es un reflejo de lo que está pasando en el país y la sociedad. Cuando uno está abrumado no puede sonreír a otros, aun a su propia universidad.

H.G. Ingeniero Héctor Ulises Leal Flores, de verdad mucho gusto saludarlo 38 años después de ser rector de nuestra máxima Casa de Estudios.

H.U.L.F. Muchas gracias.

(Imagen tomada de Internet / Derechos reservados por el autor)