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Martes, 07 Junio 2011 12:51

¿Y la autonomía universitaria, apá?

Written by Sanjuana Martínez
textosanjuanaEl "pensamiento único" es un cáncer que afecta a las universidades de México. La lucha por formar librepensadores pasa de manera obligada por la independencia de universidades públicas y por el respeto irrestricto a su autonomía.

El largo proceso de autonomía de la entonces Universidad de Nuevo León a Universidad Autónoma de Nuevo León, es un ejemplo de lucha por la independencia del poder político y empresarial. Fue una batalla contra la privatización y la intención de convertirla en una empresa mercantil. La educación, por tanto, no podía ser vista como una mercancía, tampoco como un instrumento político de ningún color de partido. El Estado se comprometía así a una educación pública y gratuita, aunque no siempre ha cumplido estos preceptos.

Los actuales costos de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) son altísimos para una clase trabajadora cada vez más afectada por las crisis económicas. Miles de estudiantes nuevoleoneses se quedan sin un lugar en las prepas y facultades de la máxima casa de estudios. Al no poder pagar las elevadas tasas de inscripción y mensualidades impuestas en los últimos diez años.

El carácter gratuito de la educación pública universitaria, por tanto, ha desaparecido. La universidad cuenta con enormes ganancias a base de recaudación vía cuotas cobradas a los alumnos. Peor aún: la UANL es una de las instituciones con mayor presupuesto: 3 mil 800 millones de pesos otorgado por el gobierno estatal y federal. En estos dineros estriba el peligro de la perdida de autonomía de la universidad. ¿Qué distancia mantienen los rectores con los gobernadores en turno?

En los últimos hemos visto que la distancia se ha ido acortando paulatinamente, a tal grado, que la UANL se le señala como la "caja chica" del gobernador del momento. Los rectores se han ido sometiendo de manera equivocada e inaceptable a los arbitrios y deseos del gobernador del Estado. La universidad se ha convertido, pues, en un botín suculento para oportunistas de muy diverso pelaje.

El rector José Antonio González Treviño ha sido cuidadoso a la hora de respetar y no violentar la libertad de pensamiento dentro de la universidad, pero no así, a la hora de cuidar su independencia frente al Ejecutivo estatal. Su cercanía con el gobernador saliente José Natividad González Parás fue pública y notoria. Hay quien dice, incluso, que fue González Parás quien eligió al rector.

La autonomía de la universidad está en peligro y la transición de poderes sirve para recordarle al virtual gobernador Rodrigo Medina que está obligado a mantener una distancia exigida con el próximo rector de la UANL y a respetar su independencia. No es su empleado, no es su alférez, no es su mancebo, aunque todo lo anterior, a veces lo parezca. Las relaciones entre el gobernador y el rector, siempre han sido subrepticias, oscuras, por debajo del agua se hacen los acuerdos y sobre manteles se logran las alianzas. Pero eso vulnera el principio mismo de autonomía y rompe las normas establecidas por el consejo rector de la misma institución educativa. Basta de simulaciones.

La tradición perniciosa en las relaciones de carácter político entre recortes y gobernadores ha ido mermando no solo la autonomía, sino la calidad de la educación impartida en nuestra querida alma máter. Los paupérrimos sueldos pagados a profesores a base de 60 pesos la hora, han provocado una caída en los estándares de excelencia pretendidos. Nadie puede vivir a base de salarios irrisorios. Es una vergüenza igualmente las condiciones laborales de cientos de maestros que después de décadas carecen de una plaza y siguen contratados bajo honorarios. Es vergonzoso el nivel de remuneración salarial otorgado a eminentes maestros que han dedicado su vida al servicio de la educación.

La Universidad Autónoma de Nuevo León además está sujeta a terribles presiones de grupos políticos. La democracia interna es una falacia. La elección de directores de facultades y del mismo rector obedece al "dedazo" oficial o a canonjías establecidas por intereses inconfensables.

Urge que la ciudadanía rescate a la Universidad Autónoma de Nuevo León. Urge una reforma de sus normas internas que haga efectiva la autonomía y el carácter público y gratuito de la educación. Urge reivindicar el trabajo de los maestros y sus percepciones salariales. Urge un sistema democrático auténtico. De lo contrario, nos veremos obligados a llamara nuevamente Universidad de Nuevo León.

Septiembre de 2009.

(Imagen tomada de Internet / Derechos reservados por el autor)