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Martes, 07 Junio 2011 11:27

La autonomía de la UANL

Written by Tomás González de Luna

aut 8El gobierno del Lic. Eduardo Elizondo decide en Noviembre 25 de 1969, promulgar la Autonomía de la Universidad de Nuevo León, como una forma de solucionar la protesta universitaria, iniciada en septiembre de ese mismo año, y que primero se manifestó como el reclamo estudiantil del ingreso a la universidad, de la reforma de los planes de estudio y de otras demandas propias de la población universitaria.

A ello se agregaron las demandas de los maestros que reclamaban el reconocimiento de su organización sindical, de sus derechos laborales y otras prestaciones. Peticiones que habían sido combatidas por el grupo de maestros, en su mayoría provenientes de la Facultad de Medicina, el llamado grupo de los "Kellogs Boy´s", que aparecían como los representantes en la Universidad, de las posiciones del gobierno en turno, unidos a los sectores clericales y de derecha existentes en las facultades de Derecho, Arquitectura y Filosofía.

Tales acontecimientos se daban en un contexto económico y político nacional, que se caracterizaba como el agotamiento de la modalidad del desarrollo capitalista, cerrado y burocratizado. Por esto, en el México de los 60 y 70s, el aparato de intereses creados, cuya misión inicial había sido la de promover el desarrollo del capitalismo, pero que a partir de fines de los sesenta y principios de los setenta se convirtió más bien en un promotor de sí mismo, sólo podría operar mediante la caducidad de este sistema y la expresión incontrovertible de su incompatibilidad con las normas y requerimientos objetivos de la acumulación del capital, esto es, la erosión irreversible de la base material de la burguesía de origen estatal y de la gestión burocratizada de la economía.

Pese al hecho de que esta estrategia de desarrollo capitalista creó distorsiones en el funcionamiento de la economía, plenamente perceptibles desde el inicio de la década de los setenta, sus posibilidades de reproducción a largo plazo quedaron aseguradas por la enorme capacidad de endeudamiento externo del Estado mexicano hasta principios de los ochenta. "(1).

Por la diferenciación económica y social de la burguesía: "A partir de los años sesenta, el desarrollo de las bases de la acumulación de capital tendió a generar espacios para la reproducción capitalista que compitieron o eclipsaron los mecanismos originarios de poder económico propios de la burguesía de origen estatal. Lo anterior posibilitó la emergencia de la moderna clase monopólico-financiera mexicana, en cuyas filas se encontraba la vieja burguesía de origen porfirista." (2).

"Sin embargo, desde fines de los años sesenta ya era un hecho que el sector más dinámico de la burguesía organizada financieramente, poseía una base autónoma de acumulación que potencialmente le independizaba del Estado, generando una nueva relación de fuerzas que amenazaba la estabilidad del bloque de poder ya constituido." (3).

En esta coyuntura económica se da la Autonomía de la Universidad de Nuevo León; una protesta universitaria que guardaba propósitos tan limitados en sus inicios, pronto se transformó en un movimiento que culminó con la autonomía.

Por otra parte, hay que tomar en cuenta que la posición política de los maestros y estudiantes de izquierda en la Universidad estaba limitada por la concepción ideológica política de que ésta, era una institución surgida de la revolución de1910, de origen y contenido popular, en beneficio de la educación de la población, de los hijos de los trabajadores y campesinos, que ésta debía estar vinculada al Estado, producto de ese movimiento popular. Sostener una posición divergente significaba separarse de tales postulados; esto es, plantearse una universidad autónoma.

A lo anterior, hay que agregar, la actitud represiva y corrupta del gobierno federal autoritario, hegemónico de un sólo partido, enemigo de la intelectualidad que se iba formando, con independencia del Estado, representante de ese nacionalismo ramplón y de posiciones ideológicas cada día más caducas.

De su posición de negar los recursos económicos necesarios para la Universidad, de impedir la reforma de la vida académica, De su menosprecio de la población, de su represión; de los trabajadores mineros, ferrocarrileros, electricistas, petroleros, maestros, médicos, etc., lo que incubó en el estudiantado universitario, el participar al lado de la mayoría de los trabajadores. Lo que lleva a éste, al estudiantado, y al magisterio universitario a incurrir en el error de querer modificar las condiciones sociales utilizando a la universidad como una institución que asumiera la función de ariete para ese fin.

El incurrir en ese error, no nos permitió destacar el papel de la autonomía universitaria como un proceso en defensa de la educación laica (No de un laicismo, hechura de un positivismo cerrado del siglo XIX, sino que hay que ubicar a éste, en la línea de la comprensión social y humana, que reconoce en la religión su aspecto humano.)

de la educación filosófica, científica, a la altura de los desarrollos de éstas en el mundo.

Una política reformista de la Universidad, que significara una nueva orientación pedagógica en la ciencia- técnica, en la nueva realidad económica y hacia el hombre.

Una integración universitaria en lo social, en sí misma y en la cultura. Una coordinación universitaria en el orden nacional, en un sólo plan general, en unidad con la diferenciación regional.

Fuímos presas de la filosofía del Diamat soviético, (de la división entre materialismo dialéctico y materialismo histórico) que se propagaba en el mundo. Nos faltó un espíritu crítico que estuviera a la altura de las circunstancias, lo que nos llevó a incurrir en errores estratégicos y tácticos de nuestro quehacer a favor de la transformación universitaria.

Por supuesto, nuestros adversarios ideológicos y políticos estaban imbuidos de un tomismo rampante, cubierto de un existencialismo religioso, en lo filosófico; de una consagración a una literatura difusa expresión de una intelectualidad de hombres hijos del Porfiriato; en lo científico, de una ciencia empirista con claro resabio norteamericano, entregada a las fundaciones norteamericanas; de posiciones económicas sustentadas en las tesis neoclásicas, educados bajo la vigilancia despótica de una empleada del Banco de México, institución que le urgía preparar empleados para las instituciones financieras estatales del país. Pues las diferencias de los participantes - el gobierno estatal que representaba a la burguesía de la entidad y el gobierno federal-respecto al rumbo de la economía y la política del país, se manifestaron en este movimiento universitario, en una situación política, conflictiva, larvada.

En la que, la burguesía de la entidad con presencia en otras partes del país, decidió romper con el gobierno federal, en esa época representado por el Lic. Luis Echeverría Álvarez, retirando al Lic. Eduardo Elizondo, de la titularidad del poder Ejecutivo de la entidad. Negándose, la burguesía regiomontana, a aceptar la solución dada a la situación de la Universidad de Nuevo León.

El gobierno federal inició su política, pues había cambiado el titular de la Rectoría, utilizando la cobardía y timoratez del Dr Oilverio Tijerina T. quien, sirviéndose de su función se permitía deslizar, a la "chita callando", de manera deshonesta, actitudes de soborno, a cambio del abandono de la defensa de la autonomía de la Universidad, para después concluir con romper políticamente con los sectores que lo habían llevado hasta su posición de Rector, deslizándose por el descrédito y la deshonestidad, rodeándose de un grupo de universitarios granujas, como él.

El gobierno federal por su parte, sabía que por la posición asumida por éste, ya no le sería útil, por lo que pasó al recambió por un nuevo granuja.

El gobierno federal admitió la Autonomía concedida por el Gobernador Elizondo pero, le confirió su contenido: estatuyó una Junta de Gobierno, disposición jurídica que era una copia de la existente en la UNAM, y nombró como Rector al Ing. Héctor Ulises Leal, personalidad universitaria surgida del propio movimiento universitario.

El gobierno del Presidente Echeverría no se podía permitir aniquilar la protesta universitaria en Nuevo León en términos de una represión, estaban muy recientes los hechos del 68. El Estado mexicano luchaba por su legitimación.

Sostuvo al Ing. Ulises Leal y, para ello, instruyó al Lic. Luis M. Farías; (al que había designado como Gobernador Sustituto, personalidad política del priísmo tradicional que se había destacado como instrumento del gobierno federal, en su carácter de líder de la Cámara de Diputados, en contra del movimiento estudiantil del 68), hasta que las condiciones políticas lo permitieron. Al final, el gobierno federal ante la circunstancia de un problema universitario que se prolongó, le retiró el apoyo y le pagó sus servicios empleándolo en un puesto menor en alguna entidad federativa.

El Ingeniero Héctor Ulises Leal fue el primer instrumento que utilizó el Estado mexicano para liquidar la Autonomía de su Universidad, la de Nuevo León, que estudiantes y maestros habían logrado en su legítimo interés, no permitiendo que institución alguna, se separa de su dominio, del ejercicio de su hegemonía.

Ese hálito del movimiento universitario en Nuevo León que significó el cambio de disposiciones legales universitarias, de autoridades en facultades y escuelas, de planes y programas de estudio, de mejoría en los salarios de maestros y trabajadores universitarios, en un ambiente de libertad de expresión, de discusión, se extendería hasta los 80s,.

Año, en que las condiciones políticas en México habían cambiado, se daba un acuerdo entre el gobierno federal y el empresariado de la entidad y como muestra de ello, nombraron como Gobernador de Nuevo León, a uno de los principales responsables de la masacre del Jueves de Corpus, a la sazón Jefe del Departamento del DF, Alfonso Martínez Domínguez.

Que realiza la segunda acción para liquidar la Autonomía de la Universidad de Nuevo León; y para ello designa como su ejecutor al Dr. Alfredo Piñeyro López, quien había participado en la defensa de la Autonomía de la Universidad, en el primer intento del gobierno federal.

El gobierno de Martínez Domínguez se planteó dividir al Grupo universitario, ahora conocido en ese entonces, como la "Bata Blanca", antes llamado de los Kellog's Boys, nombrando como Rector al hombre de mente más estrecha, de ese conjunto, el Dr. Alfredo Piñeyro López, relegando a la personalidad dentro de ellos, con más sentido político, el Dr. Roberto Moreira y destacando a los otros integrantes a puestos dentro del aparato gubernamental.

El objetivo fundamental era destruir la Autonomía de la Universidad, destruir la libertad de pensamiento, la libertad de expresión, desnaturalizar la vida académica de la institución, la organización sindical de los trabajadores universitarios. Organización sindical que fue entregada a un conjunto de maestros y trabajadores que se llenaron de oprobio; desarticular los órganos de gobierno de la institución; como el Consejo Universitario, el máximo órgano de gobierno, estableciendo una Junta de Directores que anulará la función del Consejo; de las Juntas Directivas de las escuelas y facultades, dividir a los maestros, estableciendo "estímulos económicos" en beneficio de algunos, los más dóciles, y privando a otros que reclamaban el respeto a sus derechos.

Para ello se les entregó a los directores la posibilidad de utilizar de manera indiscriminada los recursos de la escuela o facultad, bajo su gobierno. Se les permitió a los directores un salario vitalicio, si lograban prolongar su permanencia, dos períodos de tres años, de su gestión. Formar una camarilla que gozaría de toda clase canonjías, en perjuicio de la mayoría de los maestros.

La realidad política del país y la presencia de personalidades universitarias con tesis más actuales en lo académico, en lo científico y lo humanístico han atemperado esa situación a la que se llevó a la universidad, por un gobernante de Nuevo León, cuya educación era la de un elevadorista del Departamento de Gobierno del D. F. Una personalidad política de las cañerías del priísmo autoritario, de ese Estado, que en los 30s modificó su rumbo y entró en una involución manifiesta desde 1940 hasta la fecha.

Notas

1. (Miguel Ángel Rivera Ríos, El Nuevo Capitalismo Mexicano, Editorial Era, México, 1992, p.35).

2. (Rivera, op. cit., p.36).

3 (Ibídem).

(Imagen tomada de Internet / Derechos reservados por el autor)