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Viernes, 11 Febrero 2011 00:00

Arde la duda

Written by Ximena Peredo

ximena perEn un comunicado errático, que de hecho desapareció de su portal de Internet, la empresa MVS hizo público el término de la relación contractual con Carmen Aristegui aludiendo a que la periodista se negó a ofrecer disculpas públicas al dar por cierta una presunción que el comunicado, por cierto, omite mencionar. Desde entonces, las torpes reacciones del comando mediático de Felipe Calderón, de su propia oficina y de la familia Vargas –vaya paradoja- sólo han abonado para que la duda, que no sembró Aristegui, arda como nunca.

Usted puede localizar en YouTube el comentario editorial que hiciera Carmen luego de que uno de sus colaboradores presentara el reporte de la manta que diputados del PT desplegaran en el pleno del Congreso el jueves pasado. Con la vulgaridad que no pocas veces los caracteriza, este grupo de diputados federales acusó, con bastante cobardía, de borracho a Felipe Calderón. La sorna con que difamaron sin asegurar, condenaba al acto a pasar como una nota de color lo que hubiera sido igualmente pusilánime.

Por eso Carmen hizo un alto y anotó la gravedad del señalamiento. Yo lo agradezco pues en este País a veces espanta más la indolencia con que se lee la realidad que los mismos grotescos acontecimientos. Aristegui nunca da por cierta la acusación de los petistas, simplemente la sopesa. Hace votos porque rumores como estos se desvanezcan con una respuesta oficial y formal desde Los Pinos, pero no va más allá.

Mienten quienes la acusan de haber dado por cierto el alcoholismo de Calderón. Basta con escuchar palabra por palabra lo expresado por la periodista para observar la desesperación que con muchos intentan defender la salud del inquilino de Los Pinos. Empezando por su patrón, Joaquín Vargas, quien queda como gran timorato al correrla sin poder probar el desatino de la periodista. En todo caso, el despido es por no callar, ni agachar la cabeza cuando el Rey desfila desnudo.

Será difícil que la familia Vargas se levante del descalabro, pues al hacer pública la orden dada a Carmen de que pidiera disculpas, obligó a Presidencia a negar rotundamente haber tenido algo que ver con la salida de la periodista. No me ayudes, compadre. Las piezas que faltan las ofreció la propia Carmen en su conferencia de prensa en la que, a diferencia de su despido de Wradio, no escatima en ofrecer información ni en esconder su indignación.

El texto íntegro de su conferencia también lo puede encontrar en Internet. Vale la pena que si no lo escuchó o no lo ha leído, lo haga, porque Carmen hace un análisis muy sensato de su propia situación. Siendo agraviada, crea una distancia justa para advertir que su situación es sintomática de algunas condiciones que facilitan la corrupción, el autoritarismo, la censura, en fin, la degradación que vemos todos los días y que nos duele tanto.

Para no caer en los mismos vicios que critica, Carmen ofrece regresar a su espacio el próximo lunes pero hace públicas –y qué bueno- sus condiciones. Pide que la empresa limpie su nombre y que le ofrezca una disculpa. Con esto, Carmen rompe la inercia mexicana del doble discurso, de pegar aquí para sacar acá, de comportarse exactamente igual que como se comporta la gente en el poder que presiona o que compra periodistas.

El balón de oro está frente a la familia Vargas. Pueden meter un gol histórico al presidencialismo, pueden ejercer una responsabilidad social empresarial que eleve el nivel democrático en todo el País. Ojalá la soberbia no los nuble porque es obvio que si recuperan a Carmen, Presidencia no podrá castigar al grupo sin quedar como una figura dictatorial con licencia para ejecutar berrinches y venganzas. La situación del País exige sacrificios y apuestas solidarias.

Ahora bien, ¿es alcohólico Felipe Calderón? Presidencia ha contestado de todo pero, hasta la fecha, no ha desmentido la dependencia del alcohol, lo que alimenta aún más la sospecha fundada no en la manta de los petistas, sino en la crítica situación del País.

Usted temería cuestionar a un empleado por su pésimo desempeño, ¿no, verdad?

El Norte / Febrero de 2011

(Imagen tomada de Internet / Derechos reservados por el autor)