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Viernes, 11 Febrero 2011 00:00

El Tercer Agrado Vs. Carmen Aristegui y la libertad de expresión

Written by Xavier Araiza
tercer agradoAhí están puntuales los predicadores/as de la religión televisiva, con sus gestos cara dura, sus evidentes contradicciones, su autocensura (y la censura que les impone el Big Brother de Palacio), tratando de argumentar contra Carmen Aristegui. Cada vez que hay temas delicados para los Dueños y El Príncipe sufren un extraño asalto a la razón, se hacen los amnésicos o escabullen el bulto. Están lo Principales de la casa que manda, los del pedigrí mediático: Polo Gomez El Activador del Timbre Pavloviano, Quino López El Incondicional , Adela LaQueOpina (faltó Charly Loret El Joven Líder Maravilla). Como todos los miércoles los acompañan los Adláteres, advenedizos,  parientes pobres que son invitados a la mesa suntuosa, a disfrutar no los 15 minutos de gloria que profetizaba Warhol sino muchas horas pantalla al servicio de la Famiglia que domina la mediocracia mexicana: uno, que llamaremos Abyecto Marín; otro, que se llamará Ciro El Ujier, y la dama delicada (con más inteligencia y discurso que todos/as juntos) que llevará por nombre Denise La Merka. Todos en el apogeo del Agrado al Señor de los Pinos y a sus jefes que les pagan el salario. Para que la noche del Tercer Agrado alcanzara el rango Guiness de la estulticia, la servidumbre y la autoinmolación de los periodistas en el altar del rating sólo faltó que invitaran al Semiprincipal de la tele segundona, Javier Alatorre El Gritón, y las mujeres de moda en el entretenimiento basura: Niurka la cubana glamorosa y una tal Laura-reina (dicen) del Reality Show.

Ya desde las postrimerías de la era Foxilandia los predicadores que otrora eran periodistas (o siguen siendo, pero disfrazados de filósofos-sociólogos-psicólogos-politólogos ante la pantalla), se sumaron a la guerra sucia contra El Peje y todo lo que tuviera relación con esa opción política. El punto de quiebre, el momento de la compra-venta de los servicios informativos, se hizo evidente cuando en 2006 se perpetró el fraude electoral y empezó la obvia manipulación en la Famiglia de la teledictadura. Los Principales, Los Semiprincipales y los Adláteres empezaron con el ninguneo, el acoso y el intento de invisibilizar el movimiento lopezobradorista. Abyecto Marín, el chistocillo del programa, se volvió más Azcarragisa que Azcárraga (la eminencia gris tras bambalinas) al acusar al Peje de Mussoliniano (por ende a sus correligionarios como hordas fascistas) y a sus simpatizantes de fanáticos y otras linduras. Para Ciro El Ujier AMLO estaba borrado de la política, era un pobre mesias derrotado al que seguían unos cuantos loquitos fanáticos del mito nacionalista.

Por supuesto, todos acataron el Haiga sido como Haiga sido. Ninguno/a puso en duda el fraude, ninguno atendió los datos e investigaciones serias que se hicieron al respecto, ninguno defendió la salida racional, democratica, lógica, ante el conflicto (que empezó con el fársico desafuero a AMLO, luego con la guerra sucia y el fraude electoral, y sigue todavía más caliente que nunca) del Voto x Voto Casilla x Casilla. Para Principales, Semiprincipales y Adláteres el asunto se resolvío mediante el método medieval, monárquico, sencillo de entender en la lógica del Príncipe sus vasallos y súbditos: "¡Muera el Rey de Foxilandia! ¡Viva el Rey de las Manos Limpias, el Señor de la Guerra! Así registraron inconscientemente el sonido del tiembre pavloviano, se mimetizaron con el estilo de sus patrones, se volvieron la voz ampliada de los intereses economicos del grupo que -según el título del libro de AMLO- es la Mafia que le robó la presidencia.

Como el país es un desastre enmascarado con los fuegos artificiales, el glamour y la banalidad de la sociedad del espectáculo que tan bien fomentan las teles y sus personajes-personeros, el Tercer Agrado es material para una muy buena escena de lo irrisorio en el circo de tres pistas donde se combinan los géneros de la farsa, la tragedia y la tragicomedia. Últimamente, Ciro el Ujier apela al melodrama lacrimoso tratando de ocultar su derrota como periodista (espero que temporal. Como todos/as tiene siempre  la oportunidad de salirse de la trampa derechista. Cuestión de voluntad y ruptura ideológica/anímica).

El reciente programa Tercer Agrado montado para anular a Carmen Aristegui y minimizar su posición y alegato contra la censura y por la libertad de expresión, los pinta de cuerpo entero como periodistas amordazados (algunos porque les gusta el masoquismo, la servidumbre y la fama; otros por el miedo a perder la chamba) pero excelentes personajes para figurar en el Mexican Power Circus.

Los participantes en el Tercer agrado hacen eco de los dictados de los hombres/mujeres del poder en el Estado fallido que se llama México. De manera correegida y aumentada parafrasean lo que dijo Chepina Vázquez Mota (muy buen segundo apellido), exsecretaria de Educación (no pudo con la Chuky Gordillo ¡faltaba más!), autora del libelo !DIOS MÍO HAZME VIUDA!, pastora de la bancada del PAN en el congreso y personaje destacado de la tragicomedia nacional: "reprobamos y lamentamos que con la calumnia e injuria el diputado Gerardo Fernández Noroña le esté haciendo tanto daño a las institituciones". Estos personajes públicos que defienden las instituciones que ellos mismos han mandado al estercolero son parientes herederos (con otros vestuarios y otro maquillaje) de los que se mofaba Miguel de Cervantes en El Quijote; Francois Rabelais en Gargantúa y Pantagruel; Moliere en el Tartufo, El Burgués Gentil Hombre, el Enfermo Imaginario, Las Preciosas Ridículas; Chaplin, los hermanos Marx, Bertolt Brecht, Dario fo... Ellos/ellas son materia prima para el humor suave y el humor grueso. ¿Por que se escandalizan con el acto de protesta (la manta hoy más famosa que el sudario de cristo) en el congreso de los diputados y con el registro periódistico (sin ocultar el mensaje de la manta diabólica) y la pregunta incómoda de Carmen Aristegui que le valío su despido de la radio MVS? ¿En qué mundo los rebeldes y el populacho harto de los fraudes y la impunidad del poder es exquisito y delicado como la marquesa que toma el té a las cinco de la tarde cuando de exhibir a los gobernantes decadentes se trata? ¿Son señoritos y señoritas decentes y bienportados los italianos que piden la renuncia de Berlusconi? ¿Los Egipcios que le dieron Jaque Mate al régimen dictatorial del repudiado Mubarak no dicen maldiciones, tomaron cursos del manual de Carreño y son buenos ciudadanos como para no detener el tráfico de coches con sus protestas y no pasarse en rojo en los semáforos? Qué exageran ¡Claro!; qué se equivocan de vez en cuando en los actos y los discursos ¡por supuesto!. La lucha de clases nunca se ha dado en el cielo, entre ángeles y santos donde Dios es el arbitro bonachón. El tema de la manta de Fernández Noroña y sus compañeros y la pregunta certera de Carmen Aristegui, hecha sin rodeos en un país en el que se supone impera la libertad de expresión, es de humanos demasiado humanos.

Con tanta desfachatez, impunidad, excesos y mentiras públicas de los gobernantes mexicanos, no es bueno rasgarse las vestiduras.

El tema central no es la manta tan mentada: es la irrisoria censura contra Carmen Aristegui y la libertad de expresión impuesta por unos autoritarios empresarios de la comunicación (y sus dóciles empleados) que para defender sus intereses simplemente repiten la frase: ¡Yes Mister President!

(Imagen tomada de Internet / Derechos reservados por el autor)