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Sábado, 08 Marzo 2014 21:45

Matamoros, ciudad apocalíptica

Written by José Luis González Gazca

matamoros

Hijas:

Matamoros actualmente, me parece una ciudad apocalíptica, se vive de prisa, las avenidas principales cuando llueve mucho, se llenan de agua, a tal grado que la gente se burla diciendo, que ira a buscar la góndola, para navegar por sus canales estilo Venecia. Algo tiene de especial. Cruzando el Río Bravo, viven tíos y primos de ustedes, que hicieron su vida en Estados Unidos y poco vienen a visitarnos, y no hemos ido a verlos porque ya se nos termino el permiso para cruzar el puente internacional. En este lugar pasan miles de mexicanos cuando quieren entrar a Estados Unidos y encontrar un trabajo, se pueden quedar a a vivir, por un tiempo y a veces se quedan para toda la vida, como si quedaran atrapados.

Aquí nacieron, "aquí les toco vivir, en la región mas transparente del Río Bravo" parafraseando un poco al Sr Carlos Fuentes, a quien están obligadas a leer, y digo obligadas, no porque las vaya a
someter a leer a fuerza literatura que quizás no les gusta, ni modo, les tocó un papá que tiene severos problemas con el sistema educativo en México y "a güevo" lo tendrán que leer, no hay de otra.

Les decía, nacieron en Matamoros, una ciudad donde algunos dicen, que las generaciones cuentan, ustedes son de segunda generación, porque nuestros padres, sus abuelos, nos hicieron primera generación. Están para saber, que sus abuelos, no son Matamorenses. Vienen de la llamada población fluctuante, imaginense a los gitanos de García Marques en 100 años de Soledad, que andaban de pueblo en pueblo hasta que llegaron a Macondo. Sus abuelos dejaron sus lugares de origen, porque aquí había mucho trabajo entre el algodón y la industria maquiladora en décadas pasadas. La ciudad productiva y fiestera derramaba azúcar que atraía a millones de hormigas negras que venían a de todos lados de la república a mejorar sus condiciones de vida, sus hormigueros. Pero eso ya pasó, muchos sueños no se cumplieron y a nuestros padres, sus abuelos, les quedan bellos recuerdos y una realidad poco agradable.

Tiempo atrás, yo recuerdo a mis hermanos, que podían convivir en las calles sin pavimento, se podía andar muy bien en bicicleta por las colonias, ir a visitar a los amigos a pie, hasta salir de noche y venirse caminando al terminar la Expo Fiesta, desde allá por toda la Ave. Pedro Cardenas, luego por periférico, había entonces gente en la calle, que hasta te sacaba plática. Hoy esos días han terminado, nos hicimos algo miedosos para ir por todos esos caminos y para hablar con otra gente, porque la inseguridad, como hoy le llaman a la psicosis colectiva, a la zozobra, esta al orden del día.

Ya no es confiable hacer esas travesías a pie y a veces ni en coche. Tal es la cuestión de la violencia (todavía hay quienes dicen que la frontera siempre ha sido así de violenta), que muchas familias se han vuelto mas hogareñas. Yo de vez en cuando hago caso omiso, y se me hace de noche con los amigos, pero luego me las tengo que ver son su madre, ella nos quiere mucho.

Al momento que escribo este texto, no conozco mucho nuestra región, me propuse la meta de ir a ranchear si fuera posible aún, llevarlas a conocer los lugares más representativos de nuestro Estado. Aquí se encontraron osamentas de los hombres más antiguos de America Latina, según una reciente noticia del Instituto de Antropología, esto lo recibí con mucha emoción, porque hace olvidar los horribles hallazgos de otro tipo de osamentas, y es que luego solo somos noticia cuando aparecen cientos de cuerpos sin vida. Muchos Tamaulipecos se sienten orgullosos, yo realmente no se porqué, pero me gustaría saberlo. A lo mejor estoy sonando muy pesimista, pero trato de ser franco, así es como siento mi alrededor, pero no le temo a lo que me puede pasar, es decir, uno tiene que salir a trabajar y a distraerse, tiene que hacer cosas fuera del hogar, no podría vivir enclaustrado toda mi vida, por temor a recibir un balazo o sufrir un levanton express o un atraco. Son ya parte de la convivencia en Matamoros. Lo que cuentan y platican los vecinos, en muchas partes es lo mismo. Y si, nadie hacemos nada. Quisieramos que los narcosatanicos fueran una leyenda como lo fue el Chupacabras.
Estamos esperando a que un día nos despertemos y el monstruo ya no esté ahí.

Pero no todo está tan mal. He conocido muchas personas, de ámbitos diferentes, que hacen interesante nuestra estancia, en esta película de Hollywood de bajo presupuesto, algo así como un Western mafioso de los Hermanos Almada (Actores de culto de los video home mexicanos).

Y entre todos nos estamos contando como nos va en la feria, pero hijas, no se me espanten, tampoco es que todos los días tengamos altos derrames de adrenalina, los que viven en otras partes de la república no se explican, como es que seguimos viviendo aquí. Que no nos mudamos, que nos gusta la mala vida, dicen. Algo así como huirle al desorden. Por así decirlo, ya estamos curados de espanto.

Lo más importante, es que se va uno encariñando con la gente, con rincones que le traen recuerdos de la infancia, con lazos familiares, con amores de adolescente, con anécdotas que solamente en este lugar reviven y tienen su escénica. Y por eso, posiblemente es que uno se queda, o regresa. Porque así que digamos, que bruto, que bonita está esta ciudad...

Les adelanto que no les voy a contar historias de narcos para dormir, ni a cantarles sus corridos, realmente me gustaría que encontraran en la literatura un escape, esa terapia que solo los libros saben dar, aunque cuando uno trae otras cosas en la cabeza, es difícil que las ardillas que tenemos en el cerebro se pongan de acuerdo, lo mejor es siempre leer relajado y eso si con mucha avidez. La lectura es una herramienta poderosa, para que el conocimiento tenga de donde apoyarse y que el espíritu helenístico, si se tiene, se entienda mejor con las emociones y la razón de vez en cuando alumbre las penumbras de esta ciudad. Esta será la armadura con la que deberán protegerse.

Por eso les sigo guardando libros, los que ya he prestado probablemente no regresen a su lugar, eso es algo que tendrán que aprender, a tener cuidado a quien le prestan los libros, se que es mas fácil darles una copia de un PDF, pero a mi en lo personal me aburre leer en la computadora, tengo que oler el papel de los libros, y tener contacto con ellos, ya me quedé en la brecha generacional de quien se niega a comprar los Kindle, me ahorro el gasto, y esos aparatos, que hacen creer que lees un libro en un monitor.

Tengo ganas de contarles, como me fue en la política, aunque debo confesar que antes aborrecía todos los temas políticos, culpa del PRI, ahora que me ya me animé a participar es culpa de Marx. Pero eso, ya será en otra ocasión. Es todo por hoy. Las amo.

(Imagen tomada de Internet / Derechos reservados por el autor)