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Miércoles, 05 Marzo 2014 21:04

Perfume Azul

Written by Rogelio Flores de la Luz

 POESIAROGELIO

PERFUME AZUL

I

Empotrada.
Oscura nube de lluvia
en el pico de los cerros de septiembre.

Desatada luz
que cabalga los pastos húmedos del aire.
Temblor de mirada
que la recorre de lado a lado
como una espada de dos filos
clavada en el agua.

Perdida,
apenas bajo la piel de la mar
donde navega cada noche
el silencio en la boca.

II

Si tocara tu voz,
si la tocara como el viento palpa con
la mirada de las manos.
Si pronunciara lento tu cuerpo,
deletreando el aire cálido
de tus pechos parlantes.

Si tatuara el grano de tu voz en mi lengua
trazando húmedas sílabas.
Y si habitara tu voz
con el latido que la vocal da
a la palabra.

Si prendiera tu voz en mi voz
como una consonante
dulce y secreta.

III

No soy solamente solo,
ni puedo, aunque lo quiera,
ahogarme en este mar ausente,
y vestir esta sombra líquida
que no es mía,
o forjar las ceremonias secretas
del olvido.

IV

Soy a la deriva
en la holladura redonda
de tu cuerpo.

Náufrago en este mar
mal correspondido,
encrespado de bocas,
arrebatado de los labios ocultos
de la luz.

¿De dónde viene el claroscuro,
el olor azul que instaura el olvido
con una sola mirada?

V

Dunas de piel,
hondonadas que el viento esculpe
sin descanso.
Húmedas soledades
bajo una sombra dulce.
Levantados senos
en la palma de la mano.

Pezones
como moras rojinegras
a punto de estallar
con el verano de la lluvia.

Ojo de agua, profundo,
empozado de penumbras.
Mirada líquida
en el espejo que camina solo.

Montículo abriéndose,
como la mar levanta la noche
ante el péndulo lunar.

Dividida sombra en el centro de tu cuerpo,
ahí donde la respiración se detiene,
tendida boca abajo, abierta
como una fruta con el sol adentro.

VI

No es como si de pronto, invisible
como la soledad desviste las palabras,
se desatara la memoria secreta de la piel y los presagios
sucumbieran en la infinita desnudez
que en el viento habita.

Qué sé yo, pero sucede.
Hay instantes, antes de abrir los ojos,
entre la noche y el día,
todavía con la mordida del sueño
en el pecho, aún bajo el silencio rojo
que el amor deja olvidado,
despertamos en el sueño
y abrimos los ojos al futuro.

VII

Si el sol obedece a su infinita sed de oscuridades
y la penumbra extiende, irremediable,
sus alas de un silencio verdinegro
en busca de materia donde asirse
y derramar los olores de la ausencia.

¿Es el ser un relámpago en el sueño,
bajo un cielo desangrado
que de luz gotea?