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Jueves, 06 Marzo 2014 20:50

Algo que da qué pensar / Notas sobre la novela Martes de carne

Written by Rogelio Flores de la Luz

ROGELIOESPEJO

"Un juicio estético sobre el objeto del placer no es algo pensado, sino algo que da qué pensar" Kant, Crítica del juicio, primera parte.

Nada más placentero para un lector, cualquier lector, que la sorpresa. Hay quizá tres modos de leer un texto: Leyéndolo todo o en parte, sin regresar ni volver la mirada; pero también se puede entrar en un texto y nunca salir, continuar recorriéndolo de por vida; y un tercer modo donde el lector es sorprendido y termina la lectura sabiendo que regresará una o más veces. Martes de Carne es una novela que llama al lector a recorrerla de nuevo por caminos distintos. Y esto, nunca dejará de ser un placer inesperado.

1.- El lenguaje de la novela Martes de Carne (Ediciones Intempestivas/ Universidad Autónoma de Nuevo León, 2012), escrita por Roberto Maldonado Espejo, bordea la prosa poética, y en algunos pasajes, pródigamente, se desborda en una especie de ¿realismo mágico? ,¿barroquismo? Constituye la recreación de un estilo "refinado" en y del ámbito popular de la "vida nocturna". Es quizá el estilo propio del parroquiano habitual y también del que asume completamente el modo de vida del burdel con todas sus consecuencias, pero que lo percibe de un modo que "adorna" una dura existencia llevada al margen de las "buenas costumbres", de la religión y de la moral pública. En el "habla" del burdel conviven la dureza de un medio de subsistencia que implica el goce de la carne para los clientes, y un código de honor de la desgracia, sazonado con cierto aire romántico tardío. En el lenguaje de Martes de Carne surgen las metáforas y giros "arcaicos" quizá emanados del código de la desgracia (¿una dosis de fatalismo?); posiblemente está inspirado en el "habla-estilo" del cabaret, conocido en una de sus formas más puras (idealizado) por películas clásicas de la época dorada del cine mexicano (1930-1940) que cuentan la vida de aventureras, bailarinas y prostitutas. En gran medida, Martes de Carne está escrita como "novela cinematográfica o fotográfica" y es posible visualizar las escenas en pantalla grande o fotos panorámicas.

2.- Martes de Carne gira en torno a la última noche (la despedida, el cierre) del burdel el Siglo XX: fin de una época, de un modo de vida, de un estilo, ¿fin también de una estética del burdel?

3.- El azar y la redundancia: la lotería mexicana, donde todos o casi todos comparten/conocen de antemano la breve historia "cantada" de las 54 barajas: el azar que compone y descompone la vida y la convierte en refranes de un saber popular acumulado por generaciones. Los personajes de Martes de Carne "encarnan", personifican, la baraja de la lotería. ¿Es posible que todos los que compartimos esta nuestra cultura estamos personificando en realidad, consciente o inconscientemente, alguna de las barajas (estereotipos)? Hay sobradas razones para pensar que cada uno tenemos un apodo, tal y como tenemos una sombra sin rostro.

4.- Así como "corre y se va corriendo" el juego de la lotería mexicana, la novela está narrada a partir de las barajas, las cuales van dando título a las partes (excepto una: "Jugada inconclusa por culpa de los chapuceros"). Tal cantidad de personajes e historias se entretejen en el ámbito del Siglo XX. No alcanzo a ver un personaje-historia central o protagonista, aunque destaca la historia de Arcángel Garza, heredero de los capitanes de industria regiomontanos, obsesionado por cerrar el Siglo XX y hacer soportable el tormento de celos que no admiten que La Dama, su esposa, posea un pasado amoroso donde él no existe.

5.- Martes de Carne se construye a partir de la historia, nunca considerada por cronistas oficiales o formales historiadores como parte importante de Monterrey, de la vida nocturna de la ciudad. Los retazos de esta historia están dispersos en la nota roja de los periódicos y en la memoria de los que sobreviven al cierre del Siglo XX y de los otros antros que florecieron en la época anterior a la globalización neoliberal. La novela de Maldonado Espejo constituye una posible recreación literaria de parte de la historia de la llamada "vida nocturna" de Monterrey, anterior a la aparición de los table dance, las salas de masaje (open), los shows de luces y música ensordecedora, etcétera.

6.- Las historias que forman parte de Martes de Carne tienen en común, además de estar entretejidas en el Siglo XX, el hecho de ser principalmente historias de amor (aquí cabe también el desamor, el odio, el rencor amoroso, el deseo, etc.), es decir, del amor como sufrimiento, auténtico "dulce tormento" que viene de los sonetistas italianos renacentistas del dulce estilo nuevo y ha recorrido un largo camino hasta los versos de nuestra música . Al parecer ningún amor está libre de culpa y solo de esta manera conocemos el amor. El código de la desgracia del burdel se alimenta de este tipo de "amor sufrido", pero también de un honor que se manifiesta en la valentía y la lealtad hacia quienes viven y respetan los "usos y costumbres" del burdel.

7.- La Muerte funge como narradora (invisible) de la vida de los personajes: cumple el papel de maestra de ceremonias omnisciente de los que asisten a la última noche del Siglo XX. Frente a ella, junto a ella, con ella, compañera del El Valiente ("todo le vale madre"), La Muerte testificará los juegos amorosos que desata su hermana menor. La Muerte no discrimina, todos son iguales para ella, todos los mortales están condenados de antemano a morir. Mira sin envidia, atestigua siempre lo inevitable. La Muerte en Martes de Carne fija la mirada en los personajes y sale de su distanciamiento, es decir narra historias desde la compasión por los caídos en la desgracia. ¿Cómo mira la muerte? Mira la vida escurriéndose, mira la vida muriendo, mira a través del espejo los pecados capitales: la lujuria, la soberbia, la gula, el orgullo, avaricia, la ira, la pereza. Es el amor (placer y goce) lo único significativo que se interpone por algunos instantes (soñando con la eternidad) entre la vida y la muerte.

8.- Personajes de Martes de Carne: La Calavera, El Valiente, La Escalera (grande y Chica), El Venado, La Camarón, La Mano, El Pájaro, El Barril, El Negrito, La Pera, La Estrella, La Dama, El Pescado, La Campana, El Gallo, La Luna, La Araña, El Nopal, La Chalupa, El Catrín, El Diablo, La Rosa, El Cotorro, El Sol, El Borracho, La Palma, La Sirena, La Botella, Las Jaras, El Soldado, EL Paraguas, El Corazón, El Mundo, La Maceta, La Sandía, El Árbol, El Tambor, El Bandolón, La Rana, La Luna, La Garza. Tal cantidad de personajes, algunos sobresalientes, recrean con sus historias una cultura popular urbana de hondas raíces rurales que agoniza bajo la globalización. Arcángel Garza no pertenece a la baraja de la lotería mexicana, es de arriba; el poder del dinero lo desarraiga de una cultura popular que se resiste a una globalidad que exige la destrucción del presente-pasado para quedarse con un futuro adelantado que finge ser el presente (tan efímero que no logra echar raices). La Dama (en discordia) da la impresión de convertirse poco a poco en un fantasma; incorpórea apunta al pasado. La Dama, antes mujer de El Catrín, es lo único que el poderoso destructor Arcángel Garza quiere conservar de un mundo condenado a desaparecer. Representa, quizá, un bello trofeo que el conquistador puede colocar en la sala de su mansión o en las fiestas de beneficencia, para regodearse de su poder, para dar testimonio del vencedor en la guerra del amor.

9.- En Martes de Carne la música y la gastronomía popular juegan un papel necesario e importante para la recreación de la cultura popular propia del antro. Ahí se plasma plásticamente gran parte de la educación sentimental y sensual de lo que todavía podemos llamar el pueblo de una nación. Bajo esa música, los olores y sabores de la comida, aprendemos a cortejar, amar, y sobre todo a vivir-sufrir, pero también a gozar: recorrido de una zona de "tolerancia" donde la fantasía tiene una oportunidad.

10.- Raberiano, al igual que Arcángel, no pertenece a la baraja de la lotería: lee la suerte en las cartas de la baraja española a las prostitutas del Siglo XX y sirve de maestro-guía (consuelo) en el camino de la desventura y el goce. Podemos imaginarlo sentado frente a su mesa habitual esperando que lleguen los clientes para conducirlos de la orilla de la desventura-incertidumbre a la orilla de la esperanza fugaz a cambio de unas monedas.

11.- ¿Es posible leer Martes de Carne echando el lector de nuevo las barajas (las partes, los pecados, las escenas), rehaciendo el pacto inicial hecho con el autor y el texto? Vale la pena intentarlo.

(Imagen tomada de Internet / Derechos reservados por el autor)