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Viernes, 04 Marzo 2011 10:24

La escritura poética femenina en Nuevo León*

Written by Ernesto Castillo

poesia femeninaDespués de realizar un recorrido por la poesía, en particular la femenina, del área metropolitana de Monterrey, durante tres décadas, encontramos que un sector de mujeres escriben de manera tradicional, ya que su expresión escrita apela a formas ordinarias al plasmar su idea del amor y abusan al utilizar los adjetivos, en los ejemplo vistos no recrean sus experiencias, sólo las mencionan; otro grupo de mujeres refleja profesionalismo: acuden a talleres literarios, aplican sinónimos y otros recursos lingüísticos, participan en concursos literarios y se identifican en una comunidad poética, son lectoras consumadas y asimilan ese proceso para reproducir su experiencia personal.

En la manifestación y divulgación del presente género han contribuido los medios de comunicación, gobiernos e instituciones educativas y otros sectores. Entre los medios de comunicación están, principalmente, El Porvenir, con la sección "Aquí vamos" (versión electrónica), y El Norte, con el suplemento "Ensayo", así como las direcciones culturales de gobiernos municipales y estatal. Del mismo modo, la Universidad Autónoma de Nuevo León ha implementado una política editorial desde 1996, la cual ha rendido frutos valiosos; en menor medida están las aportaciones de la Universidad de Monterrey, el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, la Universidad Regiomontana, sin faltar, en estas tres décadas, el esfuerzo personal y colectivo independiente de escritoras que son como una flama que alienta el espíritu de la palabra.

El crecimiento intelectual de las autoras ha sido fundamental: respondieron a las inquietudes de la época: el movimiento feminista, los ecos de una generación rebelde de los setenta, las poéticas contemporáneas y se enfrentaron a otros discursos con una actitud contestataria.

En su escritura mencionan las montañas que nos rodean, las principales avenidas de la ciudad, la contaminación que nos consume, la economía y otros aspectos urbanos, sin embargo, una de las temáticas que desarrollan con más aciertos estilísticos es lo afectivo, la descripción de su relación amorosa; su inquietud por hacer de la poesía un instrumento que dé cuenta de su visión íntima en un plano estético.

Los nombres de Leticia Herrera, Minerva Margarita Villarreal, Graciela Salazar, Patricia Laborde, María Belmonte y Marisa García son fundamentales en lo desarrollado; sus acciones y participación en diferentes espacios culturales, así como su compromiso social, dan cuenta de ello: mediante un texto poético a principios de los ochenta, Belmonte exigió la entrada en general de las mujeres a las cantinas, García trazó diferentes imágenes del Monterrey urbano, Laborde impulsó la literatura con la publicación de La hormiga errante; mientras que Herrera y Villarreal escribieron diferentes textos eróticos y con ello impulsaron una nueva literatura amorosa.

Por la información recabada para este trabajo expusimos, que no fue fácil ganar los diferentes espacios que lograron las autoras con impulso, decisión y en el ánimo de que la nómina de mujeres creciera. Por ejemplo, en el suplemento cultural "Aquí vamos", regularmente no aparecían las autoras locales en las páginas principales, algo similar ocurría en la revista Deslinde, por señalar algunos ejemplos, pero sí se les daba espacio a los autores extranjeros, a otros con renombre nacional y a determinados escritores locales.

En los diferentes proyectos literarios de la década de los ochenta predominan los hombres: las publicaciones del sindicato de la UANL, las de gobierno o las generadas por el escritor Jorge Cantú de la Garza, así como las antologías editadas, situación que se da hasta principios de los noventa.

En la década de 1990 surge un panorama distinto en el ámbito literario: crece el número de talleres literarios y mujeres profesionistas, se incorporan más a los apoyos económicos en este rubro, aumentan las ediciones con títulos de las mismas; surgen diversos encuentros literarios y, en general, las condiciones favorecen el crecimiento y presencia de la producción literaria femenina.

Los nombres de Lucía Yépez, Patricia Pérez Sepúlveda, Lourdes Olmos, Bertha Mónica Treviño, Elizabeth Hernández, Ana Margarita Ríos Farjat, Anna Kulick, Malena Múzquiz, Maguca Mar, Katia Irina Ibarra, Minerva Reynosa, Jeannette Clariond, Rosy Elizondo, Claudia Villarreal, entre otras autoras, comienzan a perfilarse en los diferentes espacios literarios de la localidad en la década que inicia, aunque algunas de ellas, como Maguca Mar, Lourdes Olmos o Jeannett Clariond, ya habían publicado desde finales de los ochenta en diversos escaparates locales.

Algunas de las poetas mencionadas participaron en proyectos independientes valiosos, pues fue una puerta para integrase y socializarse con la comunidad poética.

La escritura femenina pronto se ve con más frecuencia en antologías, revistas, periódicos y publicaciones individuales; del mismo modo surgen encuentros literarios en diferentes puntos del área metropolitana, principalmente Santa Catarina, Monterrey y Guadalupe, sin faltar los encuentros de escritores generados por CONARTE y las diferentes convocatorias literarias que influyen para una mayor presencia de la poesía femenina.

Otro elemento en ese crecimiento literario es la descentralización cultural que inicia desde finales de la década de los ochenta y se consolida a principios de los noventa. De esta forma surgen apoyos mediante diferentes programas culturales creados desde la Ciudad de México y en los cuales las revistas Cultura Norte y Tierra Adentro cumplieron un papel fundamental al promocionar la obra de nuestras autoras y gestionarles ediciones.

En el desarrollo que ahora mencionamos fueron trascendentes los diferentes encuentros literarios realizados en los estados de Coahuila, Tamaulipas y Nuevo León, pues las autoras intercambiaron información y dialogaron sobre sus respectivos proyectos, enriqueciendo nuestra literatura; todo lo anterior fortaleció de manera importante la producción artística de jóvenes creadoras y autoras consolidadas.

En los últimos años de la década de los noventa y principios del nuevo siglo, las escritoras incorporan las nuevas tecnologías de la información para tener una mayor cobertura en sus propósitos, acuden principalmente a la internet para hacer de la mismo un espacio interactivo y divulgar lo relacionado con la poesía en otras latitudes, contexto en el cual la retroalimentación es un catalizador para lograr mejores propósitos estéticos.

En la primera década del presente siglo se distinguen los nombres de Mariana Pérez-Duarte, Liz Durand Goytia, Teresa Cuello, Virginia Leija, Julia Verónica Caballero Gil, Virginia Rodríguez, María Ayala, Natalia Luna, Yolanda Aguirre, Gabriela Cantú Westendarp, entre otras.

Por otra parte, la poesía tradicional siguió produciéndose, ya en ediciones de autor y otras auspiciadas por instituciones educativas o de gobierno, y en donde se distinguen los nombres de: Jacinta Velázquez, Luri O. Grajea, Olga Aguirre, Sonya Garza Raporrt, Josefina Rodríguez Longoria, Blanca Sánchez, Yolanda Barrera y Rosa María Villarreal, por citar algunas.

Otra característica de los diversos suplementos y revistas culturales es su visión democrática, los criterios para publicar un poema fueron muy variables, se podía leer una propuesta poética relevante y a un lado un texto descuidado por lo excesivo de sus adjetivos y otros recursos que lo opacaban.

También creemos que nuestra poesía femenina amorosa es interesante como lo que hoy se escribe en Argentina, Colombia, Ecuador o España, es así por los reconocimientos que algunas de nuestras autoras han obtenido a nivel nacional o en el extranjero, porque su poesía hace referencia a nuestro medio geográfico, provocando que nos identifiquemos con los recursos utilizados, porque a través de la misma apreciamos su libertad, su pensamiento y su mundo íntimo, un punto de partida para iniciar el diálogo y conquistar el horizonte.

MUESTRA DE POESÍA FEMENINA AMOROSA

Mi deseo es una águila miope

que vuela tropezando

en los picos de tus montañas

un león encerrado

en la carpa de tus verbos

una urraca ociosa

picoteando tu vientre

de fruto maduro

Leticia Herrera

("Aquí vamos", 26 de febrero de 1984)

 

Quisiera pasar mi lengua

por tus dientes

para arrancarles ese brillo

que me asalta, me incita,

porque claro

unos dientes sin brillo

serán como dulces

Lucía Maluy Mijares

("Aquí vamos, 24 de junio de 1984)

 

II

Prosema

Llueven besos

sí, tus besos de locura

bañan mis senos,

los prenden, los sacia

y vuelcan su ardor en esos labios

Magucamar

("Aquí vamos", 7 de enero de 1990)

 

De madrugada

a José Javier

Entró en tu cuerpo como quien camina solo

por la noche

como quien desciende hacia el escalofrío

hacia el rumor del viento.

Entro en tu cuerpo desde que desabrocho

tu camisa

desde que tu pantalón cae hasta quedar

Sin vida.

Y cuando mis manos y mi lengua te acarician

Cuando tu piel es saboreada mordida ensalivada

Cuando me atragantó con la calidez

de tu dureza

de súbito desesperada y temblorosa

¡ Cómo has entrado de entero tú en mi ¡

Minerva Margarita Villarreal

("Ensayo", 1 de febrero de 1987)

 

Para entender la virtud Ustedes

necesitan

saludar al viento y canto de la noche

y a la mujer desgarrada

En el torbellino de la tierra

Luego En un extremo

en el punto justo de la ingle

el velo se encajará

se incursionará eterno

como esperando inicio del otoño

con días inamovibles

machihembrados en el tiempo

Dicen que en octubre

las miradas se dedican a la luna

y que los sexos se inquietan

como remolinos de párpados floridos

Es momento de estar

María Belmonte

("Ensayo", 2 de septiembre de 1984)

 

Aquella tarde

Aquella tarde mojada de naranjas

en mi mano sorprendida

escribiste un beso

revelaste en un candil de chocolate

las estrellas de Neruda

mi luna y mis mieles sin edad.

Entonces

recorrimos los significados, los pasados

tu vida, mis luciérnagas y los ojos que mordían;

pero todo se oculta bajo las sillas blancas;

tu camisa de cuadros azules

tu guitarra.

Hoy, no has traido las orquídeas

ni las rosas para vestir la tarde prometida

los azares derretidos entre la lluvia

eligieron escaparse con los grillos

a inventar otros violines

y fabricar otra tarde con naranjas.

Graciela Salazar

("Ensayo", 28 de octubre de 1984)

 

Dos simplemente

La ruta entre mi espacio y mi locura

es apenas un girón de tiempo abierto

que en plena madrugada nos sorprende

tendidos en el sueño cotidiano.

Como náufragos llegamos

como náufragos

buscando su isla prometida,

entretejido

en las alas inmensas del océano.

Envueltos en la magia del destierro

el día no basta.

Patricia Laborde

("Ensayo", noviembre de 1986)

 

Amor de agua

Me va llegando la canción de tu imagen

y yo la sigo

y yo la canto

repito tu imagen con mis labios

y luego tu nombre con las manos de mi nombre

Dejo que me lleve

la lluvia de tu voz de agua

tu voz acuarela que escurre al aire

y tu imagen toda

que es un canto perdido

una noche disuelta

una música líquida al eco de marzo

Se quiebra el instante

y me uno a ti en el canto de ti mismo

me uno a ti como el naufragio

donde yo me quiero tras tu paso

Soy ahora

el oleaje del viento que te nombra

soy el agua de tus ojos y tu voz de agua

Yo soy el canto

que se rompe como un sueño

y se extiende

en la playa transparente de tu imagen.

Margarita Ríos Farjat

(Revista Deslinde)

El diablo juega conmigo

I

La oscuridad cae

y el deseo de ti

arrastra conmigo

el recuerdo

Viernes santo

dulce viento

la oscuridad caía

como ahora

y la clara luna

distendía sus rayos

entre

tus labios

y

mis blancas manos

el asombro

dominaba tus ojos

tus miradas iban y venían

alertas

dulces palabras

tus palabras

suaves caricias

las de tus manos

qué placer el silencio

qué goce tus suspiros

qué día inolvidable

viernes

Viernes santo

¡qué deseo!

Julieta Renée

(Revista Deslinde)

 

Mi muso

Mi muso es como la fauna escurridiza del desierto; se oculta a la menor conflagración y aparece luego mostrando sus hallazgos. Puede ser tan provocador como un amante narcisista. Tampoco voy a negar sus cualidades, es un muso divertido y particularmente curioso. Hurga, sobre todo en los recuerdos, las visiones y los sueños sin perdonar a las noches luminosas.

La urbe regia ha sido el fermento para esta relación contradictoria. Su densa realidad es el necesario contrapunto para búsquedas y forzados exilios, somos utopistas reforma y en las andanzas hemos conocido a oscuros perseguidores de la poesía y de la vida.

En esta segunda entrega, he sido contundente a su reclamo de supuestos desapegos, después de todo, un muso intolerante no cabría en mi deseo...

Marisa García

(Oficio, número 11, noviembre de 1990)

 

Llamadas húmedas

Habló por teléfono

Sólo para contarle de los recursos literarios

En torno al amor,

de cómo conquistaba chicas haciéndoles poemas,

dijo desclavar las alas y rezar un rosario

tatuarse el alma y otras cursilerías.

No lo presintió

pero al decírselo le estaba bajando

lentamente las bragas y desabrochando

dulcemente el sostén,

dijo no interesarle ninguna de las chicas

pero a esta la amaba

y la conquistaba con ternura

Yalile Ficachi

(Oficio, número 127, abril de 1998)

 

Acepto la cita

sólo si prometes que

al desnudarme

me quitarás también la memoria.

Tania Gerard

(Oficio, número 157, octubre de 2000)

 

Incendio

El amor arde está noche a cielo abierto

Tu aliento está cerca

mi voz palidece

Se conjuga en la garganta

una palabra apenas

un gemido

continua el incendio

Germinamos

Los alientos se agolpan

en la tierra que aparece

Te abres todo como un cáliz

en que mi sangre se hace eterna

De pronto tu boca

tormenta de rosas

donde palpita la mía

el abismo dulce moja

mi tierra desenvainada

arde

arde

en mis manos

el vestigio de tu espalda

Adriana Esthela Flores

(Oficio, número 201, mayo del 2004)

 

En el silencio

Invento mil caricias

Sin futuro.

Anestesio mi cuerpo

Pacífico el alma.

Presto al aire tu nombre

Por mi asfixia.

El sádico tiempo explora

Mi locura voluntaria.

Persisto en mu delirio

de llamarte.

No quiero extraviarme

En el silencio.

Leyla González

(Oficio, número 202, junio de 2004)

 

Caricia que dispone

a Santiago

Quiero empaparme de tu lluvia,

que corra sobre mi cuerpo

y se desparrame hasta mojar mis pies desnudos,

lento llegues

hacia donde la hierba canta y se ladea

luz

de tu caricia

que dispone el fruto,

boca arriba espero

el gozo de lluvia que revienta.

Jeannette Clariond

( Mujer dando la espalda, 1995)

 

seguir el paso

Te imaginé de compras en el mercado,

al prender la secadora

y en la cocina con el pan recién hecho.

Soné en prepararte el baño en cada gira

y en tu maleta incluir mi fotografía.

El amor no permitió claridad:

eras mi gurú, yo quería hacerte hombre.

Elizabeth Hernández

(Quijano, El muso, 1997)

 

son las doce y es invierno

Cae la noche es invierno

y los poetas a las doce

en Central Park

se acarician se frotan sudan

beben malas intenciones

en una copa de mezcal

saborean la noche en sus ombligos

y al hacer el amor

se revuelcan llenos de espuma

pero sólo a causa del invierno

una mujer corre por las calles

brindando con whisky

turbio de bocas

su monte de Venus

Dios del vino acoge a los amantes

Bebo la última copa de la noche

es invierno

Copulemos

Lucía Yépez

(Con cicatrices pero a salvo, 1997)

 

andrómina la yegua y el verano en la cabeza

Esta ciudad tiene el rostro adolescente, el muslo firme,

Los senos de película.

Esta ciudad pasa frente al gran escaparate de una

guerra

y a nadie pertenece.

Ninguno pidió una ciudad vieja, correctamente

maternal, en mangas de camisa.

Ninguno alzó su mano para solicitar una beca de

creatividad, un premio a la sumisión.

Ninguno firmó una larga carta, redactada con Disculpe,

Modernidad, Deber,

Ninguno ha puesto su trasero al servicio de la vieja

burocracia cultural.

Y lo haremos.

Y la ciudad lo verá con buenos ojos.

Está ciudad está con ganas porque no hay quien la

alcance

Ofelia Pérez Sepúlveda

(Cuartos privado, 1997)

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*Flores en el desierto, poesía femenina de Monterrey

Primera Edición, 2011

Ernesto Castillo

Universidad autónoma de Nuevo León.

Impreso en Monterrey, México.

(Imagen tomada de Internet / Derechos reservados por el autor)