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Jueves, 06 Enero 2011 17:50

Aniversario con pistola

Written by Indran Amirthanayagam

                          

ANIVERSARIO CON PISTOLA

En este centuagésimo aniversario

de la Revolución Mexicana

que se desató en aquel

20 de noviembre contra

la dictadura vuelta

enloquecida de Porfirio Díaz

la cantante Lila Downs

ofrecerá un concierto

en la plaza de su colonia,

que pertenece todavía

a nuestro querido

Manuel Ulacia,

dice ella, " olvida-lo

el pasado," los años dolorosos,

el nacimiento de México

libre aullando, y si mi Mejica

vamos a bailar y celebrar

bailando y recordar olvidando

la cara beatifica de nuestro

amigo, papa, abuelo, muerto,

renacido esta noche

de invocación, de colores puros,

precisos, de alebrijes

despertado en los sueños

de la muchedumbre dando

palmadas, una noche

tranquila de músicos europeos

y mexicanos—world music—

como si estuvieran

de vuelta en casa

para un partido

de las eliminatorias

los futbolistas que juegan

en las grandes ligas

de ese continente

esta noche en Coyoácan

una fiesta de bienvenida

al hijo prodigo, mas quieta,

recordando los muertos

recientes de este México

enloquecido que quiere

guardar sus libertades

ganadas por Villa y Zapata

y Madero a la fuerza,

perdidos durante la era

del partido único, titubeando

bajo los caudillismos

contemporáneos,

y cien años después

todavía el mando de la pistola.

 

A LAS LECTORAS DEL METRO 

A las mujeres y los niños de México

separados por el estado en el extremo

norte del andén de la estación Revolución

les dedico este poema. Las veo vestidas

en ropa cotidiana de sus trabajos hogareños

al lado de sus hijos con sus dientes

manchados por la coca cola y pienso

¿para dónde van las hembras

de las marquesinas? No toman el metro

porque las llevan sus hombres

en autos tsuru sobre el segundo piso

del Periférico. No bajan al subsuelo

porque no se maquillan para estos

paseos subterráneos. No descienden

a las vías salvo en las fantasías

despistadas de un hombre

que cruza la línea marcada

por la policía cuando ya

ha abordado el tren asediado

por una bruma de deseos y culpa,

solito por ver tantos hombres o salvajes

o monos en busca de compañía hasta

en el metro. Ahora se venden libros

de culto, intelectuales, que narran

la historia de la conquista a 10 pesos.

Por cierto los estafadores de los derechos

de autoría han tomado nota

de los estudiantes que viajan

en los vagones, y que alivio para

alumnos permanentes, poetas

ya cincuentones, ver de repente ante

ellos una mujer pintada con tonos delicados,

que nos da un señal de aprecio,

una mirada de cómplice por el transcurso

del viaje, mientras nos asomamos en el libro

que nos ha vendido otro hombre.

Mexico D.F., el 20 de noviembre, 2010

(Imagen tomada de Internet / Derechos reservados por el autor)