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Jueves, 13 Marzo 2008 00:00

Los nuevos Hamlets: Felipe El Confundido e Iván el Esquizoide

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Todos los días ante sus espejos y frente a las páginas de los periódicos se preguntan: Ser o no Ser. Seré o no Seré ¿Soy o no Soy presidente? ¿Soy o no Soy secretario de Gobernación? Uno, el jefe, se murmura a si mismo en su monólogo interior. “El Peje dice que soy falso, ilegítimo, espurio presidente, que él es el verdadero. ¿Será acaso que me estoy convirtiendo en la sombra de mi mismo? ¿Será que el fantasma de mi padre me roba la identidad por ser un hijo desobediente?”. El otro, Iván, el subalterno, se siente confundido porque le descubrieron el poder de su firma como funcionario-negociante a favor de las empresas familiares a sólo dos meses de presentarlo en sociedad como el chico maravilla, el galán de galanes que quiere ser presidente, el negociador estrella de la reforma energética que añoran Felipe y sus patrones.

El gancho al hígado que el mero día de la bandera le asestó El Peje lo ha dejado noqueado, viendo estrellitas y pajaritos en el aire. Nadie de los suyos le ha dicho que está fuera de combate, que ya le pasaron la cuenta reglamentaria y sólo reacciona como zombi; que el oxigeno de boca a boca que le pasan Beltrones y Gamboa (los comodines oportunistas de siempre) de nada sirve (solamente le contaminan más los pulmones) y que desde el golpe brutal sólo balbucea (en la tele y para que se enteren las “amas de casa”) que él es inocente, que todo es un show mediático de los enemigos de la modernidad, de los opositores radicales que no quieren el progreso y desean hacer un mal a México, confusión mayúscula porque el chico de la casta dorada panista, el yupi, cree que él es eso que desde hace muchos siglos y en la ONU se conoce como el país México.

Si el monarca francés Luis XIV decía “El Estado soy yo”, Iván El Esquizoide dice “México soy yo”. Es tal el mareo que se cree todavía secretario de Gobernación en funciones cuando declara, dolido y abrumado, que sigue siendo el negociador con “las diversas fuerzas políticas del país”. Supongo que El Peje, el FAP, el PRD le responden solícitos, muy amigables: “Sí, cómo no Iván, vamos a echarnos un café en Bucareli para negociar contigo lo que quieras , hasta la privatización del petróleo ; sin duda tu firma y tu palabra valen, son transparentes como el aire; eres funcionario de todas nuestras confianzas”. Como están las cosas quien quita y hasta el PRI le saque la vuelta y los partidos chiquitines tendrán que definirse pronto. ¿El PAN?: ellos seguirán vociferando, defendiendo lo indefendible, aclamando a su boxeador derrotado en el primer campanazo del combate por el petróleo que se viene. La confusión de Felipe es tal no quiso darse cuenta que el combate se presentó en el ring nacional y que su pupilo yacía noqueado en la lona. En su confusión de Ser o no Ser el hombre de los Pinos tiró la toalla y se ofreció como mediador en la gravísima pelea protagonizada por los púgiles de Ecuador y Colombia. El ofrecimiento pasó sin pena ni gloria. Tal vez ya se está enterando que murieron varios estudiantes mexicanos en la masacre.

En la era iniciada con la caída del PRI y la chunga del sexenio de Foxilandia, las tradicionales y nuevas derechas quieren, mediante cooptaciones, chantajes, represión y a golpe de campañas mediáticas, convertir lo falso en verdadero, hacer de la mentira una cuestión de Estado y de la política espectáculos tragicómicos y dramas pirandelianos. En el sexenio del fraude electoral reina una supuesta modernidad impulsada por hombres y mujeres impolutos, de manos limpias que confunden la política con el business y el saqueo del erario. El apogeo de la impunidad.