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Jueves, 24 Enero 2008 00:00

Santa Juana de los mataderos o el teatro de la recesión capitalista

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Santa Juana de los mataderos se titula una de las obras maestras (escrita entre 1929-1931) de Bertolt Brecht , dramaturgo que vuelve a resonar, después del olvido inducido por la crítica, la academia, los artistas del teatro, el no tan discreto silencio posmoderno y la propaganda de pompas fúnebres que lo declaraban muerto: para la Fashion cultural, un respetable clásico “demode”. La misma estrategia aplicada a Brecht la han desarrollado para borrar o minimizar a Marx, Sartre, Simone de Beauvoir, Víctor Serge, Trotski y tantos otros y otras que ejercieron “terrorismo” intelectual y estético contra el terrorismo realmente existente y sangriento del sistema capitalista. Pero he aquí que sus fantasmas, sus obras, el efecto de sus críticas están de vuelta, hoy que el mundo entra en la fase del capitalismo Terminal que no se recuperará con oraciones, aspirinas ideológicas, falsas expectativas de sano desarrollo para el futuro y en la tierra de la Gran Promesa. De nada sirve ya el despliegue obsesivo de la raída bandera de La democracia sin adjetivos y discursos similares donde en realidad ya no hay tela de donde cortar ideas nuevas y estimulantes, pues sólo queda el palo que empuñan los próceres para golpear en la cabeza a los herejes que no aceptan el dogma de la democracia abstracta y del “mundo libre” que agitan y pregonan los periodistas Popcorn y los intelectuales Salchichitas.

La pieza de Brecht trata nada más y nada menos de las causas, las contradicciones y los efectos económicos, sociales, políticos y culturales de la Recesión del sistema desatada en 1929 que, como se sabe, paralizó la producción y el consumo, abrió la puerta al terrible desempleo, llevó a la quiebra grandes, medianas y pequeñas empresas , propició el suicidio de hombres poderosos del dinero en bancarrota, generó movilizaciones y agitación política polarizada entre la derecha y la izquierda, el ascenso de Hitler el Grandilocuente, el estallido de la Segunda Guerra Mundial y unos años después el inicio de la Guerra Fría.

Con Santa Juana de los mataderos Brecht , como dramturgo, narrador, poeta y ensayista situado en el terreno cultural y político de la izquierda , pretendía hacer una radiografía teatral de las causas y los efectos del comportamiento extraño (y hasta misterioso para los Fundamentalistas del Mercado) de la Bolsa de Valores que subía y bajaba, hasta que se desplomó provocando terrores y miserias entre los ciudadanos del mundo; el porqué la sobreproducción , la competencia despiadada, la plusvalía, los salarios empobrecedores de la mayoría y la riqueza de una minoría usurera, la lucha entre capitalistas individuales , la lucha de clases y la lucha entre naciones. Ni las filosofías idealistas, ni las teorías de la democracia y el liberalismo clásicos, ni el funcionamiento del Poder del Estado le proporcionaban el saber para develar el Misterio de la Bolsa y el entramado contradictorio de la Recesión y de la salida del caos mediante la devastación y los horrores de la guerra. En sus cuadernos de trabajo Brecht cuenta que tuvo que leer El Capital de Marx para entender las veleidades de la Bolsa y el desastre implícito en el sistema capitalista.

Así se escribió, en los años treinta, la pieza Santa Juana de los mataderos, hoy más actual que nunca ante la devastación anunciada no sólo por los marxistas críticos (que desde siempre saldaron cuentas con el seudosocialismo stalinista y el dogmatismo económico amparado en una burda lectura de Marx) que han resistido a la brutal propaganda del Pensamiento Único y sus poderosos aparatos de reproducción que llevan por nombre Partidos Políticos, Academia y Medios Masivos de Comunicación, hoy -salvo la excepciones extraordinarias- al servicio de la compre-venta de los poderes fácticos.

Dice Michel Foucault que el Saber es una de las manifestaciones del poder. Saber lo que sucede en el mundo del siglo XXI significa criticar a los poderes de la economía, de la política, de la academia, de la cultura, de la información que mistifican el actual sistema capitalista globalizado. Hacer apología (o maquillar, que es peor) de la violencia del sistema reflejado en la pavorosa pobreza mundial y la insultante riqueza de una minoría que se hunde en “las aguas heladas del cálculo egoísta” (Marx dixit), significa la derrota de la inteligencia, el cinismo oportunista o el ejercicio lacayuno de los intelectuales al servicio de los señores del dinero y la política.

El mundo se radicaliza. Hay una revolución civilizadora en puerta, a escala planetaria. Dos fuerzas se enfrentan: una movida por el impulso de Eros, que apuesta por la vida; otra fascinada por Tanatos, que se atrinchera en el instinto destructivo, en la pulsión de muerte. Santa Juana de los mataderos como La evitable ascensión de Artur Ui, Madre Coraje, Galileo Galilei y otras piezas teatrales y poemas de Brecht, nos permiten vernos en el espejo de nuestra época y reflexionar en los días y los años que vienen. Por lo pronto la palabra Recesión que ya circula por todos los tejidos de la sociedad mundial y en los encabezados de los medios de información representa el verdadero y planetario terror del capitalismo, hoy sí en decadencia y sin posibilidad de una salida por la puerta falsa que lleva al precipicio de una Tercera Guerra Mundial: ¿Entre quiénes? ¿Entre el Imperio norteamericano contra China y Rusia? ¿Entre la Unión Europea contra los norteamericanos? ¿Entre Irán e Israel? ¿Entre todos contra todos? Entonces no habría víctimas y victimarios, vencedores y vencidos, amos y esclavos. Entonces sería el fin de la historia.

Con los ajustes y el contexto de los acontecimientos de medio siglo que no vivió el dramaturgo alemán (Brecht murió en 1956), leer y llevar hoy a escena Santa Juana de los mataderos sería un ejercicio lúdico, estético, ideológico y político de primera magnitud. Nos ayudaría a apostar por el lado vividor de la realidad que se niega a la inercia, a la parálisis. El teatro de Brecht muestra que en la debacle del mundo dominado por el capitalismo no todo está perdido.