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Jueves, 06 Diciembre 2007 00:00

El nuevo Tutankamón y el publirrelacionista

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¿Qué sería Gastón Melo sin Televisa?: Seguramente un modesto promotor de espectáculos formado en el estilo empresarial basado en el publirrelacionismo, la loca idea de modernidad globalizada, el look yupi y el afán de conocer el mundo a costa de la inocencia o la complicidad de algún millonario o gobernante con ínfulas de trascendencia a la manera de un nuevo, novísimo Tutankamón.

El hombre del canal de las estrellas llegó a Monterrey contratado por el neoTutankamón que no aprendió de la tunda que le puso el Latin Lover españolito que medró con la ¿organización? de la comedia de equivocaciones que fue El desconcierto de los dos tenores y un cantante popular.

Calculando que con Televisa el Fórum Universal de las Culturas sería la entrada al paraíso del alto rating político y tal vez la esperanza para figurar en las altas apuestas y las ligas mayores de la sucesión presidencial del 2006, el Tutankamón Regio perdió la noción del tiempo y no supo adivinar el futuro y explosivo escenario nacional en el que tendría una actuación muy desangelada y menor, a grado tal que perdió ante la horda blanquiazul y se desprestigió ante una corriente de la horda tricolor. Entre sus asesores, compadres y socios en la aventura del Fórum no hubo adivinos capaces, brujos visionarios o lectores del Tarot que le pusieran al tanto de los riesgos que asumía con su proyecto faraónico. A Tutankamón le hizo falta Nostradamus. Pero eso sí, encandilado con el poder de la imagen y la penetración propagandística de Televisa, el neoegipcio contrato al principal intelectual orgánico de la televisora, especialista en montaje de espectáculos, presentado como ingeniero social, psicólogo y trotamundos, es decir con un poco mas de caché que el Latin Lover, el españolito amigo del Niño Verde, que vino, apantalló, defraudó y se fue.

Como los faraones no dialogan, no rinden cuentas a nadie, no consultan a su pueblo para informar sobre los usos del dinero y los planes de gobierno, se rodean de un séquito fastuoso y de aplaudidores profesionales. Entre hombres de empresa notables, políticos de su bando y plumíferos alquilones, el publirrelacionista Gastón se movía como pez en el agua, viajando locamente y gastando dineros del erario como si fuera su privada minita de oro.

Pero no hay fiesta, dispendio y borrachera que duren cien años. De pronto los críticos conocedores del arte y la cultura, los aguafiestas anárquicos, los adversarios políticos, los comunicadores objetivos, la ciudadanía encabronada por tanto exhibicionismo y tanto circo, dijeron: “¡Basta de pendejadas, llamemos a cuentas al Faraón y al publirrelacionista Gastón!” y se armó la pelotera mediática y el ingeniero social dejó el timón del Fórum y se fue, como ladrón que sale de noche, a chilangolandia. Claro que en la escaramuza también salió a flote el pavloviano y ancestral antichilanguismo regiomontano, aderezado con una estrategia política de la horda blanquiazul que pensó y dijo: “Ahora sí papá, mi Faraón precioso, nos pusiste el Fórum y a su publirrelacionista en bandeja de plata. Con coñac o sin coñac, en la elección del 2009 te pasaremos la factura”.

Mientras eso sucede, el Faraón no tiene quien le escriba, vive asediado por tirios y troyanos y no sabe qué hacer, no halla la puerta, el mundo se le viene encima. Mientras eso sucede, el mentado Fórum termina sin pena ni gloria. Y el reino se descompone.