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Martes, 04 Diciembre 2007 00:00

Juan Gelman y el compromiso de los escritores

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Estimado Iván Trejo:

Reflexionando en estos días en el premio Cervantes a Juan Gelman, en el reconocimiento de la FIL a Fernando del Paso, en la celebración de los 80 años de Carlos Fuentes, y en el sentido de la literatura y el papel de los escritores e intelectuales en nuestra época, ayer domingo me alegró leer en el suplemento Vida! del periódico El Norte la entrevista que le hiciste a Gelman. Quiero felicitarte por tu trabajo. En pocas e inteligentes preguntas el poeta habla de poesía, de política, del compromiso que asumen los escritores en la vida pública en tanto ciudadanos y sujetos de las ideologías. Hace falta decir que la biografía de Gelman ha sido marcada por la represión brutal de los militares golpistas argentinos, que el poeta es un resistente que no ha sido quebrado por la pena, el exilio, la depresión, el miedo que infunden las ultraderechas; que Gelman no es un nuevo converso a la ideología del Pensamiento Único de moda.

Hace una semana participé un encuentro sobre el surrealismo en Latinoamérica y me sorprendió cómo ese movimiento que quiso (con sus tremendas contradicciones internas) transformar el mundo y la vida, sigue provocando intensas polémicas, donde naturalmente surgen los conceptos de, arte, poesía, sueño, erotismo, inconsciente, amor loco, imaginación, libertad, democracia, justicia, capitalismo, socialismo, estalinismo, fascismo, derechas, izquierdas. Me sorprendió ver los siempre nuevos vasos comunicantes entre este debate del 2007 en Xilitla, San Luís Potosí (donde se encuentra la arquitectura surrealista de Las Pozas), con el programa de encuentros, debates y muestra de poesía, cine, performances que organizamos en 1996 a propósito del centenario de nacimientos de André Breton y Antonin Artaud. Esa fue una experiencia realmente surrealista y creadora en donde participaron compañeros y compañeras con sus textos y sus obras. En esta ciudad pragmática, conservadora y caníbal, el surrealismo nos convocó y pudimos atisbar la riqueza de su revolución espiritual que aportó obras esenciales en las diversas artes y en la crítica y el ensayo filosófico. De esa extraordinaria experiencia cultural organizada de manera independiente y autogestiva surgió el libro El surrealismo en el fin del milenio coeditado por Gargantúa & Co. y Ediciones Oficio.

Estos temas vuelven a centellar en el mundo contemporáneo. Nosotros no podemos sustraernos a su debate, no podemos enterrar (como el avestruz) la cabeza en la tierra y negar la existencia de un mundo del horror que toca a la puerta de la conciencia individual y se mete en los tejidos de la escritura poética, narrativa, dramatúrgica, ensayística, periodística. El mundo se mueve otra vez entre los que quieren y defienden el staus del horror y quienes como los surrealistas, los existencialistas y tantos escritores y artistas como Gelman, querían y queremos cambiar al mundo y la vida. André Bretón sigue provocando preguntas y respuestas, inquietando a las buenas conciencias. Sartre sigue poniendo el dedo en la llaga sobre una sociedad que niega la existencia y la vida, con instituciones represivas y seudodiscursos democráticos y libertarios que enmascaran el huevo de la serpiente del totalitarismo derechista.

Te digo esto en público, estimado Iván, para que lo lean nuestros colegas escritores, artistas e intelectuales. El tema del escritor y su compromiso está ahí implícito en los premios, sus contradicciones y su sentido; en lo que escribimos, hablamos o callamos ; en la censura y la autocensura; en las elecciones del 2006 en México, en la violencia contra los indígenas chiapanecos, las muertas de Juárez y el pueblo organizado en la APPO; en el envilecido fallo del tribunal a favor del Gober Precioso y contra la demanda de Lidya Cacho; en los objetivos de las políticas imperiales de W. Bush, en la larga resistencia de Cuba, en la explosiva y contradictoria búsqueda de una Venezuela independiente y solidaria con Latinoamérica que encabeza el polémico Hugo Chávez; en la sociedad, la economía y la política de eso que se llama cultura Regia. El tema está en los textos de Joaquín Hurtado, Guillermo Meléndez, Gabriela Torres, María Belmonte, David Toscana, Coral Aguirre, Luis Aguilar, Abraham Nuncio, Cuitláhuac Quiroga, Rogelio Flores de la Luz, Hugo Valdez, en las escrituras (que jamás serán sagradas y perfectas) de todos y todas, incluyendo las mías propias. La coartada idealista del escritor sin compromiso con lo que escribe y con su entorno social es eso: una coartada que le viene bien a las derechas que, como sabemos, hoy tienen al planeta en un puño y al borde del holocausto.

Esto, Iván, es apenas una reflexión inicial que pienso abordar in extenso en otros textos. Reitero mi alegría por tu entrevista a Juan Gelman con el que estoy esencialmente de acuerdo. Un saludo. Xavier Araiza