header
Jueves, 01 Noviembre 2007 00:00

Las sillas del Fórum

Written by

En algo se parecen a las de la pieza teatral de Eugéne Ionesco: las sillas del absurdo y del vacío, las sillas sin ocupantes que adornan al Fórum en lo que se supone es la sustancia del mismo: los diálogos y los debates. Y es así porque desde la óptica y los proyectos futuristas de los organizadores lo que menos importa es el diálogo y el libre debate de los asuntos urgentes en este mundo globalizado. No basta que Enrique Krauze, en un afán desesperado por hacer ruido y llamar la atención recurra al sensacionalismo típico de la cultura de los medios de comunicación estandarizados por los requerimientos de la sociedad del espectáculo. Porque anunciar los debates con el lenguaje del box es banalizar la inteligencia y desprestigiar al deporte del cuadrilátero, los puñetazos, los ganchos al hígado y el juego azaroso de los apostadores.

Además el director de Letras Libres miente con su publicidad al anunciar combates de pesos pesados. ¿Peso pesado el propagandista Álvaro Vargas Llosa? Su mérito conocido y su fama inflada consiste en firmar unos libelos mediocres y en ser hijo del novelista que en sus veleidades políticas alguna vez soñó con ganar la presidencia del Perú (por cierto, el autor de La Casa Verde dio gato por liebre a los asistentes en su conferencia magistral, al abordar un tema distinto al anunciado con bombos y platillos). El junior es tan elemental que dice superficialidades sobre la riqueza y los avances técnicos e históricos del capitalismo (of course: en relación al feudalismo) que el mismísimo Carlos Marx reconoce (y también analiza, dialécticamente, su lado oscuro, siniestro) en su famoso Manifiesto escrito y publicado el siglo antepasado; ese texto que empieza afirmando “Un fantasma recorre Europa…”, y más adelante dice “…en las aguas heladas del cálculo egoísta…” y “…todo lo sólido de desvanece en el aire”.

En la curiosa lógica de kilos, básculas, espectáculo a veces sangriento, noqueados, campanazos y luces intensas en el ring que utiliza Krauze , pesos pesados son: Chomski , Günter Grass, Adolfo Sánchez Vázquez, Pablo González Casanova, Carlos Fuentes, Carlos Monsiváis, Saramago, Gorbachov, Henry Kissinger, Mandela , las inteligentes y cultas señoras Michelle Bachelet, Hilary Clinton y Cristina Kirchner. Supongo que de haberlos (as) invitado se hubieran negado a participar en un seudo Fórum Universal de las Culturas opaco y derechizado, que por más espoteo televisivo y radiofónico y desplegados periodísticos no ha pasado de ser (y así terminará) un Forum Municipal de la Culturas (Jaime Ruiz Dixit), ignorado ya no digamos en el ámbito internacional, sino en México. Incluso en los vecinos Tamaulipas, Coahuila, Texas y en los municipios de Nuevo León, no saben de que se trata, donde quedó la bolita. Ven y oyen el bombardeo publicitario (lapidaria Goebelesiana: bombardea, que algo queda), pero no se entusiasman con la música ni se sienten invitados a la fiesta. De ahí las sillas ionesquianas en los diálogos que no logran atraer público local en una “metrópoli intermedia de clase mundial” (Ufff) que pretende ser Monterrey y su área conurbada, donde hay más universidades que en cualquier otro estado de la República Mexicana.

Y las cosas son así porque en esta sociedad pragmática, enloquecidamente competitiva y consumidora, gobernada por políticos y empresarios fantasiosos que sueñan con una primermundista Ciudad del Conocimiento , no se respeta el diálogo , no se fomenta el debate de ideas , la diversidad cultural , la diferencia ideológica entre las derechas e izquierdas . De seguir como va, esta ciudad en menos de una década será como la profetizada por Stanley Kubrik en su película La Naranja Mecánica, por cierto censurada por las buenas conciencias en los años setentas.

En esta ciudad que ahora con la gritería y el sainete del Fórum uno no sabe si está alegre o deprimida o tiene nostalgia anticipada por lo que viene después del 8 de diciembre, a los que disienten del Pensamiento Único imperante se les excluye, se les margina, se les amenaza. Basta con un vistazo a las universidades (ahí son contados los estudiantes y académicos que ejercen abiertamente la crítica) y a los medios de comunicación (los reporteros y editorialistas que escriben sin recurrir a la vulgata neoliberal, son la excepción) para entender la pobreza del debate intelectual y la mínima circulación de ideas por obra y gracia de la censura y la autocensura. Aquí predomina una derecha cerrada, autoritaria, que se escandaliza con las virtudes auténticamente liberales, humanistas (y se espanta con la cultura crítica de izquierda); una derecha que se entusiasma previamente y exhibe su fascinación y arrobo con la visita de los príncipes consortes de España , se da exagerados golpes de pecho cuando viene el Papa y se siente sublimada cuando llegan de visita Clinton y Bush o el Aznar anuncia que dedicará su tiempo a difundir la cultura neofranquista en el Tecnológico de Monterrey . Quiere ser cosmopolita pero no deja de ser provincianamente conservadora.

Es en este entorno en el que están fracasando los diálogos y los combates boxísticos de los pesos pesados. De ahí las sillas vacías, de ahí el aire ionesquiano, de ahí el traductor que deja su trabajo súbitamente cuando aún no concluye un panel; de ahí el público a modo que llena el ring montado para ver el combate entre el junior Vargas Llosa y Ramonet, el serio y prestigiado periodista. De ahí que en su fantasía Krauze y sus amigos anuncien que esto es un ensayo para hacer de Monterrey el Davos de la Cultura.