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Miércoles, 19 Septiembre 2007 01:00

Los escenarios del Fórum Universal de las Culturas

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En febrero del año pasado escribí este texto para presentarlo en el panel De Foro a Fórum organizado por la Asamblea de Intelectuales y Artistas. A un año y medio algunas de las previsiones como escenarios del futuro se han cumplido y otros aspectos del análisis siguen abiertos. En vísperas del inicio del Fórum continúan la incertidumbre y la opacidad, y hace falta el debate. Una muestra clara de la necesidad de reflexión y manifestación pública de la crítica es el intercambio que en este espacio de Los Tubos han tenido recientemente Ángel Sánchez Borges, Gerardo López Moya y Gabriel Contreras, además de las opiniones criticas de José Jaime Ruiz, Obed Campos, Omar Elí Robles, mías y de otros columnistas. A esto hay que agregarle los artículos, notas informativas y cartas de lectores que la mayoría de los medios impresos publican diariamente sobre los entretelones financieros, administrativos y culturales del Fórum.

La circulación de este texto fue limitada a la lista de correos electrónicos disponibles en ese momento y a la edición incompleta del mismo publicada por la revista La Quincena. Ahora, con la destilación que da el tiempo y la salida de funcionarios del Fórum aquí aludidos (Gastón Melo, Alfonso Rangel Guerra y otros), lo publico íntegramente en Los Tubos, espacio que tiene amplia cobertura de lectores y se ha constituido en la opción periodística cotidiana para la reflexión en profundidad, la crítica y la polémica sobre lo que hasta ahora ha sido el Fórum en su proceso de (des) organización, lo que será a partir del 20 de septiembre hasta el 8 de diciembre y, lo más importante, la secuela que el fin de fiesta dejará en el ámbito cultural, en la clase política y la conciencia ciudadana.

En su momento, en los días de la cruda realidad posfestum, abordaremos el recuento de los beneficios y los daños. He aquí el texto íntegro con algunos subrayados en cursiva y negritas que considero esenciales para comprender el proceso del Fórum.

El lenguaje teatral y la metáfora del drama en sus distintos géneros propician la reflexión y la crítica sobre la situación y las perspectivas en las que se organiza el Fórum Universal de las Culturas Monterrey 2007. Como buen creyente y oficiante en la ceremonia teatral que surgió en la antigua Grecia con el culto a Dionisos, me interesa conocer y estudiar la trama, los entretelones, los actores-actrices principales y de reparto, y los escenarios donde se desarrolla el montaje.

En toda producción profesional es necesario conocer los antecedentes inmediatos de los actores, si se trata de una compañía profesional o de aficionados, si la obra ha sido bien diseñada o se le ven los defectos y la mala costura, pero sobre todo la manera en que el público ha respondido a las anteriores puestas en escena y el interés que tiene por la que apenas se ensaya y se publicita en las marquesinas –con bombos, platillos y trompetas– como el gran estreno de la temporada, la obra cumbre del sexenio.

Y, por más que se quiera cultivar la amnesia, no se puede ocultar que el antecedente, el lanzamiento urbi et orbi del Fórum Universal de las Culturas Monterrey 2007, fue la puesta en escena del Concierto de los Tres Tenores famosos en los escenarios operísticos del mundo que al final se redujo a dos, por suerte, porque con la fama del divo italiano y su amistad con los rockeros, el escándalo hubiera sido más estruendoso.

Según los espectadores, los medios informativos, los críticos y una flautista (que resultó magnífica cronista) de la ofendida y humillada orquesta de la UANL, la experiencia de la producción, el estreno y los efectos sociales del concierto (un humorista lo llamó Desconcierto) fueron desastrosos. De un fastuoso programa anunciado como prolegómeno del Fórum, con la actuación de los otrora tres grandes cantantes del género vivos (la verdad es que su voz se ha resentido con los años), más un potrillo del show musical mexicano, resultó una ópera bufa aderezada con el género de la comedia de equivocaciones. En ella exhibieron sus dotes los productores y sus allegados, es decir: el gobierno del estado y un joven empresario más amigo del niño verde (sí, el del intento de fraude del millón de dólares, sobrino del doctor Simi) que de la transparencia y la honestidad que se exige a cualquier organizador de espectáculos que respete al público, a sus socios y a sí mismo. Con su truculenta y fantasmal empresa de espectáculos culturales, el joven español chamaqueó al gobierno y sus funcionarios y ellos se sirvieron del chamaco. Pero el siempre impaciente y quisquilloso público terminó abucheando la puesta en escena de los tenores, sacó sus conclusiones, emitió su juicio y puso en duda la capacidad de promotor cultural y la transparencia financiera del gobierno.

Es claro que los efectos de ese fallido primer acto hacia el Forum siguen ahí, frescos en la conciencia y el imaginario colectivo de la sociedad nuevoleonesa, de los ciudadanos mexicanos bien informados, y hasta de una cantidad no desdeñable de paisanos avecindados al otro lado del río Bravo.

Gente de los medios y ciudadanos que frecuentan y viven de la calle (taxistas, prostitutas, travestis, boleros, desempleados, dibujantes, mimos, intelectuales, et al ), que escuchan radio, ven televisión y leen periódicos, han puesto en práctica la milenaria mayéutica socrática y con frecuencia me formulan las inevitables y obvias preguntas: ¿Qué van a hacer ahora con el Fórum Universal de las Culturas si el paquete del los Tres Tenores les quedó grande ?¿Qué garantiza que no se repetirán los mismos actos bochornosos, sólo que magnificados ante los ojos de los medios y del mundo que cultivarán el arte del voyeur durante los 80 días que durará el Forum ? ¿Cómo reaccionará y participará una sociedad nuevoleonesa escéptica, crítica, exigente, que demanda transparencia, honestidad, profesionalismo, y no acepta ya que le den gato por liebre?¿Se trata de la pantalla para leoninos negocios de neoliberales globalizados, pragmáticos, que han demostrado que donde invierten dinero causan desastres económicos, culturales y ecológicos? ¿Y si el tal Gastón sale como el Latin Lover españolito? ¿No llevará el estilo y el destino en su nombre? ¿Cuál es la diferencia profesional entre Gastón Melo y el chico de Latin Events? ¿Será que aquel era un yupi recomendado y Gastón se ostenta como Ingeniero Social que cobra sueldo de alto y sofisticado funcionario de corporación transnacional?

Estas preguntas inquietantes que hace la gente callejera, me remiten a la pregunta clave, insoslayable: ¿el escenario cultural, político, económico, social, en el que se montó el concierto de los tenores será el mismo en el que se estrenará el Fórum Universal de las Culturas Monterrey 2007? Parece ser que será aún más sombrío debido al deterioro acentuado en la relación entre gobierno y ciudadanos, a la falta de oficio y la ambición desmedida de los funcionarios (con honrosas excepciones que se cuentan con los dedos de la manos), al desgaste de la imagen y la credibilidad del gobernador González Parás producido por decisiones frecuentemente erráticas. A esta cascada de males endémicos se agregan los imparables conflictos que zarandean a su partido: el show que montó el Tucom (Arturo Montiel, actor principal, salió de la contienda acusado de fraude al erario mexiquense), el melodrama de pésima telenovela que actúan la maestra Gordillo y el candidato Roberto, y la tragicomedia que viene con la campaña y la elección presidencial; las encuestas y la Vox Populi anuncian –como profecía de Nostradamus– que el Madrazo no llegará a Los Pinos.

Esta insoportable levedad de ser político tricolor es reflejo de las contradicciones profundas e insuperables del modelo neoliberal que empieza a tocar fondo, modelo al que profesan su fe y le rinden culto Natividad y sus correligionarios.

Según estudios de algunos politólogos y teóricos de los escenarios futuros, esta tendencia seguirá acentuándose. Y será irreversible. A menos que suceda un milagro en el PRI, el espíritu franciscano convierta a los grandes empresarios, la sociedad se movilice desde ahora, inicie una reflexión seria –no simulada– y debates abiertos que lleven a consensos sociales donde predomine la democracia directa y los intereses de los ciudadanos.

Todo indica que el estilo y los métodos de trabajo que emplean los productores, el director del montaje, los actores, los escenógrafos y los maquillistas del Fórum, siguen siendo los mismos que aplicaron en el montaje del concierto de los tenores. Predomina la vieja escuela del patrimonialismo, la discrecionalidad, el clientelismo que fomenta ideas medievales sobre política cultural, secreteos y mañas en la inversión y manejo del presupuesto público.

A un año y medio de anunciada la ciudad de Monterrey como sede del Forum (por cierto, los gobernantes municipales no figuran como actores principales en el reparto), sigue imperando la opacidad, la incapacidad de crear consensos, particularmente entre la comunidad cultural de Nuevo León y los ejecutivos del Fórum. En este contexto gelatinoso, las organizaciones políticas, sociales y los medios de comunicación a estas alturas no saben de qué se trata el montaje, y hay más dudas (algunas metódicas, otras no tanto) que buenos deseos y acciones para que el acto espectacular del sexenio sea un éxito.

En esta atmósfera se entiende que Vicente Fox, con su proverbial ignorancia y fobia a la inteligencia, se haya referido al Fórum como la feria de las artes.

Se percibe, entonces, que no hay intención de reflexionar y debatir sobre los temas urgentes y candentes de la globalización capitalista que nos lleva al despeñadero, que el Fórum está pensado como pantalla de un gran negocio inmobiliario aderezado con un programa internacional en una ciudad caótica donde no hay infraestructura urbana funcional y moderna (el transporte, el drenaje y la vialidad son ejemplos obvios), ni experiencia de organización en eventos complejos (experiencia que los barceloneses adquirieron con su olimpiada, donde las manifestaciones y protestas populares van in crescendo, y los capos del narcotráfico se matan y seguirán matándose en las calles, restaurantes y lugares de entretenimiento, como en su época lo hacían Al Capone y Vito Corleone y sus muchachos.

En este complicado panorama nuevoleonés la pregunta sigue ahí, insistente, parpadeante como un relámpago: ¿los responsables del Fórum son otros muy distintos a los responsables del desastre de los tenores? Los ciudadanos sabemos que el gobierno es el mismo y que al gobernador en turno nadie ha pretendido desaforarlo. Otra pregunta pertinente que se hacen los informadores y articulistas en los medios de comunicación es la siguiente: ¿qué papeles actúan los directivos y consejeros de Conarte en tan serio y ambicioso montaje? Como hay desasosiego en el campo de los artistas e intelectuales y entre los representantes del máximo aparato cultural del estado, haré rápidamente un breve razonamiento, un ejercicio de imaginación a manera de ejemplo: es impensable que en la aplicación de un ambicioso programa gubernamental de salud pública, el secretario doctor Montiel no sepa nada del diagnóstico previo, los recursos económicos, técnicos y humanos que son necesarios para una racional ejecución operativa. Imaginemos un altruista programa del gobierno de Nuevo León inspirado en la obra de la Madre Teresa de Calcuta, dotado con un generoso presupuesto (municipal, estatal, federal, donaciones de los Millonarios de Cristo) destinado a erradicar de una vez por todas (en cuatro años, lo que resta del sexenio) la pobreza y la violencia en Nuevo León, donde todos participan pero se excluye a Alejandra Rangel (secretaria de Desarrollo Social) y al general Garrido (secretario de Seguridad Pública). De suceder eso en la realidad sería una situación anómala, absurda, esperpéntica.

Así las cosas, conviene, urge, saber a qué se debe tanto desdén y ninguneo al presidente de CONARTE y a los 24 consejeros que –caso insólito en Nuevo León y en el ámbito nacional– frecuentemente deliberan, razonan y tienen voz y voto en asuntos de la política cultural en el estado. Esto sucede en la realidad, no en la imaginación. Ante esta discrecionalidad, gesto patrimonialista y opacidad con la que operan el Consejo Consultivo y la Dirección Ejecutiva del Fórum, es normal que la comunidad intelectual y artística –salvo los infaltables yes-men del sistema– oscile entre el escepticismo y la crítica, y no está dispuesta a ser mera espectadora en un montaje en el que debe interpretar los papeles estelares que hoy interpretan actores sin oficio como son los políticos, los empresarios y los burócratas entrenados en el estilo jurásico y la insensibilidad que produce la razón instrumental-gerencial que caracteriza a los tecnócratas. Son muy pocos los (las) realmente profesionales, capaces de escuchar, dispuestos a dialogar y debatir ideas. ¿Quién duda que en este panorama se acrecienta el malestar en la cultura?

Y si esto sucede en el ámbito local motivando la sospecha, el rumor, la crítica y el escándalo (cosas que suceden en la viña del señor), hay otros espacios que están pesando sobre la organización del Fórum Universal de las Culturas: el escenario nacional que también está bastante agitado y decompuesto, y el escenario internacional que es un polvorín resguardado por pirómanos interpretando papeles de financieros, de fanáticos religiosos y de nuevos Atilas jugando con el botón nuclear entre los dedos. No está por demás recordar que en la era de la globalización de los mercados lo local, lo nacional y lo internacional se interrelacionan, son las tres pistas de un circo que ha dejado de ser fantástico y divertido y se vuelve siniestro, donde el placer y la risa se reprimen, y mediocres comediantes con vestuarios de funeral repiten el mismo número con gesticulaciones y parloteos infinitos.

Hace falta apostar por Eros contra Thanatos, activar ideas críticas y una definición política-cultural para articular los temas, diálogos, encuentros, espectáculos y exhibiciones. Si no se difunde el conocimiento y la percepción del estado del mundo en la globalización neoliberal, el Fórum será una reunión internacional de conservadores y modernólatras. No se pueden evitar debates inteligentes, libres, plurales, donde en realidad se confronten ideas y prácticas de las izquierdas y las derechas, el papel que juegan en la globalización la política imperial norteamericana, las guerras de alta y baja intensidad, el racismo, la crisis económica anunciada por economistas que no profesan la religión del libre mercado; la devastación ecológica anunciada si no se logra el consenso mundial y se activa urgentemente el protocolo de Kyoto, al que, por cierto, se opone el gobierno estadounidense.

¿Cómo organizar un Forum abierto y libre –no light– si no se debaten el significado y el papel del Mercomún, lo que simboliza la presidencia del indígena Evo Morales en Bolivia, el muro fronterizo México-USA, el muro de Israel en territorio palestino y los asesinatos de migrantes mexicanos perpetrados por los Rangers y los neonazis del Kukluxklan?

El explosivo tema que trata los vasos comunicantes entre cultura, diversidad, economía, política, fundamentalismo religioso y terrorismo, ¿cómo tratarlo sin abordar el fanatismo musulmán (que no es el de todos los musulmanes) y el fanatismo de Bush y sus amigos (que no es el de todos los cristianos)?

Será necesario dedicarle un apartado especial a la cuestión indígena donde un tema destacado a tratar sea el proceso del EZLN que irrumpió en 1994 inspirando movimientos sociales en todo el mundo, y hoy sale de Chiapas en el contexto de la crisis de la clase política y de la elección presidencial que sin duda gravitará en los días del Fórum y en los años por venir en México.

Otro tema que gravita sobre el pasado reciente, el presente y el futuro del mundo globalizado es el de la esencia y el peso del Foro de Davos, el Foro Social Mundial de Caracas, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el fenómeno cultural-político-social que inició en Seattle, pasó y pesó en las multitudinarias manifestaciones contra la invasión a Irak, hoy referente simbólico del movimiento altermundista.

Y, por supuesto, es insoslayable el debate sobre los efectos del marketing y del rating en los medios masivos de información, los estragos del Pensamiento Único en la producción-distribución-consumo de los objetos artísticos, la teoría y la crítica cultural, los conocimientos, la educación, la legislación y las políticas culturales de los Estados.

Ante la dimensión y los retos del compromiso habrá que investigar si todos los directores ejecutivos, asesores e integrantes del equipo que son responsables de la organización del Fórum tienen el conocimiento necesario y la voluntad política para organizar los temas, las exposiciones y espectáculos que aborden estas contradicciones. Lo que está en perspectiva es un debate a fondo, la elaboración de documentos y pactos llamando a emprender acciones públicas que den la alarma sobre una posible y decadente civilización controlada por un Estado orwelliano donde domine impunemente el mercado y el dinero.

El Fórum Universal de las Culturas Monterrey 2007 debe abrir el debate y la reflexión en torno a la necesidad –antes de entrar irremediablemente en el umbral del suicidio del género humano– de construir las bases para una nueva civilización donde se privilegie la libertad, la justicia, la cultura, el arte, el conocimiento, la solidaridad. Valores y prácticas que solamente pueden florecer en la diversidad, serán realidad y tendrán sentido si primero se resuelven las necesidades vitales para la vida individual y el intercambio social democrático.

En tanto predominen la pobreza, la marginación, el miedo al desempleo, la represión política y la constante amenaza de violencia social, estas ideas seguirán siendo deseos, el horizonte abierto de la utopía.

En esta reflexión he puesto el acento en el lado negativo, en el ángulo conflictivo y contradictorio de la realidad: lado moridor del proceso en marcha hacia el Fórum Universal de las Culturas. En el movimiento dialéctico de lo real y del imaginario, la crítica lleva en su raíz la negación como paso primero para la construcción del lado positivo del discurso y de la acción. La propuesta positiva no surge sin contradicción, en el cielo vacío del absoluto, a menos que se convierta en pura apología de lo que sucede, en sumisión a lo que se ejerce como poder en el discurso y en la praxis.

No apelo aquí al nihilismo catastrófico que termina aceptando la inercia de las cosas y los procesos y cae en la parálisis que se conforma con la idea de “dejar hacer, dejar pasar”. Al contrario, rememoro aquí la famosa frase “pesimismo de la inteligencia, optimismo de la voluntad” de Antonio Gramsci, el escritor-filósofo-político que escribió sobre los intelectuales y la cultura, los intelectuales y la política, temas que vuelven a tener vigencia en nuestros días después del desencanto posmoderno, la crítica-fashion y el apogeo del pensamiento débil. Solamente un marciano feliz puede ser optimista de tiempo completo en la actual situación del mundo.

Así, el panel De Foro a Fórum se ha concebido como iniciativa cultural, intelectual y política que pretende contribuir a la positiva y eficiente realización de un proyecto donde se aplican fondos del erario, que debe ser organizado de manera transparente, pensando en el beneficio social, no en la ganancia política y económica de un partido o de un grupo de empresarios. Se trata de activar los focos de alarma para actuar antes que los hechos sean consumados, antes que sobrevenga el desastre y sea necesaria la acción en condiciones aún más adversas. Si los intelectuales y los artistas no ejercemos desde ahora la reflexión, la crítica, el debate, la imaginación, con nuestro silencio estamos anunciando la crónica de un Fórum fallido. Y es bueno reiterar, dejar en claro que éste es un asunto que le concierne a toda la sociedad, específicamente a la comunidad cultural.

Conviene afirmar abiertamente que en este proceso los medios de información tienen una responsabilidad ineludible. La forma en que la prensa, la radio y la televisión ejercerán el periodismo cultural pondrá en juego su visión del mundo, su compromiso con la sociedad, sus conceptos de modernidad, globalización y libertad de expresión. Organismos internacionales, periodistas, críticos y analistas profesionales de todo el mundo registrarán la manera de hacer periodismo en Nuevo León, querrán saber cómo se vinculan aquí periodismo, cultura, economía y política, qué, cómo y por qué se informa o se deja de informar. Todavía es tiempo para que los directores editoriales de los medios locales reflexionen sobre el tipo de periodismo cultural que ahora ejercen, y el que planean ejercer en el proceso hacia el Fórum.

Entonces, en este contexto marcado por la incertidumbre y falta de consensos, la Asamblea de Intelectuales y Artistas inicia este diálogo con el propósito de construir un Foro Permanente hacia el Fórum. Nos comprometemos en la práctica con lo que afirmamos en la teoría, en nuestro Manifiesto.

Pensamos que otra idea de política cultural, otras relaciones sociales, son posibles bajo los principios de la diversidad cultural, el diálogo, la ética, la democracia, la justicia, la libertad de expresión, principios que mueven esta acción pública, este diálogo abierto que apenas comienza.

De no asumir un compromiso público desde ahora, el peor escenario posible sería que en la organización del Fórum a los intelectuales, artistas y periodistas de Nuevo León nos asignen el papel de comparsas en un montaje escénico donde los políticos y los empresarios actúan, deciden el tono y el tema. La más lamentable de las desgracias será que aceptemos el rol de espectadores dóciles, impotentes, silenciosos, incapaces de rechazar la mala actuación, la falsedad de la dramaturgia o de abandonar el espectáculo si la puesta en escena no tiene remedio y las cosas llegan al límite. Al final de la función, a la hora del teatro vacío, cuando se haga el recuento de los daños, ese silencio no será el silencio de los inocentes.

 

febrero 2006