header
Viernes, 24 Agosto 2007 01:00

La Autoviuda y La Chuky

Written by

elva_estherA las damas notables de la SEP y del SNTE estuve a punto de llamarlas Elbita Gordillo y Chepina Vázquez Mota, pero me di cuenta que así las llamo en el Mexican Power Circus, espacio literario-teatral publicado los martes aquí mismo en Los Tubos. Prefiero entonces llamarlas La Autoviuda y La Chuky. Una, la dama panista, porque en su deseo más profundo así lo solicitó al Altísimo en un libraco titulado“Dios mío hazme viuda”; y otra, la dama del panalito, porque verdaderamente asusta a chicos y grandes con el gesto ése con que sale en las fotos, y los movimientos gangsteriles con los que comanda su sindicato.

Pues sí, las dilectas representantes femeninas de las derechas (una del parque jurásico entrenada en el PRI, otra curtida en el confesionario y consagrada en la parroquia del PAN), andan de pleito casado. No se toleran y cada vez que pueden exhiben en público sus caritas fruncidas de mujeres dispuestas a la lucha por sus cotos de poder. Se trata de un combate estelar, de una lucha a tres caídas sin límite de tiempo donde una perderá la máscara y la otra el maquillaje y la cabellera. O sea que no todas las mujeres escapan a los usos machines y las costumbres autoritarias que durante milenios han definido el estilo, la cultura y la visión del mundo de los patriarcas.

Lo malo es que la empresa de luchas libres, embozadas y truculentas que se llama gobierno federal, no modula sus espectáculos, no controla las ansias locas de sus estrellas y estrellitas que se sienten inseguros e inseguras y se saben observadas por un público que ya no acepta gato (o gata) por liebre (a manera de ejemplo miren nomás el pleito que se traen el mismo Felipe Calderón con el tal Manuel Espino). Lo que sí alarma es la lucha entre la Funcionaria y la Lideresa.

Los pleitos entre mujeres suelen ser más enconados y devastadores que los pleitos entre los machos, sobre todo si las gladiadoras se saben moralmente no aptas y profesionalmente ineptas, que sólo están en el puesto gracias a controles corporativos, malas mañas electorales (tan comunes en la democracia sin adjetivos) y avaladas por el poder a secas. Como es el caso de La Autoviuda y de La Chuky que en su afán peleonero hundirán más y más la educación pública. Desdichados niños, desafortunados adolescentes que les toca estudiar en la era del conservadurismo de los panaderos, la debacle de los primitivos y la rebatiña de los perredetos.

La foto que publicaron la mayoría de los periódicos es elocuente: la mandamás de la educación pública y la nomás-mis-chicharrones-truenan del sindicato de profesores (también “asesora” electoral del calderonismo), no se pueden ver ni en fotografía. Y es así: cuando dos reinas quieren el dominio de sus feudos y la obediencia de sus súbditos, se vuelven enemigas. Entonces suenan los tambores de la guerra medieval en los tiempos de la ¿moderna? globalización neoliberal.

Pero en el armagedón de las damas no sabe uno quién es la hereje y quién la santa: pertenecen a la misma iglesia, practican la misma religión del poder-a-costa de-lo-que-sea. ¿Quién ganará la contienda? ¿La Chuky o La Autoviuda? Cosas veremos en el oscuro sexenio que empieza.