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Jueves, 08 Marzo 2007 00:00

Sobre CONARTE, El Fórum y otros temas (Carta abierta a Ángel Sánchez Borges)

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fundidora_2007

Estimado Ángel :

En principio celebro tus dos artículos, Fórum 2007 : Un cadáver poco exquisito y Un futuro para Radio y TV Nuevo León, publicados en lostubos.com en días pasados. Como lo he sostenido y practicado hace ya treinta y tantos años, desde la época de estudiante en Filosofía y Letras de la UANL, sigo pensando que sin la circulación libre de ideas y propuestas, sin debate, toda organización social degenera, se congela, se burocratiza, finalmente se pudre. Digo de antemano que no tengo duda que el adversario de las ideas que contigo comparto y las que no, está en otra parte: en el campo de la clase política, en un sistema que, efectivamente, se pudre, localizado en los “gobiernos” del PAN, PRI y los poderes fácticos del gran capital que los sostienen como espantapájaros que zarandea el viento de los huracanes sociales y políticos que vienen en los próximos años. Pradójicamente, en tus dos textos te contradices. En el texto que le dedicas al Fórum confundes iniciativas, contradicciones, aciertos y errores de una institución pública que, mal que bien, hoy representa el único espacio en donde no se aceptan las cosas por Diktat, donde se discute a veces intensamente y se cuestionan presupuestos y programas. Me refiero obviamente a Conarte y a la función que ahí cumplimos los vocales electos, sí, por los gremios, es decir, por una parte organizada de la comunidad cultural que ha decidido salir del individualismo, romper con los trámites discrecionales que en la antiguas Secretarías de Cultura se daban entre amigos, correligionarios, recomendados, parientes y artistas prestigiosos (con la información que tienes tú debes saber que hay artistas e intelectuales prestigiosos a los que se les censura y excluye por obra y gracia de la Nomenklatura cultural). No voy a abundar en este tema que da para un ensayo en extensión y profundidad. Sólo te remito a la Carta Abierta a los Consejeros de Conarte que publiqué en este mismo espacio, y reafirmo que en el trabajo cultural autogestivo, independiente, me muevo como pez en el agua porque es en esa práctica social y cultural donde se pone a prueba la libertad y la imaginación creativa que no suelen cultivar las burocracias. Por lo pronto te digo que el poder de la representación, cuando es real y democrático, es decir, que no es espejo del estilo Yesman gerencial o levantadedos del priísmo, puede cuestionar programas “etiquetados “ y proponer presupuestos y programas fundados en la razón, el conocimiento y el efecto social justo y democrático. Puede, incluso, destituir funcionarios. Recordarás el Caso Rosa Loyola y el asunto del Encuentro Internacional de Escritores en el 2004, en el que estuvimos enfrentados tú, yo y un buen número de escritores. Afortunadamente la sangre no llegó, no podía llegar al río: amigos que entonces polemizamos violentamente, seguimos siéndolo y coincidiendo en la crítica del mundo, en la autocrítica de si mismos. Por más padrino poderoso (nada menos que el Gobernador) la señora tuvo que salir de la supersecretaría en Conarte que se la había asignado, gracias a que los vocales de los gremios no acepamos la imposición y la impunidad. ¿Es esto posible en alguna otra Secretaría u organismo descentralizado del gobierno estatal o de los municipios?. Esa, por supuesto, fue una batalla político-cultural en un sistema de gobierno, repito, que a tres años del suceso sigue desprestigiándose y haciendo aguas por todas partes. Sin embargo, hay dos temas importantes en los que coincidimos. Uno: el Fórum, que por cierto empecé a cuestionar desde que se publicitaron los primeros ditirambos oficiales y mediáticos, también allá por julio del 2004, y sobre el que he firmado varios textos, principalmente el titulado Los Escenarios del Fórum Universal de la Culturas, publicado hace un año. Dos: la maniobra burda, mentira flagrante e ilegalidad en que incurrieron los altos directivos, principalmente el presidente y abogado de Conarte, al “argumentar “que no se podía criticar ni modificar la partida del presupuesto de 2007, porque venía etiquetada (¿por decisión de quién?) ¡Para las instituciones obviamente vinculadas con la gran empresa privada! Claro, los consejeros que votaron a favor de esa falacia tienen su responsabilidad. Los vocales que argumentamos y votamos en contra de la etiqueta nos opusimos a que otros, quienes hayan sido, decidan sobre asuntos culturales y presupuesto del erario que, por cierto, no es propiedad ni sale de la cuenta bancaria de ningún funcionario. Nos opusimos a que Conarte se convierta en mera oficina de trámite de dinero comprometido por razones políticas y no por demandas y necesidades culturales públicas. ¿Qué quiero decir con esto?: que sin participación social, sin crítica, sin propuestas alternativas, modificación al status jurídico, no habrá cambios sustanciales en las instituciones públicas. Por ejemplo que Radio y TV de Nuevo León dejen de pertenecer al área de Comunicación del gobierno y se integren a un Conarte modernizado en su estructura, su ley y reglamentos, con una política cultural que, por supuesto, no imaginan ni promoverán por iniciativa propia el PRI, el PAN, el PRD, el PT, los grandes empresarios de la cultura y la comunicación. Algunos partidos y legisladores no tendrán más remedio que avalar una propuesta de esa dimensión… si somos capaces (tú, yo, la comunidad cultural e intelectual) de movilizar propuestas, debates, crítica y autocrítica, en los espacios, los medios y las calles de Nuevo León. De no hacerlo, Conarte, la democratización de la UANL (asignatura urgente y pendiente), la profesionalización del periodismo cultural en los medios comerciales, el Consejo que tú propones para reestructurar radio y televisión de Nuevo León, son y seguirán siendo –como tú dices- sueños guajiros.

Dicho esto, afirmo que estoy de acuerdo en casi la totalidad del diagnóstico que haces del radio y tv Nuevo León. Hacen falta medios públicos, no de los gobiernos en turno.

Termino está carta abierta que no sólo va dirigida a ti sino también a todos los integrantes del campo cultural, académico y político, afirmando que sigo convencido que sin apertura, inteligencia y libertad de expresión en los espacios públicos y en los medios de comunicación, difícilmente florecerán la diversidad cultural y la democracia. Creo que el ejemplo patético de la cerrazón, los privilegios y la impunidad lo es el Fórum que, como bien dices, antes de haber nacido ya es un Cadáver Poco Exquisito ¡Viva el surrealismo!

Saludos. Xavier Araiza

P.D. ¿Por qué no abrimos un debate público, organizado y convocado por las publicaciones y espacios culturales autogestivos? Pienso en la Rocka, Posdata, lostubos.com, La Quincena, Taller Abierto, Oficio, Nave, Comun-Comun, Revista Fórum, La Mancuspia, la Otra Orilla, Radio SomosUno; en los espacios Café Brasil, Gargantúas, Taller La Mecedora, la AIA. Dada la atmósfera y la opinión pública que ha generado el Fórum, unidos podemos iniciar un debate y concretar acciones que beneficien a todos los actores culturales de Nuevo León. Sin negar los proyectos específicos y los matices de cada publicación y espacio, creo que entre nosotros podemos articular un consenso y acciones que nos beneficien a todos.