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Viernes, 13 Mayo 2011 13:50

Vieja entelequia a discusión: Sexo, Drogas y Rock And Roll / Francisco Veloquio

Written by Francisco Veloquio
veloquiosexEL LABERINTO DE LOS ESPEJOS

Introducción

Si existe una entelequia, "esencia realizada", que ha llevado a una crisis sin igual al pensamiento occidental, ha sido precisamente el grito juvenil de la década de los años sesentas: sexo, drogas y rock and roll. Surgida como respiro desesperante frente a los acontecimientos bélicos de la época y como necesidad de liberación del espíritu y de la imaginación. La cultura de la psicodelia se constituyó en el motor ideológico que abarcó al arte en sus diferentes manifestaciones: música, pintura, cine, teatro y poesía. También la psicodelia extendió su influencia a la ciencia médica y psicológica. Una mirada en retrospectiva nos lleva sólo a observar cómo el "Hermano Mayor que todo lo vigila" (las jerarquías verticales neoconservadoras), ha hecho suya la deformación y llevado al caos, y no al cuestionamiento racional, a dicha entelequia. Al capitalismo sólo le interesa devorar, asimilar y sacar provecho de los símbolos que han cuestionado su existencia.

Así podemos acercarnos a un sin fin de caminos equivocados e irracionales que la juventud sesentera nunca imaginó que podrían suceder. Las entelequias son también hermanas de las probabilidades, porque ambas emiten juicios predictivos, a veces aciertan otras yerran, podrían existir opciones de si o no; pero como en el pragmatismo americano que sueña con alcanzar la racionalidad científica, en su lucha por lograrlo sólo se da cuenta que la ciencia es una arma de doble filo que depende de quien tenga el mango del sartén en sus manos. También la democracia tiene su lado irracional.

El sueño sesentero sintetizado en la entelequia de sexo, drogas y rock and roll, no tiene nada que ver con la pesadilla que hoy vive no sólo la sociedad mexicana sino el mundo entero. Intentaremos acercarnos al análisis de las características del cómo una entelequia se fue transformando en una pesadilla terrorífica cuarenta años después.

No obstante el fantasma de la psicodelia continúa ahí. A pesar de que lo dieron por muerto.

El Hermano Mayor hace jugar a la gallina ciega a su hermano menor

Uno de los mayores problemas preocupantes de la sociedad mexicana actual es la transición nunca terminada por la que sus ciudadanos atraviesan hoy día, y es que la desconfianza y la falta de credibilidad en el discurso de los políticos, aunado a la decepción y pánico de una guerra sin cuartel, ha estado provocando la inmovilidad social; un estado catatónico que no sólo esta siendo aprovechado por grupos de poder con la tentación totalitaria de instaurar un gobierno autoritario. Donde el intervencionismo humanista de los Estados Unidos de América tendría la posibilidad de jugar un gran papel protagonista del episodio de las relaciones bilaterales de la actual coyuntura entre ambos países.

La mirada de la tanatologia*

El hecho que en la presente guerra contra las drogas haya provocado el deceso de 35 mil muertes contabilizadas hasta este momento, debe de considerarse como una gran herida que tardará varias generaciones en sanar. Es toda una patología social que ha ido instaurándose de una forma graciosa por el despiste de la clase política y cruel por los hogares enlutados, que lleva sus buenos años en el proceso de construcción, valiéndose de sus lazos con todo un sistema de corrupción institucionalizada: centros penitenciarios, centrales de policía, juzgados donde se imparte supuestamente la justicia, pasquines publicitarios, etc.

La guerra contra las drogas en México como en el mundo, ha generado un duelo patológico complejo que será difícil resolver a corto plazo, porque el daño está en el quebrantamiento del tejido social en el divisionismo de la sociedad, a lo cual tampoco escapa la siempre ambigua American Way Of Life quien ha sido su principal promotor.

La manifestación de esta patología social se refleja en mayores incrementos de delincuencia de todo tipo y de violencia entre los jóvenes y adultos, en las autoridades y sus sociedades. Así, hemos pasado de haber perdido la sensibilidad a la vida que buscaba el sueño juvenil sesentero que hoy se traduce en dejar atrás (mediante la represión política y el miedo) la biofilia, amor a la vida, para hacer cada vez más presente la necrofilia, amor a la muerte. El deterioro de los valores sociales es otra consecuencia de cronicidad patológica de un sistema social de globalización económica que se niega a transformarse en una perspectiva de bienestar y progreso social para los ciudadanos. De ahí que el llamado "intervencionismo humanitario" estadounidense se haya vuelto una moneda con múltiples caras.

La cantidad de muertes ya rebasó los limites conocidos en México, motivo por el cual no se puede hablar sólo de daños colaterales, sino de una ola brutal que ha reventado el tejido social, lo ha fragmentado y erosionado a tal grado que será difícil rehacerlo, porque tampoco hay apoyos institucionales confiables, sólo hay manipulación de la información en los medios mediáticos del control del poder, segregación de las voces criticas y endurecimiento político por parte de las autoridades.

Sin embargo, existen corrientes ideológicas analíticas y de opinión desde una izquierda más cultural que política que intentan incidir en fórmulas de solución para este gran mal social: la guerra contra las drogas que tiene su origen en los Estados Unidos de América (EUA) y ha comprometido a sus aliados como es el caso de México. No se ha hecho esperar la militarización de la sociedad como del divisionismo de la misma, recreando las viejas polarizaciones de los grupos sociales; el sector neoconservador siempre ha sido aliado al neoliberalismo y respiran ambos su segundo aire.

De nueva cuenta resurge la gran epidemia, nunca reconocida oficialmente por los voceros del Hermano Mayor: La plaga emocional. La cual tiene entre sus funciones destruir la vida saludable del individuo y, por supuesto, se extiende a la vida de la sociedad llevándola a un proceso de degradación de niveles infrahumanos de su existencia; sólo basta consultar los efectos de la globalización económica y las consecuencias que ha traído, por ejemplo, el aumento de la pobreza en todos sus niveles de expresión en el mundo y en México.

La epidemia psicosocial de la plaga emocional fue descubierta por Wilhem Reich durante los acontecimientos de la Primera Guerra Mundial: los turbulentos años de existencia del fascismo hitleriano y estalinista, y la Segunda Guerra Mundial.

No sólo en los Estados Unidos y en México ha sucedido esta catástrofe, sino también en el mundo en general. Sin embargo, aún no se reconoce oficialmente como una expresión de patología social con dimensiones epidemiológicas. La plaga emocional y sus efectos tienen consecuencias más destructivas en los estatutos del ejercicio del los liderazgos políticos, pero alcanzan su nivel más alto en las formas de control ciudadano, como está siendo observado el ejercicio del poder global, en el control de las políticas antidroga, sobre todo por las divisas económicas que produce en los países agobiados por la recurrente peste del crimen.

La cuestión reside en que el uso y abuso de las drogas llamadas ilícitas por parte de la oficina antinarcóticos de la Organización de Naciones Unidas (ONU), ha llevado a una guerra civil a las sociedades, y a su vez dicha política también ha conducido de manera indirecta a la deformación del placer sexual y, por supuesto, también el advenimiento negativo de las actitudes juveniles hacia la vida, optando más por la muerte que por la vida. Así lo expresan a través de su atracción por géneros musicales estridentes y letras diabólicas que hacen frontera con la irracionalidad y con las ideologías de la violencia. La presencia de armamento americano de alto calibre en las calles de México, como en el mundo, recién empieza a ser cuestionado por la ciudadanía como uno de los factores de violencia social que subyace en la estructura social, pero éste ya tenia años de existir en entornos vulnerables como fue el caso de Colombia y la dictadura Somocista, previo al levantamiento de la Revolución Sandinista. Seguramente alguien que conoce al Hermano Mayor se hacia de la vista gorda.

Uno de los principales síntomas de la plaga emocional consiste en prolongar, deformar y aniquilar toda esperanza de alcanzar una vida basada en la solidaridad y la tolerancia e incluso en su derecho de llevar una vida propia autónoma del individuo. El crecimiento del uso ilícito de las drogas es uno de los signos más importantes de la crisis del autoritarismo social. Para el individuo el resultado es dramático porque reduce su funcionamiento psicosocial particularmente limitando su contacto con su propia realidad social y con su ambiente natural, empezando a disminuir sus emociones y sensaciones de libertad. El efecto destructor de las drogas va acompañado de una inducción falsa de sensación. Las drogas ilícitas de hoy en día son sustancias químicas con grados de adulteración que van más allá de lo que en realidad se pensaba de las drogas naturales no sintéticas que irrumpieron en los años sesentas. Las drogas hoy en día son mucho más letales por su potencialidad de químicos sintéticos compuestos y no por su naturaleza botánica.

Pero también tendríamos que agregar la existencia de un gran campo de experimentación de las mismas a todos los niveles sociales y para todos los tipos de ocasión: drogas para interrogar prisioneros, explotación laboral, lavado de cerebro, experimentación nunca dicha, etc. Pareciera que en el fondo existe una inversión de campo: una guerra de baja intensidad: aniquilación de sectores sociales que se encuentran fuera del modelo económico neoliberal. Se cierra un ciclo vicioso haciendo más necesarias las drogas y su dependencia para el control social y, por supuesto, la degradación de la vida del individuo y de la sociedad. No obstante, la droga entendida como sustancia sintética antinatural no causa una satisfacción en el individuo consumidor, mucho menos una solución a sus problemas, de ahí que se insista como discusión de la droga problema, como foco sintomatologico de una sociedad enferma, diagnosticada desde una oficina de antinarcóticos de los (EUA). Así, la prevención como estrategia de guerra contra las drogas ha provocado pasar de un problema civil de salud publica a un problema de seguridad nacional, lo que ha llevado a una guerra civil sin precedentes.

Nunca deseado por los jóvenes sesenteros, ha sido impuesta por el Hermano mayor a los jóvenes de los noventas hasta la actualidad. Y es que el Hermano Mayor si sabe jugar a la gallina ciega, así lo documenta su "intervencionismo humanista" en el mundo.

El problema consiste en ¿qué hace la droga sintética ilícita para ser atractiva e importante para la gente? obviamente cada vez existe más demanda social, como si la droga entendida de esta forma no fuese un problema de salud pública, el enmascaramiento institucional de su negación lo dice todo. La cuestión básica es que la droga sintética antinatural ha ocasionado serios problemas de salud publica por ser mucho más demandada que en los nacientes años sesentas, y algo mas que en los setentas, creciendo su popularidad hasta inicio de los ochentas. Pero los problemas ocasionados en los sesentas no pasaban de reivindicar por parte de los usuarios un uso medicinal o de un aprendizaje de un ritual indígena o de entretenimiento, al igual que muchos sectores sociales de hoy lo siguen haciendo. Hoy, los problemas de las drogas sintéticas han conformado una visión nociva, pues éstas pueden ser utilizadas para inducir comportamientos peligrosos, ultra violentos para la sociedad.

La razón por lo que tienen demanda las drogas ilegales. se debe en parte a una razón real: a partir de los sesentas el autoritarismo social fue casi intocable, sólo basta recordar los gobiernos mexicanos y sus similares americanos maniqueístas de la época. La estructura social como condición efectiva de su funcionamiento no tardó en ser un espacio más para la manipulación, dado que el contenido secundario de la destrucción de los impulsos juveniles y de adultos fue un gran descubrimiento de la clase política, pues ahí basaron todas sus formas de control social, sustituyéndolas por cuestiones artificiales como la alineación, el consumismo y la aspiración de pertenencia e identidad a la jerarquía conservadora. La base racional para el autoritarismo social fue la negación de la misma y los procesos de estigmatización de los usuarios de drogas, porque esto permitió que la gente escapara a una vida natural y se conformara con una artificial de muchas inercias mentales innecesarias, pero útiles para el control político.

Castigo terrenal: expectativas canceladas para los jóvenes

Cuando la sociedad es transformada desde un autoritarismo a un antiautoritarismo encubierto, como fueron los sucesos de los turbulento años sesentas, enormes cantidades de energía sexual, laboral y educativa bajaron sus niveles de respuesta óptima. En efecto, bloquearon las capacidades creativas del individuo y la sociedad, conformando un discurso político académico: la cientificidad del pensamiento único en el control de adolescentes y jóvenes adultos. Lo trágico de dicho esquema consistió en una intensidad prolongada de sentimientos fríos no gratificantes y de mucha frustración en los anhelos al derecho de llevar una vida autónoma.

El slogan origen de rebeliones juveniles que proclamaban sexo, droga y rock and roll, y la ilusión de llevar a cabo la revolución sexual, no pudieron materializarse como se supuso en los sesentas que traerían felicidad, amor, salud mental, sino todo lo contrario, porque la gente se cargó más de sentimientos negativos y de ansiedad sexual, propagados por el Hermano Mayor a través de sus relaciones mediáticas. La energía física y mental del individuo social se convirtió en destrucción, y el paso del autoritarismo al anti autoritarismo social lo entendió muy bien el Hermano Mayor, reaccionando con violencia. Desde entonces no sólo la sociedad americana, sino también la mexicana que sueña en gringo, como sus aliados satélites responsables de propagar necesidades de elites oligárquicas, necesidades de la globalización, de la economía, se volvieron letales para los ciudadanos del mundo.

La crisis nerviosa del autoritarismo social falló en contra de la revolución sexual de los años sesentas, provocando así que las manifestaciones de los jóvenes adultos y adolescentes tuviesen emociones alineadas y fueran acostumbrándose al negocio de la prostitución; incluso llevada a casa desde algún lugar del ciberespacio, y más tarde a la trata y trafico de humanos. Como se pueden ver las políticas antiemigrantes de la Unión Americana y sus efectos nocivos de corrupción institucional en todo el orbe de su influencia.

En todo el mundo no se hicieron esperar actos de protesta anti americanos, como fue la quema de banderas norteamericanas en las afueras de embajadas y consulados. Los activistas involucrados en actividades contra la guerra en Viet Nam y en otras demostraciones antiamericanas, significaron un activismo político como una necesidad de descargar la tensión acumulada de las luchas sociales contra el establishment, que se habían prolongado durante años en las luchas por los derechos civiles, y más tarde en la lucha contra la guerra. La sociedad mexicana no escapó a esta realidad; sus activistas durante los sesentas ya se encontraban entrados en años y, por supuesto, los jóvenes tuvieron opciones de comprometerse con la continuidad de las luchas o bien aislarse de las mismas. Sin embargo, aun así siempre la autoridad ha ocultado el mundo indígena y sus rituales donde empleaban plantas sagradas para la alteración de sus conciencias. Así lo indican las largas listas de detenidos durante los años ochentas e inicios de los noventas para justificar ante los Estados Unidos (EUA) la lucha antinarcóticos en México.

La política del retroceso pan de cada día

Los años noventas han significado un gran retroceso, pues el discurso científico de la biotecnología no pasó de ser un buen negocio de piratería profesional e internacional. La automedicación de fármacos diseñados por la industria trasnacional fue impuesta a través de grandes impactos publicitarios, pues eran necesarios para el control poblacional con fines de obtención de relax sexual de la tensión y desparecer así sensaciones y ansiedades. Al respecto puede observarse todo tipo de artefactos y estimulantes anunciados por la televisión ya entrada la noche. Al mismo tiempo, la música rock, que fue importante por sus mensajes de amor y paz y muy popular entre los jóvenes en esos tiempos, empezó no sólo a cambiar de piel, sino también hizo desaparecer mediante el género metalero, la estética de sentimientos y emociones sexuales, creando una alineación, una pesadilla que aún no termina, pues sus letras y el ritmo estridente hablan de una imaginería diabólica y de violencia sexual. Que por supuesto en los años sesentas no eran así. Sin embargo, tampoco se quedan atrás géneros como el pop sensiblero que logró grandes ganancias en el reciente festival Latino, y la música grupera que en mucho exalta el machismo y el atraso ideológico; y otros géneros que quedan en la raya de lo comercial.

Por lo tanto, más que una revolución sexual entendida como una rebelión de jóvenes desde abajo, fue una trampa puesta por los intereses bélicos americanos y el uso de drogas ilegales llevó a la promiscuidad sexual de la misma y a un control social a los jóvenes, tanto mexicanos como americanos, enmarcados en políticas de oposición a los sistemas políticos dominantes. Es por eso que ante el atraso político cultural de izquierdas tradicionalistas y nacionalistas de tipo cerrado, ha provocado el surgimiento del ave fénix: el fantasma de la contracultura. Donde sólo una parte y una parcela de la transformación de la entelequia ocurrieron en ese tiempo de los jóvenes contestatarios, pero tuvo una vida efímera a pesar de los buenos deseos. No obstante, una contracultura hermanada del discurso del socialismo libertario ha surgido por la influencia de las tecnologías de la información como oposición y fobias sociales a los efectos nocivos de la globalización económica.

El uso de drogas ilegales desde la manipulación del poder recrea dos síntomas consistentes en dos componentes: una expresión secundaria de impulsos en la contemplación del autoritarismo, entendido como una pasividad; y otra en el tiempo defendiendo la expresión de impulsos sexuales no satisfechos, con o sin consentimiento del anti-autoritarismo encubierto, apenas logrando una cierta conciencia en la transformación de la sociedad y de sus limites. Así, las drogas que combate la oficina antinarcóticos de los Estados Unidos (EUA) solo representaron un falso problema en los sesentas, pero a partir de los años noventas el Big Brother lo convirtió en un problema necrofilico de alcances crónicos.

El origen siniestro de la guerra contra las drogas

El tráfico de las drogas ilegales es el primer ejemplo del trabajo de alineación que hace el poder para controlar y llevar a la destrucción a la sociedad de individuos que se oponen al control. El antiautoritarismo dirigido transformó la sociedad y, por lo tanto, la ansiedad social, reproduciendo una generación de jóvenes domesticados, contribuyendo de esta forma a un proceso prolongado de disociación de la sociedad en dos grupos: uno, que continua identificándose con el viejo orden social primario conservador; y otro, que ahora se identifica con el antiautoritarismo y una política cultural primaria liberal y democrática como característica. Este último grupo aboga por el uso legal de las drogas ilegales porque consideran que ayudan a controlar la ansiedad social, y mucho en convertir las viejas frustraciones en nuevas formas de creatividad social y artística.

Sin embargo, para la izquierda oficial tradicional mexicana éste parece ser un tema distractor. No así para la nueva izquierda radical de los Estados Unidos (EUA). Existe un gran abismo temático de prioridades entre las agendas de las corrientes políticas de izquierda de todo tipo de ambas naciones.

Hacia un renacimiento de la forma contracultural

El grupo de la contracultura formado en las luchas sociales en los últimos años, en los dos países de referencia, durante este último tiempo ha planteado el conflicto como una expresión del autoritarismo, la intensidad de la hostilidad y su oposición a fuerzas armadas en conflicto porque consideran inviable la militarización de la sociedad.

Sin embargo, la guerra de la droga es una necesidad del mercado capitalista, la gente tiene necesidades emocionales y es por ello que crean valor económico para las sustancias ilícitas. El usuario de droga tiene que soportar al vendedor callejero y exponerse a riesgos policiales, e indirectamente los cárteles, que están atrás del narcomenudista son quien hacen que se continúe produciendo la droga, un tanto protegido por el gobierno y negado por el mismo en ambos países. Es la gran mentira de la guerra contra las drogas.

El estado de atracción entre los grupos opositores: usuarios y no usuarios, existe porque la inseguridad en ambos crea una psicología del miedo propagada a granel por los medios de comunicación masiva.

La marihuana, por ejemplo, tiene como aliados no sólo a sus usuarios que no deja de ser un porcentaje significativo; los mismos liberales que optan por la democracia prefieren el estado de oposición antagónica porque esta ayuda a prever los problemas que pueden derivar de la guerra. La extensión potencial posible de usuarios de drogas tiene su historia en la influencia del cine americano en los mismos, sucede desde los Estados Unidos y tiene la ilusión de crear otra nación en la forma de una contracultura. El caso que lo ejemplifica es la nación Woodstock y otro tanto el Avándaro mexicano, pero en México el consumo de la marihuana ha existido desde tiempos inmemoriales, su documentación esta expuesta en la historia de la Conquista hasta nuestros días.

Pero ha sido la acción de Hollywood a través de sus películas quienes han promovido el uso de la marihuana como un uso normal y positivo entre los jóvenes adultos y adolescentes. Porque desde ahí señalan que el problema de la televisión es mucho más siniestro. Esencialmente el mercado de las películas y las cadenas televisivas americanas llevan implícitamente la creación de una nueva nación separada de los viejos cánones de los Estados Unidos. El conflicto norte-sur y este-oeste, son sólo la prolongación del separatismo sonámbulo existente en aras de un enriquecimiento territorial, porque las drogas, dicen los voceros norteamericanos, merecen tolerancia y consideraciones especiales pues sus polarizaciones así lo indican: unas veces a favor y otras en contra.

En este sentido se conoce la tradición de la industria en Hoolywood, dirigida por los liberales con filosofías abiertas al multiculturalismo. En efecto, concurren varios grupos raciales: negros, hispanos, blancos, mujeres, homosexuales. El derecho de la sociedad a vivir en otra cultura más permisiva. El mensaje, en el aparato de difusión, acerca del uso de droga es que causa una destrucción mínima. La ideología del control político es racionalizada desde la tolerancia, en la tradición americana el vive y deja vivir, es algo aceptable a la población en general. Pero en los países con economías dependientes no sucede lo mismo; la vulnerabilidad, los riesgos y la polarizacion poblacional hace de esto una realidad mucho más dramática.

En el caso de la guerra contra las drogas en los Estados Unidos (EUA), la legalización aparece como una contradicción en la nación americana, es por ello que exporta dicha contradicción a los países que cree le pertenecen para protegerse de enemigos reales e imaginarios y así tener seguridad nacional, erosionando así a un conjunto amplio de sociedades y posibilitando la aparición de un último colapso como amenaza para quienes no se sometan a sus dictados. Y esto sucede porque la agenda sociopolítica de los liberales democráticos podría determinar la aparición de una nueva dirección en la recomposición conceptual y política de la autoridad en América y, por lo tanto, tendría consecuencias graves para los conservadores a nivel nacional e internacional.

La guerra contra las drogas tiene una significación mayor entre los usuarios porque plantea: ¿si los usuarios serian requeridos para la guerra contra la droga porque económicamente son los que la soportan y así seria mucho más fácil ser acusados de criminalidad? Un buen pretexto para deshacerse de los consumidores. Así, parece que dicha guerra es insoluble como conflicto entre la oficina de narcóticos y los usuarios. La guerra contra las drogas envuelve a los ciudadanos en aspectos importantes de la sociedad y en lo económico, y también en la vida de la población no usuaria, porque hay una proyección política que incluye además de la degradación social dicha, el deterioro del medio ambiente y de su ecología; además de la parte personal y emocional está la cuestión financiera a costa de amistades y usuarios relacionados con la adicción a drogas y abusos de la misma. La moneda esta en el aire.

Para el caso mexicano, políticos oficiales también han considerado el servicio militar obligatorio para una generación de jóvenes denominados (NINIS), ni trabajan ni estudian. Sin embargo, la existencia de los otros (NINIS), ni gobierna ni dejar vivir, parece ser que todo indica ir hacia los retrocesos permanentes de la sociedad mexicana en materia de legislación de reformas estructurales políticas, económicas y sociales que den realidad y cambio a la misma.

El peligro y la mentira siempre están presentes, la demanda ilegal de drogas desde hace tiempo ha crecido a través de una gran cantidad de generaciones jóvenes. Entre 1992 y 1999 creció el uso de drogas, el uso de marihuana aumentó mucho más, la situación es que también se introducen mas niños a temprana edad. Este dato es real, pero también el crecimiento demográfico es real. Sin embargo ha sido explotado con fines terroríficos. El uso de drogas ilícitas de químicos sintéticos, es una cuestión con consecuencias sociales y económicas, y eso habla de la necesidad de publicitar más las adulteraciones de las mismas, con la finalidad de contener una epidemia que puede llegar a extenderse a propagarse con una volatilidad sólo vista previo a los años de la Segunda Guerra Mundial. Así, el retorno de la plaga emocional a gran escala es posible.

Dos efectivas aproximaciones al problema de la drogas ilícitas en cuanto al diagnostico que presenta a diario y posibles soluciones: la necesidad de una educación pública efectiva en el foco de la seguridad en lo personal y social de las drogas; y enfatizando la importancia de las adulteraciones; y manteniendo información científica realista de sus riesgos mediante el estatus ilegal con vigor de la ley, quitándole toda la estridencia histérica amarillista que hacen los medios de comunicación masiva. La segunda aproximación es más lejana y requiere de la prevención de la patología social del carácter en los individuos promoviendo salud emocional de los mismos, que no necesitan drogas ni paliativos informativos. Es decir, anexar a través de la enseñanza, contenidos dirigidos a inducir el autoconocimiento del carácter impulsivo para reducir así la posible existencia de violencia social. Sin embargo, esta segunda aproximación es muy lejana al problema porque tendría que incorporar como necesidad apremiante un modelo mega económico basado en políticas anti Fondo Monetario Internacional, como una forma de reactivación económica heterodoxa y dar seguridad económica y confort a la población que se encuentra en la pobreza y en la extrema pobreza y, así, detener la constante aparición de variedades de clases sociales. La conciencia de la ciudadanía de estos problemas hace tener en sus manos las decisiones para cambiar la vida de un destino macabro.

Desvaríos científicos y políticos del Hermano Mayor

La ciencia promovida por la globalización económica, tiene entre sus cualidades una potencialidad patógena, pues uno de sus fines es la creación de una gran confusión respecto a la solución de problemas de las necesidades esenciales de las grandes mayorías, y como resultado de la misma, es extender un gran manto de ignorancia necesaria para no distinguir los usos y abusos de este tipo de ciencia. De ahí se ha originando una serie de limitaciones para el entendimiento del carácter de la persona, así como del comportamiento social en condiciones de convulsión política, escenarios siempre posibles en realidades vulnerables como la mexicana. Todo esto forma parte de una estrategia que insiste en presentar los aspectos derivados de la guerra contra las drogas como una categoría severa y necesaria para el funcionamiento de la globalización económica. De esta forma, la educación sólo aparece al margen de la misma, mientras la información real se dirige a las oficinas de donde salen las políticas de control ciudadano (ONU). El tema de la existencia de varias substancias en relación a su información real no está disponible o de fácil acceso, como es el uso de la capacidad de destrucción o uso con fines medicinales del efecto de narcóticos como cocaína, LSD, y otras drogas duras que no tienen posibilidad de ser legalizadas.

La marihuana es otro tema porque ha creado una confusión y una controversia con respecto a su capacidad curativa de múltiples enfermedades y, entre tanto, de su posibilidad de legalización. La legalización de la marihuana se ha convertido en una ideología frente a la ideología de la guerra contra las drogas y se define positivamente contra la guerra civil; el conflicto entre quienes se oponen y están a favor de la legalización, es parte de la oposición de una cierta suerte de cuestionamiento al poder político. En adicción al daño inherente en un individuo susceptible que prueba la marihuana, señalado por los prohibicionistas como la introducción a otras drogas más duras, ha demostrado ser una falacia. La documentación del uso de la marihuana con fines medicinales lo ha demostrado así.

La existencia de una gran confusión científica médica y psicológica, respecto al uso y efectos que causa la marihuana, los alucinógenos no sintéticos, como los ataques insidiosos de la droga dura en el aparato perceptual del individuo que destruye su capacidad emocional para tener contacto con su yo y su ambiente; son grandes dilemas, grandes incertidumbres, grandes controversias. Sin embargo, la criminalizacion, la prohibición y la guerra, empequeñecen las alternativas que podrían llevar a transitar a una civilización sin violencia.

Referencias bibliograficas.

*Nota de Olmos Gil José: Advierten que violencia enferma a la sociedad. De las páginas de Proceso. El Norte 20-2-2011.

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www.lacasadelosmisterios.com

www.cazadoresdemitos.com