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Miércoles, 26 Octubre 2011 19:03

Un cambio de enfoque

Written by Jorge E. Villalobos G.

 jorgevillalobos

La peor ignorancia es creer que se sabe.

Séneca

Escuchar a ciertos comunicadores, o atender algunas voces de la opinión pública, ofende por la ignorancia supina acerca del tema de la despenalización del consumo de drogas en lo general y de la mariguana en particular. Lo que resalta en principio, es la carencia de documentación e investigación de estos comunicadores y dizque especialistas acerca de la legendaria, multiusada, propagada y calumniada planta: la cannabis (cáñamo), más conocida como mariguana... a la cual se le atribuyen maléficas particularidades y un sin fin de nocivos estragos a la salud de quienes la consumen.

Como botón de muestra, escuchamos al radioconductor capitalino llamado Oscar Mario Beteta, "ilustrar" a la audiencia acerca de la adicción a la cannabis y sus nefastas consecuencias en el noticiario matutino de Radio Fórmula:

-¿Que hace más daño el tabaco que la mariguana? Eso lo dicen los mariguanos. Un fumador de tabaco consume diez, veinte o más cigarrillos de tabaco al día, por años, ¿no? ... y ahí andan como si nada. Pero quiero ver a alguien que fume diez o veinte cigarrillos de mariguana diarios... Seguramente en poco tiempo estaría recluido en un centro psiquiátrico.

Inquiere y señala este conductor de un radionoticiario en cadena nacional; luego, un "perito" de la PGR ahí presente añadió un lacónico:

-Sí, es probable que así ocurra...

Ignoran el señor "periodista" y demás "especialistas" presentes en dicha emisión radial que es imposible que suceda eso, aun y que alguien se proponga a experimentar fumar tantos cigarrillos de mariguana, ya que una de las particularidades del consumo de esta hierba, según estudios clínicos, es que se "autorregula"; es decir, cada usuario "sabe" el momento de parar el consumo, sobre todo fumándola, cuya dosis varía según el individuo, la potencia o concentración de tetrahidrocanabinol, la sustancia activa de la planta.

Por lo general, es de medio a un cigarrillo la cantidad necesaria para tener los efectos deseados por el fumador. Consumir más de esta cantidad es conocido en el argot de los usuarios como "pasón", es decir, una sobredosis, la cual se manifiesta con síntomas como pesadez, somnolencia, y en ocasiones "severas" mareos y cierto vértigo.

Sostener, entonces, lo perjudicial del consumo de la mariguana bajo un argumento tan disparatado como: "fúmate veinte cigarros y directo al siquiatrico" es, además de imbécil, falso. Sin embargo hay que señalarles a los comunicadores y "expertos" en la materia, que hasta la fecha no está documentado oficial, estadística o clínicamente un solo deceso por sobredosis de canabis.

La importancia de tener información orientadora y actualizada acerca de las sustancias adictivas, llamadas drogas, sobre todo de las más consumidas, es crucial en estos tiempos de necesarios cambios de paradigmas, patrones, modelos sociales; y no sólo eso, sino tener una actitud diferente ante un complejo problema de salud pública que ha venido creciendo en el mundo como el de las adicciones a drogas "duras" y altamente peligrosas como las meta-anfetaminas o las llamadas de diseño, al igual que las derivadas del opio (heroína, morfina, etc.) o el gran consumo de cocaína en las dos últimas décadas y el siempre creciente consumo de alcohol y tabaco.

Ante el debate de baja intensidad que se ha generado entre la opinión pública, los legisladores y escasa ciudadanía acerca de la tolerancia en el consumo y despenalización de la canabis, hay que hacer énfasis en modificaciones a la ley, cambios acerca de su consumo que habría que recatalogar y hacer diferenciación de esta planta como de bajo riesgo en su consumo. Esta medida, en principio, liberaría a las autoridades para que dedicaran más tiempo, esfuerzo y dinero a combatir la producción y uso de drogas más peligrosas y realmente letales, y cuya implementación promovería entre los gobiernos una reorientación en el presupuesto en la lucha contra las adicciones, dándole prioridad, en este orden, a la educación, luego al tratamiento médico y por último, al combate y prohibición.

(Imagen tomada de Internet / Derechos reservados por el autor)