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Miércoles, 26 Octubre 2011 18:58

La fallida guerra contra las dorogas

Written by Amaro Reyes

 cueli_sangre

...una guerra absurda que nos ha costado 40 mil victimas y millones de mexicanos abandonados al miedo y a la incertidumbre

Javier Sicilia (1)

Nadie podría dudar que la adicción a y el abuso de las drogas es un problema de salud pública mundial de serias dimensiones. La proporción relativa de la población global y el número total de personas afectadas parecen haber aumentado en los últimos diez años, especialmente entre los jóvenes. Según las Naciones Unidas entre los años 1998 y 2008 el consumo mundial de opiáceos aumentó 34.5 por ciento, el de cocaína 27 por ciento y el de la cannabis 8.5 por ciento. En México, y de acuerdo a la Encuesta Nacional de Adicciones realizada en el 2008, 12.7 por ciento de la población masculina entre 26 y 34 años usa drogas ilegales: la marihuana por 10 por ciento, cocaína por 7.2 por ciento, el crack por 1.6 y los inhalantes por 2.0. El consumo en este segmento de la población es mayor que entre los que tienen 12 a 25 o 35 a 65 años. Las conclusiones de la encuesta, realizada por el Consejo Nacional contra las Adicciones, es de que el uso de drogas está en aumento: la marihuana es la droga preferida, el consumo de cocaína se duplicó en los últimos años, y que las anfetaminas, el crack y la heroína tienden a ser utilizadas con más frecuencia (2).

Pero también queda claro que las medidas que han implementado la mayoría de los gobiernos para abordar el problema no sólo no lo han solucionado sino que quizá lo han agravado. El énfasis excesivo en un enfoque legalista, policiaco y militar ha llevado a la humanidad a un callejón sin salida en lo que respecta a las drogas. Los cárteles del narcotráfico parecen ser cada vez más temibles, algunos gobiernos son mas débiles y menos creíbles, y el uso de substancias se incrementa, a pesar de todas las aparentes victorias contra el narcotráfico. El costo es un aumento de la violencia, el deterioro del bienestar y seguridad públicos, y un gasto excesivo de escasos recursos económicos en medidas represivas y punitivas más que en resolver las necesidades de salud, educación y creación de empleo de la sociedad. Lo que está sucediendo en México es un buen ejemplo de lo anterior.

El 2 de junio del presente año (2011) en una conferencia de prensa en el hotel Waldorf Astoria de la ciudad de Nueva York, la Comisión Global sobre Políticas de Drogas (Global Commission on Drug Policy) hizo público su reporte (3). La esencia del mismo es que la guerra contra las drogas es un fracaso y un desastre, y que no se ha ganado ni se podrá ganar. Propone, entre otras cosas, la descriminalización del consumo de drogas y el experimentar con la legalización y regulación del cannabis. Desde que las Naciones Unidas y el presidente Nixon declararon lo que hoy se conoce como "guerra contra las drogas" hace 40 años, no se ha modificado la solución planteada inicialmente, la cual es el combate frontal contra los productores, traficantes y usuarios de las drogas. La idea era atacar la producción y distribución de substancias para disminuir o eliminar su disponibilidad, y castigar a los que las consumen para disuadirlos de hacerlo. La realidad es que después de cuatro décadas lo que esta estrategia ha creado es un enorme mercado negro, organizaciones criminales cada vez más poderosas, sofisticadas y de alcance internacional, e inestabilidad social y política para muchos países. La mayoría de los arrestados y procesados penalmente son consumidores, productores, vendedores y traficantes menores, y hay más muertes resultado de la violencia asociada con la ilegalidad del narcotráfico que de sobredosis o efectos tóxicos de las drogas. El conocimiento médico y científico que tenemos hoy en día sobre las adicciones no es el mismo que existía hace 40 años, sin embargo la manera de abordar el problema a nivel mundial no ha cambiado. Es tiempo de buscar y adoptar una perspectiva distinta.

La comisión no es oficial ni depende de ninguna institución o gobierno. Está constituida por 19 personas, entre ellas: Kofi Annan, Mario Vargas Llosa, Cesar Gaviria, Carlos Fuentes, Ernesto Zedillo, Javier Solana, Paul Volcker, exdirector de la Reserva Federal de los Estados Unidos, George Shultz, exsecretario de Estado americano, y otras personalidades internacionales, incluyendo banqueros y empresarios. Su origen es la Iniciativa de Latinoamérica sobre Drogas y Democracia liderada por los expresidentes Cardoso de Brasil, Gaviria de Colombia y Zedillo de México (4).

El reporte consiste en 4 principios y 11 recomendaciones. Entre los primeros se encuentran, entre otras ideas, la de que es necesario sustentar las políticos sobre drogas en base a principios científicos, de salud pública y de derechos humanos y no de acuerdo a intereses ideológicos y políticos. El resultado de los esfuerzos se debe medir en el grado de mejoría del nivel de salud de la población, menor criminalidad y más crecimiento social y económico, y no en el número de gente detenida, cantidad de drogas y armas confiscadas, o severidad del castigo aplicado. Según la comisión las políticas sobre drogas deben desarrollarse e implementarse de manera mundial pero tomando en cuenta diferentes contextos culturales, sociales y políticos. No sólo los cuerpos de seguridad deben participar sino también escuelas, familias, especialistas, y líderes de la sociedad civil.

En resumen, el reporte recomienda terminar con la criminalización de los que usan drogas sin hacerle daño a otros; experimentar con la legalización y regulación de las drogas, especialmente la cannabis, como una manera de restarle poder a los cárteles; ofrecer tratamiento y servicios de salud a los que dependen de substancias, incluyendo la implementación del tratamiento de mantenimiento con metadona y suboxona y la provisión de jeringas limpias, lo que se conoce como técnicas de reducción del daño (harm reduction) que se ha demostrado, llevan a una disminución en la transmisión del virus del sida y otras infecciones, así como en el número de sobredosis fatales. También se propone redoblar los esfuerzos en materia de prevención entre los jóvenes y concentrar las actividades represivas sobre las grandes organizaciones violentas más que sobre los consumidores, productores y traficantes menores. El reporte se puede leer en su totalidad tanto en inglés como en español en el sitio electrónico de la comisión (5).

Los comentarios críticos sobre el documento que han circulado en varios medios hacen ver que las ideas y recomendaciones propuestas no son nada nuevo; que no está claramente demostrado que la descriminalización y legalización de las drogas no lleven a un incremento de su consumo (existen experiencias positivas, como en Suiza, Holanda y Australia Oeste, y no tan positivas como en Portugal); y que ninguno de los miembros de la comisión es experto en las adicciones. Sin embargo, y a pesar de las deficiencias o vulnerabilidades que pueda contener, el reporte es un buen punto de partida para un debate abierto y honesto sobre el tema.

Lo peor que se puede hacer es continuar poniendo en práctica las mismas medidas que se han utilizado por décadas sin resultados positivos, y sin considerar ninguna otra alternativa. Esto es lo que desgraciadamente parecen estar haciendo algunos gobiernos, como por ejemplo el de Felipe Calderón en México. La guerra contra el narcotráfico y sus cárteles que Calderón declaró al iniciar su mandato hace 5 años ha dejado decenas de miles de muertos, un país sumido en la violencia y la inseguridad, niveles sin precedentes de corrupción e impunidad, y un debilitamiento marcado y preocupante de las instituciones estatales, especialmente aquellas dedicadas a la seguridad pública y a la procuración e impartición de justicia. La imagen de México ante el resto del mundo se ha deteriorado, lo cual ha afectado negativamente el turismo y la inversión extranjeros.

Aunque algunos sectores de la población han cuestionado lo razonable de esta guerra contra el narco en México, incluyendo, intelectuales, académicos y periodistas, no se había articulado un movimiento popular crítico hasta que el poeta Javier Sicilia, motivado por el asesinato de su propio hijo, le dio voz y representación a uno. Su Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad arrancó el 5 de mayo del 2011 con una marcha de Cuernavaca a la Ciudad de México, para posteriormente realizar una caravana también desde Cuernavaca pero esta vez hasta Ciudad Juárez, Chihuahua, llegando incluso a El Paso, Texas. Advierte Sicilia que si no existe un nuevo pacto social entre el gobierno, las instituciones sociales y políticas y los ciudadanos, que adopte la paz, la dignidad y la justicia como fundamentos básicos, México corre un alto riesgo de resquebrajarse, con resultados que nadie puede prever. Algunas propuestas del movimiento se asemejan a lo que plantea la Comisión Global sobre Políticas de Drogas, por ejemplo invertir más recursos en educación para los jóvenes, programas sociales y creación de empleos, que en armamento, ejército, policías y cárceles.

Después de entrevistarse con Felipe Calderón, Sicilia declaró que el presidente mexicano es una persona que oye pero que no escucha. Como buen poeta que es, Sicilia es capaz de decir mucho con pocas palabras. Es precisamente esta actitud de cerrazón y testarudez de parte de Calderón lo que parece estar empeorando aún más el problema en México. Entre más intenso se vuelve el reclamo popular por un cambio en la estrategia, más severa parece ser la sordera oficial. El autor es de la opinión que el camino que han tomado Sicilia y los que lo han acompañado es el correcto. Solamente la movilización organizada, pacífica y masiva de la población podrá exigir y presionar al gobierno a que cumpla con su obligación y responsabilidad de proporcionar seguridad y justicia a todos. Quizá éste sea el único sendero viable a seguir. Es un deber moral y cívico de todos los mexicanos sumarnos a este esfuerzo en la medida de las posibilidades de cada uno, si es que queremos que nuestros hijos, nietos y demás generaciones futuras tengan la oportunidad de vivir en México con paz y dignidad.

(1) Javier Sicilia. Nuevo Pacto o Fractura Nacional. Revista Proceso. No. 1801. 8 de mayo de 2011. Págs. 6-10. México, D.F.

(2) www.conadic.salud.gob.mx

(3) Supply and Demand. The Economist. June 4th-10th 2011. Pags.70-71

(4) en.wikipedia.org/wiki/Global_Commission_on_Drug_Policy

(5) www.globalcommissionondrugs.org

(Imagen tomada de Internet / Derechos reservados por el autor)