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Viernes, 13 Mayo 2011 14:22

Un episodio incierto en la historia de la medicina

Written by Francisco Veloquio



BECHAMP VS PASTEUR.

El perfil científico de Antoine Bechamp (1816-1895) pertenece a esa generación de científicos que buscaron derrumbar mitos siniestros creados por una ciencia dominante cuando aún no se tenían fundamentos explicativos de disciplinas científicas en desarrollo, como fue el caso de la genética y enzimología.

Bechamp, en efecto, ha sido descatalogado y en mucho de los casos marginado por los sectores académicos que buscan la enseñanza del dogma en la historia de la ciencia. En su tiempo, Bechamp dedicó una gran parte de su obra a la desmitificación de las teorías y descubrimientos de Louis Pasteur (1822-1895). Louis Pasteur es considerado en la historia como el "gran benefactor de la humanidad". Pero en su tiempo también existieron otros avances científicos que simultáneamente buscaron otras direcciones más prometedoras, como fue el caso de Bechamp que consideraba importante consolidar los fundamentos de las ciencias de la genética y la enzimología, sin descalificar la importancia del desarrollo de la biología y la medicina.

Pasteur, en efecto; le proporcionó a la medicina moderna un buen paquete de teorías infecciosas e inmunológicas, donde reveló el misterio de la fermentación: echó por tierra la vieja teoría de la generación espontánea, descubrió los microorganismos del aire, aclaró el enigma de la enfermedad de los gusanos de seda, y muchas cosas más que esperaron el momento oportuno de la llegada del filántropo Rockefeller para potenciar y expandir el conocimiento pasteuriano a través del mundo. Bien podría reflexionarse como un antecedente de la globalización del insumo médico que le aportó su consejero en la materia Flexner, un modelo exitoso basado en la atención biológica-individual.

El interés de Rockefeller en apropiarse del conocimiento pasteuriano, consistió en consolidar el modelo médico biológico-individual corporativo y dominante que llega hasta nuestros días. La polémica suscitada durante ese periodo era saber quien decía la verdad: Bechamp o Pasteur. A pesar que el universo ya se encontraba pasteurizado, hay quien insiste en señalar que el verdadero precursor fue Bechamp, sin embargo la gloria de Pasteur ha permitido olvidar tanto la polémica como al mismo Bechamp, a pesar de los hechos, las pruebas y los documentos irrefutables.

Bechamp opinaba de la obra de Pasteur: "Termino repitiendo: no ha hecho ninguno de los descubrimientos que se le atribuyen, no ha introducido ninguna verdad esencial en las ciencias, no ha comprendido nada de los trabajos fecundos de los antiguos, de los modernos, o de los contemporáneos e incluso se le puede considerar que ha plagiado todo lo que se dice en su nombre y ello ha contribuido que sus imitadores frenen constantemente el progreso de la ciencia, y ha creado el sistema científico más falso y más peligroso que puede ser imaginado".

No han faltado las voces que señalan que si Pasteur se hubiera dedicado a promover y difundir las grandes verdades descubiertas, hubiese hecho un favor a la humanidad, a pesar de su falta de honradez.

Hasta su amigo, el famoso fisiólogo Claude Bernard, le quitó la razón en unos escritos póstumos, en los que demostraba dando una serie de argumentos que toda la teoría de Pasteur no tenía ningún valor. Conociendo este hecho se comprende mejor las palabras que se le atribuyen a Pasteur antes de morir:

Claude Bernard tenía razón: el microbio no es nada, el terreno lo es todo.

Bechamp fue doctor en Farmacia, Medicina, Ciencias y gran investigador,

Profesor en la facultad de medicina de Montpellier, en la escuela de farmacia de Strasburgo y en la Facultad de Química de la misma ciudad.

Según sus seguidores actuales, sus descubrimientos son ahora certificados por

las modernas ciencias de la Genética y la Enzimología. De aceptarse sus teorías, habría que replantearse las teorías infecciosas e inmunológicas de inspiración pasteuriana, en las que se apoya la medicina moderna, lo que haría tambalearse la potente industria farmacológica del antibiótico y la vacuna.

De acuerdo a la concepción de Bechamp acerca del microbio: "todo

Microbio es parte constituyente de una célula o es de origen celular. No tiene más finalidad patógena que otro ser. Para vivir busca un medio nutritivo. El hombre lo hace igual, no puede estar considerado también como patógeno por sus vecinos, a no ser que su glotonería sea demasiado grande como para agotar el medio nutritivo de la colectividad". ¿Tenemos fobia de la célula, del vegetal, del animal, del hombre?

Deberíamos más bien estar agradecidos hacia estos pequeños seres que constituyen las mínimas partes de nuestras células, incluyendo el espermatozoide o el óvulo, donde cumplen un papel fisiológico capital. La menor de las células alimenticias que absorbemos ha sido formada o está formada de microbios. El microbio es el ser mas útil fisiológicamente sobre la tierra, y su unidad funcional en el tiempo y espacio es el más importante.

Bechamp y sus seguidores opinan que el microbio es la unidad de la vida (y no la célula) y que puede vivir en tres estados de metamorfosis: virus o gen, bacteria y hongo, al igual que la oruga, crisálida y mariposa en el reino animal. El antibiótico tendría el efecto de trasformar la bacteria en hongo (de ahí la frecuencia de micosis en la gente que ha tomado mucho antibiótico), y la vacuna lo que haría es evitar la enfermedad en forma de virosis o bacteriosis, inoculándole la misma enfermedad que se trata de evitar en fase crónica (micosis). "El microbismo es una doctrina fatalista, monstruosa, puesto que supone que en el origen de las cosas, Dios había creado los gérmenes de los microbios destinados a enfermarnos". Y las teorías fatalistas son las que utilizan los poderosos para hacer creer a la gente que su situación es inevitable oponer resistencia. El saber médico dominante tiende a quitar a la persona la mayor parte de las responsabilidades, es decir, su libertad, aniquilando y anestesiando su voluntad. Cuando las cosas marchan mal, tratan de colocar fuera de ellos la responsabilidad.

No es pura casualidad que las teorías de Pasteur fuesen aceptadas por las

Autoridades científicas de entonces y de ahora. La salud del ser humano presupone una constante actividad defensiva frente a un entorno hostil. Vivimos rodeados de microbios que quieren hacernos daño y que al más mínimo descuido nos infectan. Así los glóbulos blancos son nuestros guardianes, que como la policía vienen a nuestro auxilio para acabar con los intentos de invasión microbiana.

No fue pura causalidad que Pasteur y Rockefeller soñaran y desearan hacer realidad un sistema triunfalista al margen de la explicación social científica. Si se observa con detenimiento la falta de espacios para la reflexión rigurosa, la falta de crítica constructiva en las instituciones, la negación de foros y debates por las autoridades de entonces y ahora, es razonable el divorcio de lo biológico y lo social. Al menos, Virchow lo vio con claridad en su momento oportuno.

ANTI-PASTEURIANOS SILENCIADOS Y PERSEGUIDOS.

No ha sido Bechamp el único que se resistía a aceptar las teorías de Pasteur. Por aquel entonces era la mayoría de la clase médica la que se opuso. Luego, en cuanto adquirieron calidad de dogmas, nadie se atrevió a discutirlas, y si alguien lo hacia era considerado analfabeto, silenciado y censurado. Desde entonces hubo otros científicos que han seguido profundizando en la línea de Bechamp, y otros que han llegado a conclusiones parecidas como el Dr. Wilhelm Reich.

Pasteur, sin ser medico, ha determinado tajantemente el curso de la medicina.

Toda la medicina habría seguido un camino diferente si las disputas entre

Bechamp y Pasteur, no hubiesen terminado con la victoria de este último.

El Dr. W. Reich dice al respecto: "Hace menos de 100 años las enfermedades eran atribuidas a los efectos de la interacción de numerosas variables del individuo y de su medio ambiente. La doctrina de la etiología específica de Pasteur y de Koch, según la cual una enfermedad es causada por un factor especifico, es decir; una bacteria, un virus o una deficiencia hormonal. La medicina esta fundada en un punto de vista mecanicista".

El continuar desarrollando la ciencia médica, sin tener en cuenta la posibilidad de que sus principios fundamentales estén equivocados puede llevar a la humanidad a la perdición. Pascal señalaba que: "el hombre se equivoca más a menudo, durante más tiempo y más peligrosamente, cuando hace buenos razonamientos partiendo de un principio falso que cuando hace razonamientos falsos a partir de una idea justa".

¿Resultaran ser falsos los presupuestos pasteurianos? Sólo se sabe con verdad que aportan grandes beneficios a la potente industria farmacéutica, pero esta será otra reflexión.

REFERENCIAS.

BROWN Richard E. (1980) Rockefeller Medicine Men. Medicine & Capitalism in America. University of California Press. United States of America.

BECHAMP O PASTEUR? (1977) Joseph & Les Amis. Editorial, humo. Francia.

RECIH Wilhem (1985) Biopatia del cáncer. Editorial Nueva Visión. Barcelona.

LAIN Entralgo P. (1978) Historia de la Medicina. Editorial Salvat. Barcelona.

(Imagen tomada de Internet / Derechos reservados por el autor)